PASCUA (EL PASO)
Imposible para mí dejar de mencionar la PASCUA. Ese
nombre lleva la clínica que fundé hace dos décadas. Ha sido un concepto
importantísimo para millones de personas y durante milenios: el paso de la
esclavitud a la libertad para los judíos y el paso de la muerte a la vida para
los cristianos.
Para los que estamos en cuarentena, ¿es posible que
pasemos de la esclavitud a la libertad durante un encierro? ¡Por supuesto que
sí! El espíritu es siempre libre, y las cosas tienen el significado que les
otorgamos. Es distinto pensar: “Me quedo en casa porque lo considero la
reacción más adecuada y solidaria”, que dedicarse a la queja: “¡Quiero salir!”,
“¡No soporto más!”, “¡Esto es horrible!”...
La libertad está en el pensamiento. El libre albedrío nos
capacita para optar que las circunstancias (que no dependen de nosotros) sean
de tormento u oportunidad.
¿Oportunidad de qué? De lo que quieras: leer,
ver películas, convivir, meditar, hacer ejercicio, llamar a seres queridos
lejanos, estudiar, cocinar, pintar, escribir, producir o escuchar música, tomar
un baño de burbujas o tantas y tantas cosas que el ajetreo diario
obstaculizaba. ¡Unas semanas sin compromisos de horarios y logros, con tiempo
para lo que siempre has deseado hacer! Quizá jugar con tus hijos u otros
familiares, tener conversaciones prolongadas con ellos, compartir los
quehaceres del hogar o simplemente holgazanear. ¿Te ha sucedido en otras
ocasiones que te sintieras mal por estar sin hacer nada? ¡Libre, libre, libre
para lo que sea tu voluntad!
También es oportunidad para pasar de la muerte a la vida.
El muerto no ve ni oye ni siente y está ausente del sitio donde su cuerpo se
encuentra. Opuesto al vivo. Este tiempo de absoluta libertad puede servirte
para ver, escuchar o sentir aquello que siempre has evitado y te ha mantenido a
medio camino entre vivir y morir. ¡Presente aquí y ahora, con tu mente en donde
se encuentra tu cuerpo! Nada de “no he podido olvidar lo que sufrí” o “jamás
perdonaré lo sucedido” que pertenecen al pasado, ni de “qué miedo al futuro porque
no sabemos lo que va a pasar”. Hoy te encargas de ser feliz en el presente, pues
la vida tiene sorpresas y el futuro suele ser distinto a como lo hayas
previsto.
Me despido expresando un profundo agradecimiento a todas
las personas que no pueden guardar la cuarentena: cuidadores, médicos,
enfermeros, proveedores de alimentos y servicios indispensables, que con su
actividad nos permiten guardarnos y, además, alivianan nuestra herida economía.
Cuánto los necesitamos. Apreciamos sus esfuerzos. Gracias. Gracias.
Gracias.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar
con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com
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