En esta cuarentena cuidemos la salud de los niños ¡no más comida chatarra!
En Oaxaca está por prohibirse la venta de “alimentos chatarra” a los niños. Es loable la intención de las autoridades, pero sabemos que la buena nutrición no se logra por decreto; en la manera de alimentarse intervienen demasiados factores de cultura, hábitos y costumbres que no pueden ser legislados. Es posible que legislar sobre el tema traiga como resultados positivos obtener ingresos por multas solamente. Lo que debe ser cambiado es la mentalidad.
Se llama “comida chatarra” a todas aquellas preparaciones que contienen un alto nivel de grasa, sal, azúcares y sustancias que no poseen valor nutritivo (también si son preparadas en casa).
Algunos de los alimentos más habituales dentro de la alimentación cotidiana en los niños son: papas fritas, hamburguesas, galletas azucaradas, pizzas, bebidas carbonatadas (refrescos), los cuales, según los especialistas en nutrición, pueden conducir a un sinfín de enfermedades, como la hipertensión arterial, diabetes tipo 2, infartos, etc. Además, el consumo de comida chatarra impacta directamente al metabolismo y al sistema glandular, perjudicando a la salud física y mental. Estudios científicos han demostrado que el consumo frecuente de comida rápida y poco nutritiva es un factor determinante para el surgimiento de la obesidad temprana, en la niñez y la adolescencia.
La situación actual de aislamiento social es propicia tanto para enfermar como para crear conciencia en nuestros niños acerca de los hábitos alimenticios que son peligrosos. Como los pequeños no son quienes preparan las comidas, esta tarea educativa recae en los adultos y significa un esfuerzo considerable: es más fácil dar al niño dinero para que compre una bolsa de papas, que lavar, pelar, cortar y adornar frutas y verduras de manera apetitosa.
He aquí algunas sugerencias útiles para disminuir el consumo de comida chatarra en niños:
1. Sustituir los alimentos grasos por alimentos saludables y preparar golosinas naturales que al niño le gusten y se asemejen a la presentación de la comida chatarra de su preferencia.
2. Que los alimentos contengan una gran variedad de colores. La presentación hará que el niño los vea interesantes.
3. Lograr que el niño enfoque su atención en comer sin realizar alguna otra actividad, esto hará que tenga un mejor control en sus hábitos alimenticios.
4. Es importante señalarle al niño la importancia de un buen ritmo de sueño y enseñarle a comer lo suficiente en el desayuno y almuerzo, y más ligero en la cena.
5. Es difícil (pero necesario) mantener al niño ocupado para evitar que se aburra. Asígnale tareas que pueda desempeñar y alábalo cuando las termine. Haz que cuente con un espacio de juegos. Aliéntalo a correr, moverse y hacer ejercicio. Enséñale que el aburrimiento no es justificación para el alto consumo de alimentos grasos.
6. Ingéniate para mostrar al niño como engañar a los antojos mentalmente, es decir, cubrir esos “caprichos” con los beneficios de una alimentación sana.
7. Explícale al niño que el dinero invertido en comida chatarra puede ser mejor utilizado en actividades o cosas más interesantes.
8. Haz una presentación cero agradable de la comida chatarra, nunca la utilices como premio y si ocasionalmente das al niño permiso de consumirla, deja claro que es una excepción, porque él está aprendiendo a cuidar su salud.
Agradezco la colaboración de la psicóloga María Guadalupe Espinoza Medrano, cuya titulación está en proceso.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o al teléfono 7 63 02 51
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