Bienvenido a mi blog. Soy mujer, divorciada, madre, abuela y también psicóloga. Deseo que encuentres algo que te guste.
lunes, 14 de septiembre de 2020
MAMÁ DISCUTE CON SU HIJA ADOLESCENTE
¿Te has preguntado por qué a veces es tan difícil llevar una buena relación con tu hija adolescente? ¿Dónde quedó aquella niña dulce, amorosa y obediente que de pronto creció y se muestra como una jovencita irritable, retadora, apática, encerrada en su cuarto y dispuesta a llevarte la contraria en todo?
Con o sin confinamiento, la relación madre-hija es una de las más complejas que existen, pues te hace enfrentarte contigo misma y todo lo que dejaste sin resolver de tu propia adolescencia. Tal vez has tratado de educarla como a ti te educaron, con valores, disciplina, confianza y amor, y todo iba bien con tu niña hasta que un día todo cambió y te enfrentas con una jovencita que te hace cuestionarte tus creencias, tus acciones y tu autoridad en una constante actitud retadora, buscando razones sin importar respuestas, exigiendo derechos y libertades para las que aún no tiene conciencia de las consecuencias.
Lo más fácil sería ceder y evitar las discusiones, pero ¿sabes qué? Cuanto más caótica es la relación, más tu hija necesita de ti, de esa resistencia tuya, esa oposición fuerte, ese límite con amor, pues está forjando su identidad, que no será idéntica a la tuya porque ella es otra persona y vivirá en un mundo distinto al tuyo. Sin embargo, a pesar de los enormes cambios sociales y tecnológicos, hay cosas que deben preservarse, como el amor por sí misma, el cuidado de su persona y la lucha por la felicidad.
Ella se enfrenta contra ti pero intuye que tu amor es infinito y la sostendrás a pesar de todo. A pesar de sus cambios de humor, de sus tristezas, sus enojos y sus frustraciones. Sabe que siempre podrá regresar a ti cuando todo a su alrededor parezca derrumbarse.
Así que mantente amorosa, firme, fuerte y paciente. Y cuando pase la discusión, siempre busca la oportunidad de retomar el tema en un contexto más relajado. Dile primero cómo te sientes y cuáles son tus motivaciones profundas, luego pregúntale cómo se siente ella y qué es lo que más le importa. Sigue charlando sobre lo sucedido sin acusaciones, a través de preguntas que la hagan reflexionar, tratando de que llegue por ella misma a las conclusiones que más le convienen.
Y si no encontraras la manera de lograrlo de inmediato, no olvides ponerle un escalón o señalarle una puerta que le facilite volver a ti. Y busca la ayuda que necesites, pues en esta etapa de retos y enfrentamientos se puede hacer mucho daño sin querer y dejar dolorosas huellas en quien más amamos. Nunca, pero de veras nunca, una relación madre-hija debe ser vista como rota para siempre.
Es complejo y maravilloso ser mujer, y tu hija lo aprende día a día de ti.
Agradezco la colaboración de la Psicóloga Adriana Gamiño Gutiérez, terapeuta familiar en formación, docente y consulta privada.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com ,
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