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lunes, 12 de abril de 2021

AMOR GAY

Una niña de 11 años escribió en su tableta esta consulta:“amor gay”. La mamá, que revisaba todas las noches el historial de visitas de su hija, quedó estupefacta al abrir y encontrarse con la foto de un pene enorme.Se asustó por su hija. Habían comprado la tableta porque la niña la necesitabapara clases y los papás tuvieron la precaución de configurarla con YouTube Kid.Nerviosa, la señora siguió revisando qué más cosas había visto. Solo esoencontró, pero su temor se disparó en muchos sentidos: ¿Qué había oído o sabidola niña? ¿Por qué le interesaba precisamente eso? ¿Habría contactado conalguien en la red? ¿Qué debía hacer? Lo comentó con el esposo, quien recordóque en el calce de esta columna aparece mi teléfono, y marcó. ><. Lo primero que había que hacer era disipar su temor de que la acción de la niña fuera patológica. Le pedí que me diera su apreciación de si su hija era inteligente o apagada, curiosa o desinteresada, audaz o tímida y le pregunté: “Si los humanos fuéramos autos, ¿tu hija tiene motor de WV o de Ferrari?”. “De Ferrari”, contestó de inmediato.><. La opinión era muy favorable para la niña. Luego, charlamos acerca de si un Ferrari había sido creado para tráfico lento o para carretera,si convenía hacerlo circular a 10 kilómetros por hora durante tiempos prolongados, qué tanta preparación necesitaba el chofer de un vehículo tan poderoso para andar entre otros a alta velocidad, qué sucedería si un principiante inexperto se metiera al tráfico sin haber aprendido, y si estaría bien que unos padres entregaran un Ferrari a un jovencito y le dijeran “este poderoso auto es para ti, arréglatelas con él”, o era mejor que lo enseñaran y acompañaran en su aprendizaje hasta que, paulatinamente, se fuera sintiendo en control de ese poder. Hablamos de que muchos padres de familia aseguran que la materia “Educación Sexual” debería desaparecer. Eso es muy peligroso. Los preadolescentes necesitan saber que se les van a presentar impulsos de gran poder y serán ellos mismos quienes deberán conducirlos, o sufrirán accidentes. ><. En el proceso de aprender, por ejemplo a conducir autos, al principio las personas nos sentimos inseguras y temerosas; sin embargo, poco a poco vamos familiarizándonos con la velocidad, el freno, el volante y las leyes de tránsito. El nerviosismo va desapareciendo. Esto no significa que jamás vamos a chocar o a hacerle un rayón al auto, pero estaremos en control. ><. El que padres y maestros enseñen a los jovencitos a conducir su propia sexualidad con los menos accidentes posibles, es un favor maravilloso para las nuevas generaciones. Esto significa decirles la verdad con precisión y claridad acerca de su propio cuerpo, sus genitales, las funciones que desempeñan, la posibilidad de enamorarse, de creerse enamorados, de engendrar una nueva vida, de pescar enfermedades y trastornos mentales, de cambiar la propia trayectoria de una manera trascendental para bien o para mal, y tantas cosas más que se pueden agregar. Esto equivaldría a enseñarles para qué sirve el acelerador, el freno, la palanca de velocidades, el cinturón, los semáforos,los carriles, las glorietas, qué hacer en un bulevar, cómo se toma un retorno,a quién deben llamar en caso de problema. ><. Lo malo es que, con frecuencia, los papás se sienten incómodos al tocar estos temas, y los chicos también. Hablar de sexo y genitales es relativamente reciente; antes, los papás se decían (para sucomodidad) “ya sabe más que yo”. Eso nunca es cierto. A veces, funciona bien acudir a un especialista para que les informe. ><. Volviendo al caso de la niña que hizo la consulta “amor gay”, es probable que no baste con decirle que dos personas del mismo género se sienten atraídas entre sí, sino que se tendrá que explicar la diferencia entrecaricias de amistad, de amor erótico, por curiosidad, y las de desconocidos queno deberían acariciar ni acercarse. Dependiendo de cómo va la charla, quizá sea el momento de hablar de la consumación del acto sexual, es decir, de la penetración. Y dejarle bien claro que es necesario prepararse y aprender con calma lo que necesita saber, porque si un inexperto se mete a una carretera de alta velocidad, lo más probable es que se ocasione dolor a sí mismo o a otros. ><. “Psicología” es una columna abierta. Puedes participarcon ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com

lunes, 19 de septiembre de 2016

MATRIMONIOS GAY Y ADOPCIONES



Agradezco a las personas que, en mi muro, por inbox o email, me han pedido expresar mi opinión acerca del tema que en días pasados estuvo de actualidad: las marchas del movimiento en favor de la familia vs. el matrimonio legal entre personas del mismo sexo; la adopción legal por dichas parejas; la enseñanza en las escuelas de que existen homosexuales y heterosexuales y cuáles son las diferencias.
OPINIÓN
No es ésta la primera vez que nuestra sociedad se ve estremecida por temas sexuales. Cuando yo era niña se hizo gran alboroto en contra de que en la enseñanza primaria hubiera niños y niñas en la misma aula y se incluyera la educación sexual como materia. Los padres de aquella época pensaban que lo mejor era el silencio y que los pequeños crecieran separados por sexo. Se asustaban muchísimo. Quienes ahora tienen cincuenta años o más pueden atestiguar que en aquellas épocas no se hablaba de sexo en voz alta. ¡Y cuánta curiosidad despertaba el tema! ¿Así es nuestra cultura, todavía?
Posiblemente algo queda. ¿Seguimos creyendo que el secreto y la prohibición son los mejores métodos para “hacer que la gente sea buena”? ¿Nos da curiosidad saber qué sucede en las alcobas ajenas para luego murmurar o condenar lo espiado?
Hoy se habla abiertamente de estos temas. Sabemos que en todos los tiempos ha habido homosexuales. Antes, muchos de ellos preferían morir que reconocerlo. Algunos “hacían el sacrificio” de casarse para seguir teniendo un lugar en la sociedad. ¿Era aquello preferible? Luego, si se llegaba a saber la verdad, ¡cuánto dolor en las familias! Dolor y vergüenza. Porque las parejas y los hijos pensaban, y todavía en muchos lugares se piensa, que se trata de algo vergonzoso e inmoral. En lugar de darse cuenta de que es un destino pesado con el cual se debe vivir.
El destino pesado al que me refiero se vuelve aún más pesado por la intervención de heterosexuales que, por el hecho de serlo, se catalogan como moralmente buenos. Me pregunto si de veras esperamos que los LGBTI jamás tengan relaciones estables y pasen su vida buscando, huyendo, ocultándose y solos por siempre. ¿Es mejor que tengan sexo ocasional? ¿Que nunca ejerzan su sexualidad? ¿En realidad podemos creer todo esto?
En el fondo me estoy apartando del tema, pues sólo se trata de algo legal; que un miembro de la pareja pueda darle prestaciones al otro, tomar decisiones de salud cuando el otro está gravemente enfermo y heredarle aun en caso de intestado; es decir, que no lleguen los hermanos o sobrinos a reclamar los bienes que hicieron entre los dos. Y heredar a los hijos que cuiden.
La adopción es el tema que suscita más controversia. Personas me han escrito: “que ellos vivan como quieran, pero qué culpa tiene un niño de que sean así, lo que vería”, o: “Un niño tiene derecho a tener papá y mamá”. No hay que olvidar que todo niño tiene papá y mamá, incluidos los que nacen por inseminación artificial. Otro asunto es que los tengan disponibles.
Un menor que necesita ser adoptado no tiene a sus padres disponibles. ¿Estaría mejor en un orfanato que viviendo con dos personas del mismo sexo que se aman entre sí y se ponen al servicio del niño? ¿O con dos personas del mismo sexo que también tienen dificultades en su relación, como cualquier pareja heterosexual? Al menos contaría con alimento, ropa y un domicilio. ¿Dudamos de la educación? ¡Quién sabe qué tipo de experiencias se vivan en un orfanato, ojalá sean todas buenas!
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , al teléfono 7 63 02 51 o en facebook.com/Psic-Ma-Dolores-Hernandez-Gonzalez