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lunes, 18 de agosto de 2014

CONSTELACIONES FAMILIARES


La evidencia suele estar frente a nuestros ojos antes que podamos descifrarla. Por ejemplo, la gravedad existía antes que fuera “descubierta” y se le calculara una fórmula matemática; pero siempre cualquier cuerpo existente necesitó un piso que lo sostuviera o caía hasta encontrarlo. La explicación científica no agregó ni quitó nada a lo que era un hecho, solamente satisfacía a los científicos. No tenemos explicación científica para todas las cosas.

En una sesión de Constelaciones Familiares se pidió a la consultante que eligiera una representante para su mamá. Lo hizo, y ésta sin más se tendió en el piso. “¿Tu madre duró tiempo enferma?”, preguntó la facilitadora. “Sí”, respondió la interrogada estupefacta, y añadió: “Le dio una embolia cuando yo nací y casi siempre estuvo en cama, después de mí tuvo otros cuatro hijos”.

Cuando uno ve cosas así en una constelación, el raciocinio parece pedalear en el aire. No puede creer lo que está mirando pero no encuentra argumentos en contra, y  para completar el cuadro, el alma del consultante parece decir: “Sí, sí, así es”, muchas emociones de todas clases toman un acomodo nuevo y el rostro quien hizo la consulta resplandece.

Todavía no existe la fórmula matemática que explique cómo sucede que personas que no conocen a quienes representan, pueden captar a través del cuerpo y sus movimientos hechos y emociones de los que no tenían noticia. Ni siquiera intentaré describir las numerosas hipótesis que han intentado darle un matiz científico al fenómeno, más bien me interesa señalar que Bert Hellinger lo convirtió en una eficaz herramienta para la reconciliación de la persona consigo misma, su origen y su historia; es decir, con las cosas como son, y con el destino como es.

Posiblemente se preguntarán: “¿Por qué llamarlas Constelaciones?, ¿tienen algo que ver con los astros?”.  El nombre es una analogía, en el sentido de que la persona es vista inmersa y en relación con los sistemas a los que pertenece: familia, grupos, ciudades, naciones, etc. de la misma manera que un planeta o una estrella tiene un lugar definido, con una órbita y una trayectoria, dentro de una constelación formada por cuerpos celestes. Esto significa que a nadie se le considera solitario, sino en relación consigo mismo, su entorno, su historia y la historia antigua de antes que naciera, como resultado de acontecimientos que a veces ni conoce. Y "reconciliación" significa asentir a la propia ubicación y funcionar armoniosamente dentro de ella.

El próximo viernes 22, de 10 a 14 horas, tendremos una sesión abierta de entrada libre de Constelaciones Familiares. Asiste, experimentarás cosas nuevas, ya sea constelando a tu familia, ayudando a otros como representante o aprendiendo de lo que contemplas. Comprobarás por ti mismo que somos mucho más que nuestro cuerpo físico, inteligencia y sentimientos; también somos relaciones y Espíritu. ¿Dónde será? En San Sebastián 408, Col. La Martinica. Aparta tu lugar llamando al 763 02 77

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , al teléfono 7 63 02 77 o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.

 

 

martes, 2 de octubre de 2012

MI HIJA ES ADOPTADA


Tengo una hija que es adoptada. Su madre biológica la regaló al nacer y hace dos años vino hasta mi casa a pedirme que la dejara ver a la niña, yo me negué. Pienso que para ser padres no basta con haber traído hijos al mundo y luego desentenderse de ellos, en cambio mi esposo y yo la hemos querido, sostenido y dado todo nuestro apoyo y cariño. Mi pregunta es que ahora mi hija tiene 9 años y no sé de dónde ha sacado la obsesión por saber si es nuestra o adoptada, quién sabe si  alguien de la familia le haya insinuado algo y no sé cómo protegerla de indiscreciones, porque no puedo controlarles la boca a todos los que saben la historia. Pregunto qué hacer o decir para que mi hija deje atrás sus dudas.

RESPUESTA

Un hombre y una mujer que adoptan a un niño pasan a ser padres de éste, con los derechos y obligaciones que corresponden a cualquier padre. Ustedes hacen muy bien en sostener a su hija y darle todo su apoyo y su cariño, para que ella pueda enfrentar y manejar su vida de la mejor manera posible, hoy y en el futuro. Felicidades por esta generosidad y por el amor tan grande que le tienen, ella les agradecerá toda la vida. Con cada comprensión de cómo ha sido su destino, más motivos tendrá para sentirse afortunada de tenerlos como padres, a pesar de que no fueron ustedes la puerta que la trajo a la vida.

Tú preguntas qué hacer o decir para que tu hija deje atrás sus dudas, y yo imagino que te refieres a cómo decirle la verdad; lo contrario, es decir, fortalecer el secreto de su origen, no la hará “salir de dudas”, sino que las aumentará, puesto que sus células lo saben todo: que la niña está relacionada con dos sistemas a los que debe dar un orden en su corazón; que ustedes  le han proporcionado uno con abuelos, tíos, primos, quizá hermanos, y una forma cultural de vivir que contiene creencias, actitudes y conductas muy establecidas; que ella sigue perteneciendo a otro igualmente complejo, el de sus padres biológicos, que también debe ser honrado y reconocido.  

Decir la verdad a tu hija requiere de un proceso de preparación de parte tuya y del papá, en el sentido de que primero realicen ustedes, en sí mismos, los pasos que ella dará después, con el propósito de que la información le sea menos traumática. ¿Cuáles son estos pasos?

1)      1. Agradecer a los padres biológicos que hayan renunciado a su hija, y con ello dado oportunidad de que la adoptaran. Ayudará mucho que ustedes, los padres actuales, hayan comprendido que salieron beneficiados donde otras personas perdieron.

2)    2.   Honrar en estos padres el derecho a elegir -acertada o desacertadamente-  las opciones que en su momento consideraron mejores o menos malas, y dejar en sus manos la responsabilidad de su decisión. No es incumbencia de ustedes, ni de la niña, analizar la bondad o maldad de ellos, encontrar justificantes o agravantes, aliviarlos o condenarlos por lo que hicieron. El honrar este derecho a equivocarse, intrínseco a todo ser humano, será crucial respecto a la paz con que la niña pueda asimilar la verdad.

3)     3.  Honrar el dolor de los padres biológicos que, consciente o inconscientemente, de manera voluntaria u obligada,  se vieron privados de continuar con su labor paternal. Y el dolor y frustración de la niña al ser separada de ellos, lo mismo en el momento que sepa conscientemente  la verdad, puesto que no existe argumento que explique bastante a un hijo el que sus padres no pudieran tomarlo.

4)      4. Aceptar de buen grado y no negar que:

a.       la niña ha sido enriquecida con dos sistemas familiares distintos;

b.      que para lo anterior, uno, el biológico, debió retirarse. Reconciliarse ustedes con esta situación y agradecerla, será de capital importancia para el momento en que su hija deba hacerlo;

c.       la niña debe renunciar para siempre a “lo que pudo haber sido y no fue”; es decir, haber vivido ella con sus padres de sangre. No sucedió ni sucederá, sería vano y dañino incluirlo entre “lo posible”; el pasado es pasado. En cambio, si ustedes pueden ver que la Vida cuidó de la niña, también ella podrá comprender que la puso en un sitio seguro, un hogar, lo cual es un buen regalo de Dios o del Destino, que necesita agradecer.

Una vez logrado lo anterior, posiblemente ustedes ya sabrán cómo hablar y actuar. Si desearan ser acompañados en lo descrito, podrían hacer una Constelación Familiar, o varias, si resultara necesario.

 

 

lunes, 7 de marzo de 2011

ANOREXIA, NEGARSE A TOMAR LA VIDA

Creo que mi hija es anoréxica, porque ella fue gordita desde niña, ya está delgada, pero aún sigue diciendo que está gorda, y lo peor es que no se acepta, se niega ella sola, no se quiere, y por consecuencia, no nos acepta a nosotros... son tantas cosas que contar, por ahora es sólo una parte de mi asunto. Ya no sé qué decir o hacer por ella, no entiende razones, es muy cerrada, no tiene amigos y todo le parece mal...ayúdeme por favor.
RESPUESTA
Imagino tu sufrimiento y el de tu hija, cada una intentando ver realizado su propio ideal. Tú, el de enseñarle a nutrirse, amarse y aceptarse; ella, el de sentirse aceptable por cumplir con los estándares que sus pares y los medios han puesto de moda: cuerpos cada vez más delgados. Además, no los acepta a ustedes que son su familia, su origen, lo que determina buena parte de su destino.
Los ideales son constructos mentales. Hacen que las personas los persigan con todas sus fuerzas. Son maravillosos cuando conducen a mayor plenitud, y nefastos si no. Para los padres resulta muy triste descubrir que una hija no puede tomar con agrado la vida que le dieron. Que se resiste porque en su mente existen otras cosas “más valiosas”. Que se cierra, no entiende razones y se da topes contra una pared, pues el método que utiliza no le proporciona ni le proporcionará la admiración y los amigos que quisiera. Sin embargo, insiste.
Es obvio que tanto ella como toda la familia requieren de tratamiento psicológico. Mientras se ponen de acuerdo, deciden tomarlo, eligen terapeuta y comienzan, tú y tu esposo podrían hacer algo que los prepare. Es un ejercicio que, si no funcionara, tampoco les haría mal. Se trata de lo siguiente:
En el alma (no hablado ni actuado externamente), tú y tu esposo, individualmente, se visualizan tomando a su hija en brazos, pequeña de quizá meses de edad, la acunan amorosamente contra su corazón, luego le dan a comer papilla. Pase lo que pase en su visión, insisten hasta ver que la beba come y se duerme. Una vez dormida, sin soltarla, le dicen al oído: “Yo soy tu mamá (tu papá). Estoy aquí para ti y seguiré estándolo siempre que me necesites. No me voy, me quedo. Aquí puedes encontrarme”.
A veces las almas se comunican entre ellas mejor que los cuerpos.