Mi hija me dio la noticia de que está esperando su primer
hijo, o sea, me convertiré en abuela. Me alegra pero, aquí está el pero, no me
agrada desempeñar un rol para el que no me siento preparada. Quiero decir, que
no me siento tan vieja y temo no estar a la altura de lo que puede esperarse de
mí, sobre todo porque estoy en el proceso de un divorcio reciente, pienso que
mis problemas corresponden a una etapa más joven que la de ser abuela.
RESPUESTA
Los abuelos de hoy no se parecen a los de hace algunas
décadas. En primer lugar, muchas veces son más jóvenes y con una vida más
intensa que aquellos. A veces trabajan de tiempo completo y no siempre tienen
el ideal de tejer chambritas y sentarse a esperar a los hijos y nietos junto a la
chimenea. Tienen vida propia, a la que se suma la experiencia de recibir un
bebé de su sangre, del que no serán los responsables directos de su crianza y
educación.
Estoy segura de que ya te alegra ver la continuación de
la vida y cómo los genes de tu familia siguen trotando hacia adelante. Cuando
nazca tu nieto o nieta, buscarás en él o ella los rasgos físicos que te son
familiares. También sentirás temor de que tu hija y yerno flaqueen o de alguna
manera no atiendan a ese bebé como tú consideras adecuado. Es el deseo de
protegerlo y darle lo mejor, que nace del amor natural por la propia progenie.
Posiblemente sentirás que tu punto débil es el divorcio, porque te hubiera
gustado que tus nietos nacieran dentro de un sistema familiar estable, y tu
transición entre ser pareja y convertirte en soltera te afecta a ti y también a
la familia. ¿Verdad que la vida no siempre es como la habíamos imaginado? ¿Y a
cuál vida debemos adaptarnos, a la ideal o a la real?
Como abuela, entregarás lo que eres a tus hijos y nietos. Compararte con ideales y
encontrarte falta o sobrada, constituiría un bache para tomar la realidad con
amor. Tú, con tus logros, errores, aciertos y desaciertos, eres “lo que hay”,
“lo que está ahí” para apoyar a tu hija y nieto en la difícil e importantísima
tarea de introducir a éste en el planeta; ejemplificarás ante ellos lo que es
convivir con la realidad tal como es. Requeriste años y gran variedad de
eventos para optar por las decisiones que has tomado, y en cada una de ellas
subyacen determinados valores, que estás defendiendo con tu manera de vivir. A
veces, condiciones de mucho peso nos obligan
a elegir un valor por encima de otro, cuando éstos se ponen en conflicto. Son elecciones difíciles. La llegada de esta
vida nueva tendrá mucho peso en tus decisiones futuras, porque el amor natural
(que contiene la fuerza de la Naturaleza) tiene mucho qué decir en lo que
hacemos.
Sólo me resta felicitarte por esta nueva etapa que trae
consigo muchas más satisfacciones de las que ahora puedes imaginar. También
retos. No tendrás oportunidad de aburrirte.
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