miércoles, 11 de febrero de 2015

LO MÁS VALIOSO


 

¿Existe para ti algún un valor por el cual serías capaz de entregar tu vida? Si lo encuentras, descubriste la fuente de tu motivación. Muchas veces proviene de tu subcultura familiar.

Pongamos por ejemplo que un algún ancestro de una familia practicó Harakiri, suicidio ritual de origen japonés que se realiza por razones de honor y consiste en abrirse el vientre; es altamente probable que, para dicha familia, valga más el honor que permanecer vivos. Y en otra que tuvo un héroe muerto en defensa de la libertad, sea la libertad el sumo bien por el que vale la pena entregar la vida.

Lo expuesto no por fuerza es consciente, pero funciona como un poderoso motor desconocido, que con frecuencia sorprende. Algunas personas aceptarían morir por la religión, el amor, la familia, la venganza, el dinero… Otras, ¡por nada!, su valor supremo es seguir viviendo.

Siempre subyace un valor en lo que hacemos. El asaltante sabe que pone en riesgo su libertad y su vida, pero le interesa más el dinero; el corredor de autos expone la vida por el aplauso y sentirse “el mejor”; el torero, por saberse valiente y capaz; el hijo que no descansa hasta matar al que asesinó a su padre y quizá muere en el intento, por la venganza…

Hay formas de entregar la vida sin perderla: viviéndola. El sacerdote que renuncia a su ciudad y a tener una familia, la entrega a Dios y a la religión; el hombre o la mujer que soportan cualquier cosa de la persona amada con tal de no perderla, al amor; un padre, madre o hijos que dedican la totalidad de sus energías para hacer sobrevivir a su familia, a ésta; una persona que guarda resentimientos durante décadas, culpa a sus agresores de su desgracia y se siente víctima, a la venganza; quien se casa para mejorar su situación socioeconómica, al dinero y al prestigio… y así podríamos seguir con más ejemplos.

Mucho se habla de la necesidad de inculcar valores en la familia; lo cierto es que ésta siempre lo hace. También la cultura, siempre lo hace. Niños y adultos respiramos lo que se considera valioso en el hogar y fuera de él, y lo internalizamos como propio. Quizá en casa se nos inculcó ser compartidos, pero al ponernos en contacto con el “tanto compras, tanto vales” de la cultura actual, se establece una lucha en nuestro interior que perdurará hasta que uno de esos valores gane, o lleguemos a una negociación entre ambos.

Pronto haré la presentación de mi novela “El que se fue a la villa”. En él quise hacer una descripción de algunos valores seculares que nuestra Historia Patria nos ha legado, que explicarían el “ya merito”, “ya qué”, “ahí se va”, “nos morimos entonando una canción”, y muchos más. Si es verdad que cada humano somos la historia que nos contamos a nosotros mismos, es importante contarnos historias que ayudan, e inventar nuevas. Para mí será un honor que mis queridos lectores asistan a dicha presentación, próximamente les confirmaré la fecha.

 

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.

 

 

 

 

 

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