Es grande la diferencia entre tener y tomar; he escuchado
a mujeres hermosas decir “me siento fea”; a ricos, “me siento pobre”; a
personas que parecen poseerlo todo, “no soy feliz”; a individuos que han tenido
muchos logros, “no es suficiente”… No toman lo que tienen.
Es distinto tener algo a tomarlo. Igual a una mujer
frente a su armario lleno de ropa exclama “no tengo nada que ponerme”, podemos,
frente a la vida, estar inconformes o incapacitados para utilizar los dones que
ésta nos dio y sigue dando.
Algunos, con poco hacen mucho; otros, con mucho hacen
poco, o nada. Los primeros toman lo que tienen para sacarle provecho; los
segundos tienen puesta su mirada en lo que les falta y posiblemente nunca van a
tener. Convierten su vida en una carencia constante.
Algunos, aprovechan los eventos hermosos y feos de su
vida para adquirir experiencia; otros, para atormentarse y sentirse culpables. La
culpabilidad es negarse a tomar e integrar los hechos en la propia historia. Todos
los que vivimos en el planeta hemos hecho decisiones acertadas y nocivas.
Mirando hacia atrás, podemos observar cuáles no nos gustan; pero son nuestras,
ahí están los recuerdos. Tenerlas y tomarlas tiene grandes diferencias.
La mejor manera de tomar algo es amándolo y
agradeciéndolo. Suena difícil, pero funciona. El amor une y amalgama. El
rechazo aparta y separa. Todo aquello que rechazamos de nosotros mismos queda
aislado, como órgano que no recibe irrigación sanguínea y muere, luego daña a
la totalidad del organismo. Los eventos terribles podemos amarlos como se ama a
un hijo enfermo; no nos alegramos por su enfermedad, pero tampoco dejamos de
quererlo, y con toda la ternura que
somos capaces procuramos cuidarlo y darle sus medicamentos, que a veces son
desagradables o duelen.
Recuerdo la reacción de un grupo la primera vez que dije
que necesitamos amar los propios pecados; parecía que había dicho: hay que
volvernos malos. No queremos ser malos, tampoco volver a tomar decisiones que
nos avergüencen, lo que queremos es ser personas íntegras, invitar a nuestras
diversas personalidades a una fiesta y formar un equipo amistoso con todas
ellas. Tenerlas y tomarlas es distinto.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar
con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.
No hay comentarios:
Publicar un comentario