¿Nos resta mucho o poco tiempo por vivir? No lo sabemos; estamos vivos y eso es lo que importa. Vivimos día con día. El
día de hoy no se repetirá.
Un día negro y uno de colores duran el mismo tiempo, pero
hacen distinto efecto. ¿Cómo quieres vivir tu jornada, contento o aterrorizado?
Imagino lo que pensaste: que el “quédate
en casa” y los rumbos que pueda tomar la economía no favorecen la dicha, son
adversidad.
Aunque parezca que lo externo tiene poder suficiente para
volverte sombrío, solo tú mandas en tu interior. Vale la pena que encuentres un
modo de protegerte y permanecer en buen estado de ánimo y de salud.
Cuidar el propio estado de ánimo es difícil cuando se
está asustado.
¿Recuerdas haber consolado a un niño que despertó por la noche
creyendo ver a un monstruo? No entendía razones, lo único que pudo calmarlo fue
que él aceptara equis creencia distinta que tú lograste influirle.
Toca a cada uno descubrir y practicar una creencia capaz
de mantenerlo entero, en paz y confiado en el porvenir. No importa que dicha
creencia pudiera ser considerada por otros ridícula o infantil; si a ti te sirve
para vivir bien y contento el día de hoy, es buena.
Quizá quieras mirar hacia
atrás en tu vida y recordar los obstáculos a los que has sobrevivido, y creer
en que podrás volver a hacerlo. O creer
que la Divina Providencia te ha asistido todos los días y no te soltará ahora. O
confiar en los adelantos de la ciencia y su capacidad de beneficiar a los
humanos. ¡Puede haber tantas!
Cada persona sabe cuál idea la reconforta.
Cada persona es
la responsable de volver a la paz y la armonía en este momento en que la
sociedad no ayuda: es un caos de terror.
Cada persona decide cómo va a vivir el
día de hoy.
Solo hoy.
Mañana será otro día y tendrá que volver a elegir entre
el caos y la cordura.
Yo, interiormente, pido a mi Poder Superior: “Dime cómo
lograr que esto sea bueno para mí”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario