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lunes, 13 de abril de 2020


PASCUA (EL PASO)

Imposible para mí dejar de mencionar la PASCUA. Ese nombre lleva la clínica que fundé hace dos décadas. Ha sido un concepto importantísimo para millones de personas y durante milenios: el paso de la esclavitud a la libertad para los judíos y el paso de la muerte a la vida para los cristianos.  

Para los que estamos en cuarentena, ¿es posible que pasemos de la esclavitud a la libertad durante un encierro? ¡Por supuesto que sí! El espíritu es siempre libre, y las cosas tienen el significado que les otorgamos. Es distinto pensar: “Me quedo en casa porque lo considero la reacción más adecuada y solidaria”, que dedicarse a la queja: “¡Quiero salir!”, “¡No soporto más!”, “¡Esto es horrible!”... 

La libertad está en el pensamiento. El libre albedrío nos capacita para optar que las circunstancias (que no dependen de nosotros) sean de tormento u oportunidad. 

¿Oportunidad de qué? De lo que  quieras: leer, ver películas, convivir, meditar, hacer ejercicio, llamar a seres queridos lejanos, estudiar, cocinar, pintar, escribir, producir o escuchar música, tomar un baño de burbujas o tantas y tantas cosas que el ajetreo diario obstaculizaba. ¡Unas semanas sin compromisos de horarios y logros, con tiempo para lo que siempre has deseado hacer! Quizá jugar con tus hijos u otros familiares, tener conversaciones prolongadas con ellos, compartir los quehaceres del hogar o simplemente holgazanear. ¿Te ha sucedido en otras ocasiones que te sintieras mal por estar sin hacer nada? ¡Libre, libre, libre para lo que sea tu voluntad!

También es oportunidad para pasar de la muerte a la vida. El muerto no ve ni oye ni siente y está ausente del sitio donde su cuerpo se encuentra. Opuesto al vivo. Este tiempo de absoluta libertad puede servirte para ver, escuchar o sentir aquello que siempre has evitado y te ha mantenido a medio camino entre vivir y morir. ¡Presente aquí y ahora, con tu mente en donde se encuentra tu cuerpo! Nada de “no he podido olvidar lo que sufrí” o “jamás perdonaré lo sucedido” que pertenecen al pasado, ni de “qué miedo al futuro porque no sabemos lo que va a pasar”. Hoy te encargas de ser feliz en el presente, pues la vida tiene sorpresas y el futuro suele ser distinto a como lo hayas previsto.

Me despido expresando un profundo agradecimiento a todas las personas que no pueden guardar la cuarentena: cuidadores, médicos, enfermeros, proveedores de alimentos y servicios indispensables, que con su actividad nos permiten guardarnos y, además, alivianan nuestra herida economía. Cuánto los necesitamos. Apreciamos sus esfuerzos. Gracias. Gracias. Gracias.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com

lunes, 28 de diciembre de 2015

FELIZ AÑO 2016



Llegó 2016. Bienvenido. Es un placer poder desearles a todos feliz año nuevo y comprobar que seguimos con vida. Aquí estamos, respirando.
A fin de dar una cordial bienvenida al año que inicia, dejo ir con amor y gratitud los acontecimientos ocurridos en 2015 y antes. Sé que están presentes en mí sólo como recuerdos y lecciones. Pido al Universo me permita comprender que son pasado y me disponga a vivir con alegría lo que me espera. Pido también me permita contemplar lo que me ha sido dado para el camino, disfrutarlo, aprovecharlo y agradecer que mis necesidades están satisfechas: he tenido alimento, vestido, casa, familia, amigos, créditos, oportunidades de trabajar, ayudas de toda clase y encuentros de toda clase. El Universo conspira a mi favor, cuento con su benevolencia. Nada urge, todo ocurre en el momento perfecto. Me he desarrollado como he podido, he ganado un poco, perdido un poco, llorado un poco, reído un poco… Todo está bien en mi mundo. La vida continúa y he llegado a 2016. Gracias. Seguiré viva el tiempo que me corresponda, y al final, me iré con placer de este planeta que me hospedó por tantos años. Este es el momento de vivir, por eso continúo respirando.
A todos mis queridos lectores que han tenido la amabilidad de seguirme un año más, muchas gracias. Les deseo paz y felicidad plenas. Seguiremos en contacto. Y al Periódico a.m. que me ha dado la oportunidad de llegar a ustedes compartiéndome su público, gracias. Le deseo como institución y a cada uno de sus colaboradores que este nuevo año sea de gran expansión espiritual y material. Gracias, gracias, gracias y muy feliz año.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , al teléfono 7 63 02 51 o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.


martes, 23 de diciembre de 2014

HERMOSA NAVIDAD


¿Puedes recordar cuál fue la Navidad más hermosa y feliz de tu vida?, ¿las emociones que sentías?, ¿con quiénes estabas?, ¿qué estuvieron haciendo? Una Navidad feliz es un bello recuerdo que puedes evocar y volver a experimentar. Nuestra parte consciente sí sabe distinguir entre realidades, recuerdos y fantasías, pero el inconsciente no; por lo tanto, si logras revivir aquella experiencia luminosa, vuelves a producir las deseadas endorfinas que causan las sensaciones de dicha.

Tal vez no hayas tenido una Navidad memorable; entonces, sería muy bueno que te inventaras una: a solas, imaginando detalles que nunca existieron como si hubieran sucedido, sacando de tu corazón los mejores sentimientos, expresándolos a las personas a quienes te habría gustado tener oportunidad de expresarlos, mirando la alegría que les ocasionan tus palabras y gestos, los rostros cariñosos y felices que corresponden a tu cariño, escuchando sus frases de buenos deseos, percibiendo la ternura con que se dirigen a ti, experimentando su amabilidad… Si lograras vivir mentalmente tu fantasía al grado que te emocionaras, tu cuerpo segregaría endorfinas y tu subconsciente almacenaría la experiencia con el mismo beneficio que si realmente hubiera sucedido. ¿Sabes que las personas con muchas endorfinas tienen mayor capacidad para ser felices y ver la vida de colores luminosos?

En la vida real, están por llegar Navidad y Año Nuevo, excelentes oportunidades para que te inventes unas fiestas increíblemente hermosas. Igual que en una fantasía, donde no es necesario que la gente quiera ser amable y feliz, también puedes decidir que por dos noches no existen en ti maldades, amarguras, resentimientos o rencores, ni tu felicidad depende de que otros te den permiso para experimentarla. Si determinas que las pasarás muy bien, así será, a condición de que te des permiso para ser libre; es decir, que en tus acciones y actitudes mandes y gobiernes tú, y a nada ni nadie le otorgues poder suficiente para que te saque de la trayectoria que decretaste.

Deseo para todos los lectores la alegría de tener una Navidad memorable por hermosa, y que el nuevo año que está por iniciar les traiga abundantes experiencias de dicha y satisfacción. Gracias por haber leído mis artículos durante el 2014, y gracias al Periódico a.m. por habernos puesto en contacto. Y en este 2015, no olviden comprar mi nuevo libro “El que se fue a la villa”, ya está a la venta en las librerías.

martes, 4 de marzo de 2014

AGRADECIMIENTO



El agradecimiento es una actitud ante la vida. El agradecido encuentra hermosura a su paso; el no agradecido, defectos. La diferencia entre uno y otro reside en hacia dónde dirigen la mirada: a lo que poseen o a lo que les falta; a la belleza o a la fealdad. Y ambos tienen razón, la vida tiene de todo; pero es enorme la distancia entre las maneras como viven. El primero va de sorpresa en sorpresa, de reto en reto; el segundo de tristeza en tristeza, de dificultad en dificultad. No es lo mismo pensar que un problema que se presenta constituye una oportunidad para ejercitar las propias cualidades, que interpretarlo como una desdicha más de toda una serie.

Es sabido que las personas poseemos constantemente un 90% de nuestros asuntos y circunstancias bien y en orden, y el 10% restante necesita adaptaciones inteligentes. Si la persona en cuestión puede abarcar con su mirada todo lo que tiene de bueno, se apresta alegremente a la tarea en turno, pensando: cuento con la vida y con mi cuerpo, inteligencia, afectividad, espiritualidad, familia, trabajo, sueldo, seguro, amigos, etc., etc., y este problema también pasará; puedo solucionarlo y lo solucionaré, o puedo soportarlo y lo soportaré. Entonces su alegría permanece, no obstante el esfuerzo requerido para lograr buenos resultados. Por el contario, si la persona se enfrenta a la vida sin contar con nada de lo ya que posee, porque no mira hacia su 90% que está sano y en orden, se experimentará débil y con una sensación anticipada de derrota e impotencia; lo más probable es que el asunto la supere y pierda algo de lo que era suyo: la salud, la alegría, relaciones, bienes materiales…

Podemos saber si somos agradecidos observando nuestras conversaciones: ¿solemos dedicar más tiempo a hablar de cosas que dan miedo, como enfermedades y circunstancias que las producen, amenazas de pérdida, peligros, o mala voluntad de las personas e instituciones? Posiblemente tengamos razón en lo que decimos, porque no estamos locos ni exagerando, pero seremos de los que se fijan en “el prietito” y no miran el arroz. ¿Hablamos sobre que la vida nunca es perfecta? Es cierto que no lo es, pero subrayándolo podemos convertirnos en personas para quienes “nada es suficiente”. ¿Comentamos lo terrible que es tener que morir? Es verdad, no nos gusta la idea, pero antes de que nos llegue la hora tenemos tiempo para vivir, y no es inteligente arruinar la vida con el susto por la muerte. ¿Decimos que no queremos cosas buenas para no acostumbrarnos a ellas, porque luego las echaremos en falta? Lo más probable es que sí, las vamos a extrañar si las perdemos, pero mientras tanto no nos permitimos disfrutarlas y decir: “Lo comido y lo bailado nadie me lo quita”. ¿Nuestra mayor preocupación es haber cometido errores o pecados, hablemos o no de ellos? Podríamos agradecer a la Vida que nos sostuvo para cometerlos, y también  que nos permite reconocerlos como tales; peor sería empecinarnos en el error. Nuestras equivocaciones son oportunidades para pasar a un nivel espiritual que nos capacita para agradecer la adversidad, el pecado y el defecto y convertirlos en sabiduría. El agradecimiento es fuente alegría y de paz.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.

 

 

 

martes, 15 de octubre de 2013

EQUILIBRIO ENTRE EL DAR Y EL TOMAR


Me siento afortunada porque desde hace un año soy novia de un hombre que tiene casi cuatro años divorciado. Él es noble, generoso, entregado, confiable, inteligente y, lo más importante, me ama. Como mujer, yo dejo que él caballerosamente pague todo lo que implica nuestras salidas cotidianas; pero, en cuestiones extraordinarias, como viajes, yo propuse solventar los gastos por partes iguales.  E igual sería si llegáramos a formalizar lo nuestro; no me parece justo ni digno de mí, como profesionista que trabaja, “recargarse” en el hombre que ama, especialmente cuando él tiene un compromiso con dos hijos menores a quienes les solventa todos sus gastos. No tengo problema con eso, por el contrario, el  hecho de que sea un padre responsable y amoroso es una de las cosas que más admiro en él. Sin embargo, creo que su ex mujer abusa cargándole desde el regalo de Navidad para las maestras hasta los gastos de los niños cuando ella va a visitar a su novio al norte del país. Yo no he tocado el tema todavía porque no sé qué debo hacer.  Lo más importante para mí es respetarlo como padre y no ser injusta con él…pero ¡tampoco quiero serlo conmigo!   Me siento confundida.    A veces pienso que no debo meterme, ya que es su dinero y son sus hijos; otras veces, quiero plantear que si él no involucra a su ex esposa, quien también es profesionista que trabaja, con los gastos de quienes también son sus hijos,  no está creando un ambiente justo en el que pueda tener en el futuro una relación sana con otra pareja.

RESPUESTA

Tienes muy claro que deseas amar y respetar a tu novio tal como es: un hombre con un compromiso previo hacia sus dos hijos. Lo admiras por responsable. También crees que su ex mujer abusa de él. No sabes si debes intervenir en esa parte de su relación con su primera familia que piensas te afecta, en el sentido de que a él le quede poco espacio económico disponible para ti. ¿Voy bien? Y temes que por comprensiva puedes pasar a ser injusta contigo.

Al parecer estás consciente de que un hombre o una mujer divorciados tienen ya ocupada buena parte de su corazón y sus recursos, y ofrecen a la segunda pareja mucho menos de lo que en su momento pudieron ofrecer a la primera, cuando estaban libres de compromisos previos. Y que esta segunda pareja debe honrar y respetar a la primera y todo lo sucedido y por suceder entre ellos, bueno y malo, para tener éxito en su relación, porque si se lo apropia y lo carga, sufre de una inútil ocupación de su fuerza. Es un gran reto y una oportunidad para trascender tus propios límites, reto para el que estás disponible: mirar a tu novio como adulto capaz de enfrentar sus propias broncas.

Adquirir un compromiso en estas condiciones conlleva una carga adicional para ambos. En cuanto al tiempo y lo económico, tú quedas en situación de dar más de lo que él puede dar; y él, en la de tener que inventar maneras de compensarte. Respecto a experiencias del desarrollo, él ha tenido más y más variadas: ya estuvo casado, tenido hijos y vivido una separación; tú no. ¿Es riqueza para compartir contigo? Depende del cristal con que lo mires; puedes sentir que sí, o que no.

¿Es importante el equilibrio entre dar y tomar? Mucho. En cualquier relación, salvo en la de padres a hijos, cuando uno da de más y el otro recibe de más, el receptor debe irse; las “deudas” afectivas lo abruman, no puede “pagarlas” y huye, en busca de una situación dónde sentirse menos presionado. ¿Qué lo presiona? Primero, la sensación personal de no poder estirarse hasta donde lo que da sea suficiente para compensar lo que recibe; luego, que el otro le esté cobrando, abierta o tácitamente, con palabras o con su insatisfacción. Algunos encuentran otra “solución”; el receptor se ubica como “el hijo”, así se comporta, y el “dador” como madre: lo provee, educa, corrige, advierte, protege, gobierna, etc.

Quién sabe si ustedes estén dispuestos a tratar abiertamente este asunto del equilibrio y llegar a negociaciones. Ahora, y muchas veces en el futuro.

 


 

lunes, 27 de junio de 2011

KARMA

He leído como siempre sus artículos, el único día de la semana que compro el a.m. es el martes, y sólo por leerlos. Tengo un comentario que hacerle acerca de la grandeza de Dios, de la vida: Ud. dijo que cuando se está en paz con Dios y se aceptan sus designios tenemos paz interior, independientemente de la felicidad y/o la tranquilidad. Es obvio que DEBE EXISTIR DIOS.
Estos dos últimos años han sido una losa pesada y ya una vez dije que estaba harto, pero lo vivido me ha servido mucho para conocer a Dios, desde primero blasfemar hasta llegar a reconocer su grandeza, arrepentirme, pedirle perdón y saber que lo más importante en esta vida es conocerlo y sobre todo amarlo, independiente de si lo "estudiamos". Tanto tiempo batallando por salir adelante en la vida y en diversos problemotas INJUSTOS, tanto que le meto potencia a las cosas y de todos modos no salen... ya hasta me estoy haciendo paranoico o he llegado a pensar que a lo mejor estoy pagando un karma... pero no sé qué karma o cual. Tal vez un pendiente de otra vida. No sé si me pueda Ud. hacer algún comentario al respecto, el cual le agradeceré.
RESPUESTA
Gracias por leer esta columna, tus reconfortantes palabras y el comentario. Me alegro por ti de que hayas pasado de “estar harto” a reconocer la grandeza divina y que lo más importante es conocer y amar a Dios. Dice un refrán: “Pelearse con todos, menos con la cocinera”, y significa que es importante la armonía con aquello que es la fuente que nos surte de lo que necesitamos; para algunos puede llamarse Dios; para otros, espíritu, universo, alma, caudal interior, propio potencial, etc. Importa menos el nombre que el reconocimiento de que existe un manantial, con el cual debemos mantener buena relación o saldríamos perdiendo.
Ya que estás en camino y llevas recorrido un buen trecho, puedes dar un siguiente paso. Actualmente te encuentras mirando tu gran esfuerzo en resolver “problemotas injustos” y dudando si a lo mejor estás “pagando un karma”, que no sabes cuál es. Este siguiente paso consistiría en modificar el punto hacia dónde diriges tu mirada. La mirada nos conduce, nos marca el rumbo. En lugar de orientarla al pasado, podrías enfocarla en el presente; en lugar de a la justicia o injusticia, enderezarla hacia el reto y la oportunidad.
Es cierto que el pasado contiene explicaciones de lo que ocurre en el presente, pero son sólo eso, explicaciones, no mueven a la acción. Es distinto ocupar la mente en investigar el porqué de algo, que en descubrir una solución. Podemos decir: “Sé que la causa de mis males fueron mis padres, maestros, amigos, circunstancias, un karma…”, y con ello sentirnos justificados para echarles la culpa, sentirnos impotentes y permanecer en la situación.
Respecto a la justicia o injusticia, podemos pensar: “Estoy siendo víctima, porque no es justo que yo tenga estos problemas”, o: “Es la justicia del karma, quién sabe qué deberé y tengo que pagar”. Tales pensamientos nos distraen de lo principal: vivir en plenitud, lo mejor que podamos, sean cuales fueren nuestras circunstancias. Cuando enderezamos nuestra mente hacia el reto y la oportunidad, pensamos: “Estas dificultades me hacen crecer y evolucionar”, o: “Si debo un karma, agradezco la oportunidad de pagar y haré que me resulte provechoso”.
Ya te hice el comentario que pediste, ojalá sea de tu agrado. Te deseo plenitud de vida y salud.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com o al teléfono 7 63 47 28

lunes, 2 de mayo de 2011

RETOS DE LA VIDA

Me divorcié y ahora tengo otra pareja, también divorciada. Ambos tenemos dos hijos; ella, dos niñas; yo, niño y niña. Vivimos cada uno en su casa. No sé por qué le pienso para volverme a casar, aunque nos llevamos bien y ella lo desea, ¿será un trauma que saqué de mi primer matrimonio? Porque nos volvimos como enemigos, haga de cuenta la película Kramer vs. Kramer. Me preocuparía que yo hubiera quedado incapacitado para una buena relación, ¿es posible?
RESPUESTA
Te encuentras ante una importante lección de la vida, ¿cuál será? Existen personas para quienes la experiencia de pasar por un divorcio, accidente, limitación, fracaso, enfermedad, pérdida o dolor de cualquier tipo, se convierte en maestra de sus vidas, las motiva a indagar lo esencial y pasar a un nuevo nivel de desarrollo. Para otras, en cambio, el evento marca el inicio de una hecatombe de la que no vuelven a salir. Dicen: “Quedé traumado”, “desde aquello no he vuelto a ver la mía”, “caí en depresión”, y tantas cosas más.
La diferencia está en la manera de interpretar los acontecimientos. No es lo mismo: “Este horrible suceso es una oportunidad y un reto”, que: “Es mi final, nunca podré recuperarme”.
El desarrollo humano y espiritual de una persona necesita retos, y la Sabiduría Superior nos los proporciona. Nadie de nosotros tiene autoridad suficiente para cuestionar los métodos con los cuales nos conduce a determinado conocimiento o experiencia. Para ti fue un divorcio colmado de peleas. Si es verdad que “Dios escribe derecho sobre renglones torcidos”, puedes confiar en que Él te dio algo bueno, aunque no se haya ajustado a los renglones (directrices) que nos gusta colocarle acerca de “lo que sería correcto” y lo que “Él debería” hacer, darnos o exigir.
Tienes muchas cosas nuevas que aprender. Ciertamente, una segunda relación es más complicada que la primera, pues lo vivido deja consecuencias: hijos, vínculos, hábitos, expectativas…, que deben ser reconocidos y tener un lugar propio. Un segundo marido, (lo mismo a la inversa, una segunda esposa), necesita convenir en que es el segundo y que la mujer está vinculada con el primero y con sus hijos. Sólo así puede tomarla como esposa. De lo contrario, se enfrascará en una lucha perdida contra la realidad.
Es posible observar cuando lo descrito no sucede: la nueva pareja pretende sentirse mejor que la primera, inclusive exige que así se le reconozca, experimenta alegría cuando se critica o condena a la anterior, y con ello cree tener mayor seguridad de que podrán tener una buena relación. No es así. Tomar como punto de referencia a la primera pareja de la pareja conduce tanto a huir compulsivamente de cualquier semejanza, como a imitarla.
Lo vivido, aunque pasado, tiene consecuencias que llegan hasta el momento actual, consecuencias que deben ser aceptadas. Por ejemplo, la culpa. Como nadie se casa con la intención de divorciarse, ocasiona culpa el comparar los hechos con las ilusiones. Hay que vivir con esta culpa y admitir: “hice lo que pude y fui capaz de hacer, distinto a lo que deseaba”. Someterse a vivir con la culpa da fuerza; en cambio, la culpabilidad debilita: “si yo fuera bueno, cambiaría los hechos y los ajustaría a mis ilusiones”. Se necesita humildad para reconocer las propias limitaciones y permanecer en paz.
Generalmente, un trauma es una resistencia aparentemente insuperable contra los hechos: “Esto no debió ocurrir jamás”, “¿por qué a mí?”, “¿por qué tan mal?”, “no es mi culpa”, “es injusto”, etc., etc. Asentir a lo que es, como es, disuelve la tensión y se convierte en fortaleza. ¿Qué prefieres, pensar que tienes un trauma, o un reto?