Tuvimos un día de las madres extraño: tiendas, cines, restaurantes
y cementerios cerrados, muchas videollamadas, inundación de noticias
contradictorias, horrible incertidumbre y algo aún peor, cero abrazos. Quizá
alguno pensó: y sin cervezas porque hay desabasto.
La relación más entrañable del ser humano, que ni la
muerte rompe, fue festejada de manera inusual, pero cuando se permite que el
amor fluya, encuentra mil caminos para expresarse. Muchos activaron su
creatividad e inventaron un método suyo y original de hacerle sentir a mamá amor
y cercanía. La creatividad no puede ser destruida ni por cien pandemias,
siempre encontrará soluciones. Esa es la esperanza del ser humano: puede
inventar formas nuevas de hacer lo que desea.
La vida cambia incluso en un instante; ninguno
imaginábamos un 2020 como el que estamos viviendo. La cuarentena nos llegó por
sorpresa y trajo diversas consecuencias para las madres y abuelas (y toda la
familia). Está exigiéndonos inventar a cada paso.
Las que estaban acostumbradas a la vertiginosidad de
atender hijos, casa y trabajo y de pronto debieron quedarse encerradas con toda
la familia reunida, ¿cómo hicieron de este un día especial?
Las que jamás cocinaban pero debieron darle “vacaciones”
a la sirvienta y han pasado horas en la cocina o el cuarto de lavado, ¿en qué
consistió su regalo? ¿De qué manera se permitieron ser receptivas y dar oportunidad
a sus seres queridos de ofrecerles amor?
Las que viviendo solas o ya sin hijos, viajaban, salían,
entraban, iban y venían a voluntad y de repente, ¡zas!, no sales ni recibes
visitas y tampoco sigues con tus rutinas. ¿What? Debieron encontrar la manera
de abrir su corazón y recibir afecto.
Las abuelas que, porque se quedaban muy solas, debieron
irse a vivir a casa del yerno o la nuera, ¿Qué arreglos necesitaron hacer en sus
corazones para permitirse vivir un día pleno de amor?
Sería imposible describir tantas y tantas circunstancias
tan variadas. Discúlpenme los señores por no dar la debida atención a lo que ustedes
están viviendo en la cuarentena, pero esta es una fiesta de mujeres. Madres. Y ustedes, hombres, son extremadamente
importantes en esa construcción de un ambiente amoroso en casa.
Cada uno de nosotros sabe y ha sentido alguna vez que en
la vida debe crear algo. Que está creando. Lo que uno vive es la creación
particular y original de cada quién, dentro de un mundo que sigue su marcha. Hoy
se nos ordena aislamiento físico, pero la mente y el corazón no necesariamente
se desconectan, sino que permanecen en contacto amoroso donde y con quien quieren.
¡Nada ni nadie puede obligarnos a dejar de dar y recibir amor!
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar
con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario