martes, 23 de junio de 2020

REAPERTURA


Se están abriendo los negocios y plazas comerciales y un mayor número de personas y vehículos transitan las calles. Hay quienes todavía no creen que el COVID19 sea un peligro, otros sí lo creen y están conscientes, pero deben correr el riesgo y salir a trabajar, ya sea porque su trabajo es esencial o porque necesitan ganarse la vida. Desde el inicio del confinamiento estaba claro que no todos podrían resguardarse de la misma manera. Hoy, con esta apertura, es lógico que aumentará el número de contagiados y por lo tanto, la necesidad de cuidarnos.

En un principio, el exceso de información que en ocasiones era contradictoria nos puso a todos sin saber a quiénes creer y qué esperar, pero poco a poco se han ido estableciendo medidas de prudencia que, aun si después resultara que eran equivocadas, será mejor atenderlas para cuidar de nuestra salud y la de los demás: el lavado frecuente de manos, el uso de cubrebocas, la limpieza y desinfección al regresar a casa, mantener la sana distancia y evitar el contacto físico directo.

Hoy, está claro que la tarea de cuidarnos pertenece a cada uno, y cada uno sabe si su temor y nerviosismo han aumentado o disminuido. Es evidente que no todo mundo atiende a las normas de higiene recomendadas y entonces, al menos yo, siento el deseo de pedirles: “Por favor, cuídate y cuídanos a los demás, pues ninguno queremos enfermar. No te me acerques demasiado, no me hables ni me tosas encima, por favor”.

Ahora en León ya tenemos noticias de personas con nombre y apellido que han contraído el virus, no como antes que oíamos decir: “Murieron tantos en Italia, España, Estados Unidos o la ciudad de México”. Los contagiados están a nuestro alrededor. También sabemos que muchos se recuperan. Hemos dejado de pensar que contagiarse constituía una muerte casi segura. Qué bueno que tenemos mejores esperanzas, pero no hay que bajar la guardia.  

Si el COVID19 llegó para quedarse y debemos aprender a convivir con él, démonos tiempo suficiente, con las debidas precauciones, para que el acercamiento sea lo más paulatino posible, a fin de que esta pandemia no signifique para nosotros una tragedia insoportable. Mientras tanto, los científicos y estudiosos seguirán tratando de conocerlo un poco más, los médicos y enfermeras adquirirán mayor experiencia en los métodos que dan mejores resultados y es posible que llegue el momento en que esta amenaza sea como los demás millones de amenazas que siempre ha tenido la vida: algo con lo que nuestro sistema inmunológico puede enfrentarse.

Deseo a todos y a mí misma que esta triste experiencia de confinamiento y pérdidas múltiples se convierta pronto en algo positivo y mejore la vida de la humanidad.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com






1 comentario:

  1. Gracias maestra porque de verdad yo no sabía a quién creerle estoy llendo a mi tratamiento al IMSS. Y dentro de la clínica veía personal que no traía cubrebocas etc. Cuidese mucho saludos la quiero mucho.

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