lunes, 1 de junio de 2020

¿SE PUEDE SALIR YA?


¿Crees que a los guanajuatenses nos importa permanecer sanos? Por supuesto que sí. 

La cuarentena está terminando. En nuestro estado, los muertos son cientos, no son millares y los contagios comunitarios aún no llegan a dos mil, según las estadísticas. ¿Esto es resultado del cuidado que hemos tenido, o porque comenzamos tarde? Posiblemente, ambas cosas. Estamos mejor que como ha sucedido en otros lugares.

A partir de este 1 de junio comenzó la apertura. La cuarentena será voluntaria para las personas, cada una responsable de proteger su salud física y mental. 

Somos responsables. Dice Víctor Frankl: “Al hombre puede arrebatársele todo salvo la última de las libertades humanas: la elección de la actitud personal ante las circunstancias”. Lo escribió recién salido de Auschwits, un campo de concentración. Nosotros, que no estamos en una situación tan espantosa como aquella, por supuesto que podemos elegir entre vivir lo actual en paz, libertad y felicidad, o dejarnos caer en el victimismo.

El victimismo es eludir la propia responsabilidad y proyectarla en otros, buscando culpables. Mientras uno persista en esta actitud, no tiene esperanza de una buena vida; cuando encuentre a quién echarle la culpa, dedicará sus energías a destruirlo y se convertirá en agresor.

Al parecer, los guanajuatenses queremos seguir siendo responsables y cuidadosos. En redes sociales encontré este mensaje: “Informo a mi familia y amigos que mi casa permanecerá cerrada (no se admiten visitas) hasta que se controle la situación del Covid19, por lo que las salidas a la calle serán las estrictamente necesarias y con las medidas de protección adecuadas. Es un aislamiento físico, voluntario y responsable”.

Aparte del confinamiento, lavarnos las manos y usar mascarillas, hay más cosas que podemos hacer para proteger la salud física. Seguramente ya cada uno ha  inventado la manera de sentirse en conexión: indispensable. La presencia y cercanía de otros humanos es vital. Si bien no podemos darnos abrazos físicos, sí podemos dedicar a alguien un abrazo que nos damos a nosotros mismos. Los abrazos siguen siendo una necesidad apremiante para la salud física y mental, igual que las caricias. Estas también pueden ser verbales: un cumplido, una alabanza y un “te quiero” no solo nutren el alma, también el cuerpo tiene cambios cuando produce endorfinas. Y los baños de sol, que dan vitamina D, no solo fortalecen nuestro sistema inmunológico, sino que alegran el corazón. Cuerpo y mente forman una unidad; cuidando a uno, cuidamos a la otra.

Cuidar nuestra mente es una decisión crucial. Por ejemplo, evitar la sobreinformación y salir del circo mediático en el que “sí” puede significar “no” o “quién sabe”. Elegir un futuro luminoso para pensar en él, en lugar de otro lleno de desastres. Ninguno de estos dos futuros existe todavía, debe ser construido y, por lo general, creamos en el exterior lo que tenemos en el interior. Cuidar los pensamientos y expectativas es básico en la salud mental, lo mismo que dejar de compararnos o de intentar medir el dolor o la felicidad, cuál es más grande o más pequeño, más real o fantasioso. No existe ni existirá una medida confiable para convertir en números estadísticos el dolor o la felicidad; son experiencias subjetivas. Y la subjetividad es de nuestra creación, sirve solo para cada quién. Deseo a todos una ex cuarentena segura.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com




No hay comentarios:

Publicar un comentario