¿Crees que a los guanajuatenses nos importa permanecer
sanos? Por supuesto que sí.
La cuarentena está
terminando. En nuestro estado, los muertos son cientos, no son
millares y los contagios comunitarios aún no llegan a dos mil, según las
estadísticas. ¿Esto es resultado del cuidado que hemos tenido, o porque
comenzamos tarde? Posiblemente, ambas cosas. Estamos mejor que como ha sucedido
en otros lugares.
A partir de este 1 de junio comenzó la apertura. La cuarentena
será voluntaria para las personas, cada una responsable de proteger su salud
física y mental.
Somos responsables. Dice Víctor Frankl: “Al hombre puede
arrebatársele todo salvo la última de las libertades humanas: la elección de la
actitud personal ante las circunstancias”. Lo escribió recién salido de Auschwits,
un campo de concentración. Nosotros, que no estamos en una situación tan espantosa
como aquella, por supuesto que podemos elegir entre vivir lo actual en paz,
libertad y felicidad, o dejarnos caer en el victimismo.
El victimismo es eludir la propia responsabilidad y
proyectarla en otros, buscando culpables. Mientras uno persista en esta
actitud, no tiene esperanza de una buena vida; cuando encuentre a quién echarle
la culpa, dedicará sus energías a destruirlo y se convertirá en agresor.
Al parecer, los
guanajuatenses queremos seguir siendo responsables y cuidadosos. En redes sociales
encontré este mensaje: “Informo a mi familia y amigos que mi casa permanecerá
cerrada (no se admiten visitas) hasta que se controle la situación del Covid19,
por lo que las salidas a la calle serán las estrictamente necesarias y con las
medidas de protección adecuadas. Es un aislamiento físico, voluntario y
responsable”.
Aparte del confinamiento, lavarnos las manos y usar
mascarillas, hay más cosas que podemos hacer para proteger la salud física. Seguramente
ya cada uno ha inventado la manera de sentirse
en conexión: indispensable. La presencia y cercanía de otros humanos es vital. Si
bien no podemos darnos abrazos físicos, sí podemos dedicar a alguien un abrazo
que nos damos a nosotros mismos. Los abrazos siguen siendo una necesidad
apremiante para la salud física y mental, igual que las caricias. Estas también
pueden ser verbales: un cumplido, una alabanza y un “te quiero” no solo nutren
el alma, también el cuerpo tiene cambios cuando produce endorfinas. Y los baños
de sol, que dan vitamina D, no solo fortalecen nuestro sistema inmunológico,
sino que alegran el corazón. Cuerpo y mente forman una unidad; cuidando a uno,
cuidamos a la otra.
Cuidar nuestra mente es una decisión crucial. Por
ejemplo, evitar la sobreinformación
y salir del circo mediático en el que “sí” puede significar “no” o “quién sabe”.
Elegir un futuro luminoso para pensar en él, en lugar de otro lleno de
desastres. Ninguno de estos dos futuros existe todavía, debe ser construido y,
por lo general, creamos en el exterior lo que tenemos en el interior. Cuidar
los pensamientos y expectativas es básico en la salud mental, lo mismo que dejar
de compararnos o de intentar medir el dolor o la felicidad, cuál es más grande
o más pequeño, más real o fantasioso. No existe ni existirá una medida
confiable para convertir en números estadísticos el dolor o la felicidad; son
experiencias subjetivas. Y la subjetividad es de nuestra creación, sirve solo
para cada quién. Deseo a todos una ex cuarentena segura.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar
con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com
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