Mostrando entradas con la etiqueta necesidades. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta necesidades. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de septiembre de 2014

NO ENCUENTRO MI LUGAR


Hay personas que parecen no acomodarse en ninguna parte; hacen proyectos que nunca aterrizan; entran a un trabajo y no duran; comienzan una relación y pronto la terminan para comenzar otra, también breve; no bien llegan de un viaje o un festejo ya están pensando en otro… o confiesan: “no me hallo”, “no encuentro mi lugar”, “a veces siento que yo no soy yo”, “en ningún lado estoy a gusto”… Cuando alguien se escucha a sí mismo decir esto o algo parecido, haría bien en poner atención a sus propias palabras; lo más probable es que esté ocupando un lugar que no le corresponde, y el suyo se encuentra vacante.

Las personas tenemos un lugar que es nuestro y nadie más puede ocupar, que nos da identidad. Sin embargo, a veces no podemos o no queremos tomarlo. Es más frecuente lo primero: no poder, cuando no tenemos permiso; quizá una persona muy amada nos aparta de él, tal vez un secreto,  o un enredo familiar.

Es en la familia donde los lugares no son intercambiables; ahí nos toca ser el hijo, el padre, la madre, hermano, tío, abuelo… y la experiencia infantil de ocupar, o no, el propio sitio se extiende a otras circunstancias de la vida, como suele suceder con todas las experiencias infantiles.

Imaginemos a un hijo o hija cuyos padres se hirieron tanto uno al otro, que si un día el niño o niña, adulto o adulta, dijera al progenitor con quién está más cerca que desea aproximarse también “al enemigo”, ambos se sentirían lastimados, él por decirlo y el otro por escucharlo. Y aunque lo diga, no lo hará, inclusive puede llegar a odiarlo, como hace el progenitor “más amado” y en su lugar. Tiene prohibido tomar su lugar fundamental, de hijo o hija. También le está vedado reconocer sus propios sentimientos y necesidades; lleva años teniendo obstáculos para identificarlos y sintiendo como otra persona le exige, abierta o tácitamente, que sienta.  No puede tomar el lugar que por derecho natural le corresponde. ¿Qué cosas más de la vida no podrá tomar?, ¿en qué otras circunstancias se sentirá amarrado y con imposibilidad de moverse hacia lo que desee?, ¿tendrá posibilidad de reconocer que muy en el fondo necesita a su padre y a su madre, sin sentirse culpable por necesitarlos?  Es más fácil que sólo se perciba fuera de lugar.

También un secreto puede apartarnos de nuestro lugar. Vamos a imaginar que un bebé nace de una madre adolescente, la cual pertenece a una familia perfeccionista, a la que preocupa el qué dirán o le parece demasiado que su hijita deba enfrentar tanta responsabilidad sola. Entonces, los abuelos del niño lo registran como su hijo.  ¿Cuál es su lugar? No puede saberlo, y si un día lo sospechara, se sentiría terrible: ¿perder a los que ha creído sus padres?, ¿amar como mamá a la que era su hermana?, ¿darse cuenta de que creció engañado, y necesita desengañarse? Es más fácil que sólo se perciba fuera de lugar.

Esta teoría procede de Constelaciones Familiares. En otra ocasión, para dedicarles más espacio, hablaré de los enredos. Éstos también nos impiden tomar nuestro lugar.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.

 

 

lunes, 28 de enero de 2013


CAMBIO SOCIAL

Estoy de acuerdo con lo que dice Carmen Aristegui: “Hay que hablar mal de México si queremos mejorar”, por eso pregunto: ¿cómo hemos ido perdiendo poder para promover la ciencia y la economía, que van de la mano? Yo creo que ha habido un quiebre en la educación; la escuela no responde a las necesidades de la población de todos los niveles, se ha vuelto un negocio. Conozco a doctorados que llevan 5 años sin trabajo; a jóvenes que dejan trunco el bachillerato y deben comenzar de nuevo porque los planes no permiten revalidar; madres de familia jóvenes tienen que esperar para tener ingresos, en lugar de que estudiando tengan un oficio: instalo un boiler y gano 400. Pero también está lo opuesto, que la gente no quiere aprender. Yo pensé en una posibilidad de hacer educación y conseguí 800 becas de fontanería. Invité a gente. “Otro ingreso más”, les decía. Asistieron 6 personas. Y dice uno: ¿qué pasa? Los cubanos tienen tres oficios; en la India existe la “universidad de los descalzos”, llamada así porque de día están con sus borregos y en la noche, de 8 a 10, van a clase; conozco mujeres de Vietnam que hacen tablarroca o son fontaneras, ¿y nosotros no podemos? Pero vienen los Tigres del Norte y se llena. Yo creo que dejar de estudiar es comenzar a morir. Me gustaría conocer su opinión al respecto.

RESPUESTA

Gracias por tu aportación. Está muy completa tu idea. Comparto contigo el deseo de que nuestra Patria esté cada vez mejor; pienso lo mismo que tú respecto a que dejar de estudiar y aprender es comenzar a morir; que la educación es importante y debe estar encaminada a que las personas se capaciten para satisfacer sus necesidades, en el mundo que les tocó vivir.  También admiro a los esforzados, ya sean de este País o de otros. ¿Cuál será mi aportación?

En esta columna hablo de Psicología. Un psicólogo, que también desea un cambio social, se dedica a promoverlo mediante el desarrollo de las personas, dentro de sus grupos; es decir, que sin menospreciar la importancia de las decisiones políticas, se enfoca a que los individuos  se “empoderen” –se llenen de su propio poder- para que sean capaces de satisfacer sus necesidades y relacionarse armoniosamente con su entorno, mediante el aprovechamiento de lo que poseen. Esto presupone la creencia en que cada uno dispone, ya, hoy, de todos los recursos necesarios para su desarrollo personal, puesto que la Naturaleza se los ha otorgado, y que su tarea como ser humano es hacerse responsable de descubrir, reconocer y utilizar su propia riqueza personal, independientemente de que otros decidan o no hacerlo.

Por supuesto que como psicóloga puedo concordar contigo: “Es cierto, hay un quiebre en la educación, y ésta no prepara al alumno a vivir en su mundo”, o “hay gente que no quiere aprender”; sin embargo, debo esperar a ser consultada por una persona o grupo específicos, para ponerme a su servicio y, junto con ellos, estudiar en cada caso las causas y las estrategias adecuadas.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , al teléfono 7 63 47 28 o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.

 

lunes, 12 de diciembre de 2011

HIJA CON DISCAPACIDAD

HIJA CON DISCAPACIDAD
Soy divorciada, la ruptura se derivó al tener una niña diagnosticada con Parálisis Cerebral. Fue muy doloroso rehacer mi vida, lo logré con ayuda de psicólogo, tanatólogo y sobre todo mi madre. Al padre de mis hijos no lo he visto. Usted afirma en uno de sus artículos que si los hijos pueden amar a los padres, entonces se amarán a sí mismos. Me parece muy duro. ¿Cómo se hace para explicarles a los hijos que su papá siempre será su papá y deben amarlo, aunque no esté ni lo vean?
RESPUESTA
Tú mejor que nadie, sabrás cómo hablar con tus hijos aunque te parezca duro, porque eres quien más los ama y conoce, siempre y cuando creas que es mejor vivir con amor, porque hayas logrado superar tus rencores y desencantos. Esto es más fácil decirlo que vivirlo.
Te ha tocado vivir cosas duras. La más difícil es la parálisis cerebral de tu hija. Un niño con capacidades y necesidades diferentes coloca a toda la familia en una situación de generosidad constante. La lleva a expandir sus límites mucho más allá de lo que se puede imaginar. Como en todo lo difícil, el resultado es un desarrollo espiritual extraordinario, o la huida.
Tú ya estás tomando la vida como viene, todos los días, amando en lo cotidiano al adaptarte a lo que el destino impone y al apoyar a los tuyos a lo mismo, buscando juntos la fórmula para que cada miembro de la familia satisfaga sus necesidades y desarrolle sus capacidades, siempre diferentes.
No hay fórmulas generales, todas son únicas. Alguien que nació en la realeza, debe recibir un entrenamiento específico para adaptarse a ella, y renunciar a vivencias que en otro ambiente se considerarían normales. Igual cada persona, necesita entrenamiento para adaptarse a sus circunstancias y ambiente, saber con qué cuenta y con qué no, y a partir de ello trabajar para estar bien. Los rezongos y las quejas solamente son obstáculos para tomar la vida como viene. Expresan rebeldía y la pretensión de que algo no debería ser como es, pero que no cambiará a base de lamentos. Cada vez que alguien toma las cosas como son y estudia la manera de aprovecharlas, invariablemente obtiene algo fuera de lo común. Los que inventaron la aviación no rechazaron la gravedad ni se rebelaron contra ella; se entregaron a la tarea de estudiarla y fabricaron un artefacto que, obedeciendo esta ley, se impone y vuela. Actualmente, surcamos los aires a una velocidad pasmosa.
Las necesidades especiales de tus hijos no se reducen a la parálisis cerebral de la niña, también la ausencia del padre es algo que deben aprender a integrar armoniosamente a su experiencia, para que no se les convierta en trauma. Éste es otro reto de los que expanden los límites del ser humano más allá de lo comúnmente considerado posible.
Los niños aman a sus progenitores, los extrañan e idealizan, creen que, haciendo determinadas cosas, pueden lograr que amen más de como realmente lo hacen. Luego, topan con que la vida es como es y hay acontecimientos que no se pueden modificar. Tal frustración es universal.
Un trauma sería esta frustración agravada y favorecida con expresiones que impidan aceptar lo que es: “Pobrecitos de mis hijos”, “no es justo lo que su papá hace”, “si no me hubiera equivocado al escogerlo”, “Dios se encargará de juzgarlo y darle su merecido”, etc. Lo anterior es muy distinto a: “Las cosas son como son y con ellas tenemos que vivir. Vamos a tomar nuestra fuerza y a dejar de pensar en lo justo o injusto de la situación. Pagaremos el precio que debamos pagar por nuestro bienestar. Cada uno es el responsable de estar bien. Lo que hagan o dejen de hacer otras personas es asunto suyo, el nuestro es estar bien”. Éstas son ideas, las palabras adecuadas para que sean entendidas por tus niños, las pones tú.