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lunes, 2 de octubre de 2017

ALCANCES DE LA SUGESTIÓN



La sugestión es un tema fascinante. Ha sido objeto de estudio desde hace siglos. Se refiere, por un lado, al acto de sugerir, y por otro, a la influencia ejercida por alguien o algo sobre la manera de pensar y actuar de una persona, a veces incluso sin su voluntad o en contra de ella.
Los estudiosos han concluido que la sugestión sí existe: es una creencia que se adquiere por influencia externa y actúa sobre pensamientos y conductas. Y que en toda acción interviene una sugestión. ¿Exagerado? Posiblemente no.
Los humanos somos seres sociales que aprendemos unos de otros, la cultura misma es en sí una sugestión, pues ninguno de nosotros la inventó individualmente; somos influenciados por ella y modifica nuestros pensamientos y conductas.
La sugestión puede ser directa o indirecta, positiva y negativa.
Una sugestión directa es contarle a un niño historias de terror y que él crea que hay un monstruo en el armario, o que una persona de autoridad afirme algo y el oyente le crea sin cuestionamientos, debido al prestigio que concede al que habla.
Sugestión indirecta es cuando en familia se exhiben conductas de miedo porque se teme algo, el niño las capta y también se asusta, aunque no sepa de qué. Pasa igual con los adultos y no sólo en relación con el miedo; en el ambiente flota un sentimiento equis, el individuo lo capta y comienza a comportarse de acuerdo con dicho sentimiento. Esto es más evidente en las reuniones masivas: personas que jamás romperían el vidrio de una tienda, en un mitin lo hacen.
No solamente los padres influyen directa y voluntariamente en los hijos al inculcarles lo que consideran mejor, e indirectamente viviendo; también los maestros, los amigos, las parejas, un evento trágico, una frase que alguien dijo en el momento adecuado, un pequeño detalle, pueden sugestionarnos e implantar una idea en nuestra cabeza, para terminar siendo clave en nuestras decisiones futuras. ¡Magnífico si la idea es positiva! Y si negativa, qué malo.
En 1966, Robert Rosenthal y Lenore Jacobson, psicólogos investigadores, demostraron, a través de un experimento, el poder de la sugestión tanto positiva como negativa.
El experimento consistió en aplicar una falsa prueba de inteligencia en grupos de primero a sexto. A los maestros se les dijo cuáles alumnos obtuvieron mejores resultados y que era de esperar que dichos alumnos tendrían avances sin precedentes en el transcurso del siguiente año. Lo cierto es que las pruebas no podían predecir tal cosa.
Ocho meses después, la profecía se había cumplido; el grupo al que se le había pronosticado un “acelerón” avanzó más que el resto y su cociente intelectual aumentó significativamente, sobre todo en los de primer y segundo curso. También los alumnos señalados como inferiores disminuyeron su adelanto. ¡Hubo correlación entre la expectativa del profesor y el rendimiento del alumno!  
Lo anterior fue sugestión positiva para los que adelantaron, y negativa para los que fueron etiquetados como inferiores.
También existe la auto-sugestión: podemos crear nosotros mismos enfermedades imaginarias y reales, pero también por sugestión podemos llegar a curarnos.
Para concluir, la sugestión está presente en todas partes: en el pensamiento, la educación, la política, la mercadotecnia, la religión y la vida diaria.
La única manera de liberarse parcialmente de la sugestión es pensando, siendo consciente, haciéndose uno responsable de lo que decide y elige. Se dice que los humanos somos 10% conscientes y que el resto es inconsciente. ¿Quién dirige ese 90% restante? Las influencias recibidas; es decir, la sugestión.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , al teléfono 7 63 02 51 o en facebook.com/Psic-Ma-Dolores-Hernandez-Gonzalez

lunes, 15 de noviembre de 2010

LA MENTE RIGE LA VIDA

Pienso que estoy amargada, desde en la prepa me llegaron a decir lo mismo, no sé si me sugestioné o qué otra explicación hay. No la terminé y me salí a trabajar. Mis hermanos y hermanas ya todos se casaron, soy la penúltima, tengo 27 años y me gustaría también casarme, pero no creo que nadie se aviente con mi carácter, es que he sido maltratada desde niña también por mis padres, mi papá nada más me hacía caso cuando mi mamá me acusaba de algo. Ya no nos dirigimos la palabra. Mi mamá siempre ha dicho que es difícil vivir conmigo, dice que estoy enojada con la vida, a veces pienso que tiene razón. ¿O será depresión lo que yo tengo?
RESPUESTA
Si lo piensas, debe ser cierto.... para ti. La mente rige la vida de cada persona. Lo que creemos en el interior, igual se da en el exterior, y si no, hacemos que suceda, poniendo más atención a los acontecimientos que confirmarán nuestros pensamientos. Es parecido a cuando queremos comprar un coche de determinado color y modelo, desde el momento en que lo elegimos, descubrimos en el tráfico muchos iguales, como si de repente la gente hubiera elegido lo mismo. Sin embargo, no es que ayer hubiera menos y hoy más, sino que estamos poniendo atención selectiva.
Juzgar que estás amargada es un pensamiento, una creencia. “No sé si me sugestioné”, dices. Sí, te sugestionaste. Según refieres, la imagen de ti misma proviene de oír opiniones ajenas: en la escuela me dijeron, mi madre dice...
Es normal que, de niños, aprendamos a pensar de nosotros mismos todo lo que dicen otras personas, especialmente los padres. Pero crecemos. De grandes, tenemos oportunidad de examinar y comprobar qué tanta verdad había en lo que nos dijeron. También podemos cambiar y ser distintos, o elegir continuar pensando igual, sin investigar, e inclusive llegar a creer que los pensamientos que tenemos son nuestros. No lo son, fueron inculcados.
Imagino que te preguntarás: ¿Y qué puedo hacer?
A todos nos toca vivir lo mejor posible y tomar en serio la propia vida, a pesar de los errores de los padres. Se toma en serio si decimos: Yo me encargo. Yo pienso lo que deseo pensar. Yo creo lo que quiero creer. Yo trabajo por lo que ambiciono lograr. Yo obtengo lo que necesito y no me hayan dado.
Lo anterior suele ser difícil, sobre todo si la costumbre de pensar mal de sí mismo está muy arraigada. Para eso sirve la psicoterapia profesional, ayuda a cambiar la manera de ver la vida. Significa que, aun si el medio ambiente no cambiara (si tu mamá u otras personas siguieran pensando igual), tú tendrías nuevos pensamientos y creencias, te comportarías de manera distinta y confiarías en ti misma. Creo que valdría mucho la pena que cambiaras tus gafas negras y usaras otras que distorsionen menos tu visión, unas que te permitan contemplar tu realidad.