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lunes, 10 de diciembre de 2018

LA METAFÍSICA Y AMLO


Este artículo no es para todos, está dedicado a las personas que practican la metafísica; es decir, que reconocen el poder de la mente, los pensamientos y sentimientos, sobre la gente, las cosas y los sucesos.

Quienes saben de metafísica afirman que todo cuanto existe y sucede es resultado de un pensamiento de la Mente Universal o de la mente individual. Ambas son una sola cosa y ambas crean. Lo exterior es manifestación. Manifiesta los pensamientos, anhelos, temores y expectativas interiores. De acuerdo con esto, el mundo que vemos es una creación de la Mente Universal y de los millones y millones de pensamientos de las mentes individuales. 

Según esta cosmogonía, si un humano desea que algo suceda debe pensar en ello, y sucederá. Igual sucederá lo que piensa y no desea, porque el Universo apoya y obedece todo tipo de pensamientos, positivos y negativos. Es decir, se cumplirán sus pensamientos conscientes e inconscientes, agradables y desagradables. Mientras más sean pensados y durante más tiempo, con mayor velocidad serán manifestados en el exterior. La visualización mental de un hecho es una orden que el Universo recibe y cumple. La acción sigue al pensamiento.

¿Qué tiene qué ver esto con AMLO? Mucho. Millones de mexicanos estamos pensando en un cambio inminente. La unidad en este pensamiento hace que el cambio se esté dando ya, y continuará.

Muchos piensan en cambios positivos, y muchos otros, en negativos. Entre los segundos está el temor de que México se convierta en una segunda Venezuela. Y los temores también se cumplen, siempre. 

Para los que practican Metafísica, alentar un pensamiento de temor es crearlo en la realidad. Lo primero que un metafísico hace es limpiar su mente de temores, resentimientos, rencores y toda clase de sentimientos desagradables, a fin de lograr que su propia vida sea dichosa. Luego, se cuida de jamás apoyar y dar poder a los pensamientos peligrosos que constantemente le endilgan otros humanos. Hace visualizaciones de lo que desea ver cumplido y las entrega al Universo. Así mismo cuida que sus propias acciones sean acordes a los pensamientos y visualizaciones que espera sean realizados.

Traduciendo a la práctica lo anterior, la colaboración individual de un metafísico al bienestar comunitario de México podría ser descrita así: 

1.    Alinea sus pensamientos con un cambio positivo, no con uno negativo.

2.    Limpia su mente de temores, resentimientos y rencores de toda clase, por pequeños que parecieran, y vive confiado en que su unidad con la Mente Universal le traerá bienes a él y a otros.

3.    Alienta pensamientos y sentimientos de gratitud por lo que ya se ha manifestado en su vida y le gusta.

4.    Visualiza lo que desea ver manifestado y lo entrega al Universo.

5.    Cancela, borra y desecha cualquier pensamiento de temor que lo asalte cuando éste todavía es pequeño, y se mantiene en paz constante.

6.    Cuida que sus acciones sean acordes con lo que desea y espera. Por ejemplo, si espera un mundo sin violencia, evita ser violento. Si espera un mundo de honestidad, es honesto. Y así, con todos los bienes que espera.

Querido lector, si llegaste hasta aquí con tu lectura y no practicas ya la Metafísica, este artículo debe haberte parecido de una ingenuidad absurda. Pero si la has practicado, entonces ya experimentas que aunque el mundo esté revuelto, el tuyo está en calma. Si muchos padecen dolor, desesperación, hambre u otras carencias, tú tienes tus necesidades satisfechas e incluso puedes ayudar a otros. La gente llama a esto tener buena suerte, pero tú sabes que lo que tienes son buenos pensamientos. 
 
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o al teléfono 7 63 02 51



lunes, 3 de septiembre de 2018

DEPRESIÓN


Hace 3 años que tengo depresión. Voy al IMSS y me dan pastillas pero yo lo que quiero es que me quiten el miedo a morirme. No salgo a la calle porque me vaya a pasar algo. Estoy atendido pero me siento solo; de mis dos hermanas, una murió y a la otra no la frecuento; y mi señora a cada rato me recuerda que hice cosas. Sí las hice, soy AA y me da coraje haber andado en esa vida de vino y mujeres, ahora quisiera poder hacer algo, no sé qué, pero a nada me animo.

OPINIÓN

La depresión es un problema psicológico que se convierte en físico y necesita de tratamiento constante. Éste debe seguirse cuidadosamente. Los medicamentos ayudan, pero también pueden ayudar determinados pensamientos. Recomendaré algunos que quizá te sean útiles.

Sin dejar tu tratamiento, ¿qué te parece comenzar con cosas que en apariencia son pequeñitas? Parecen pequeñas porque no se ven, son afirmaciones. Por ejemplo, con el pensamiento de morirte. Sabes bien que todos vamos a morir, pero no pensamos en eso todo el día. Prueba a repetir en la mente o hablado: Cuando me toque morir, moriré; pero mientras tanto, hago de mi vida una cosa bonita y agradable.

Otro pensamiento útil es distinguir con claridad entre el pasado y el presente.

El pasado ya se fue, no existe más que en el recuerdo. En el pasado hiciste cosas, pero es en el presente donde te enojas por haber andado en esa vida. Anduviste, ya no andas. Ahí hay una diferencia. En lugar de enojarte (que de nada sirve) puedes dedicar tus esfuerzos mentales a quedar libre de remordimientos, porque los remordimientos reclaman un castigo, y a veces los castigos son tan graves como sentirse uno paralizado y demasiado triste.

¿Cómo se quitan los remordimientos?

 

Mencionas que eres AA. Entonces, debes estar familiarizado con los pasos 4º. y 5º. del programa: “Sin miedo hicimos un minucioso inventario moral de nosotros mismos”, y “Admitimos ante un Poder Superior, ante nosotros mismos y ante otro ser humano la naturaleza exacta de nuestros defectos”. Si no tienes padrino, consíguete uno con el que te sientas en confianza para que te escuche y te ayude a realizar ambos pasos.

 

La anterior es una opción. Los creyentes tienen otra: confesarse y dejar sus pecados en manos de Dios. Si tienes fe, ésta es una magnífica oportunidad de quedar libre. Entregas tus cargas a Dios, Él adquiere tus deudas y se encarga de pagarlas, tú te limitas a rezar por las personas que heriste para que Dios las bendiga. Pero necesitas fe y disposición para dejarlas ir.

 

Un sacerdote me contaba que había una viejita que cada semana se confesaba de lo mismo, hasta que él le dijo: “Eso ya está perdonado, confiésese de otras cosas, ¿o no cree que Dios puede perdonarla?” A lo que la señora contestó: “Claro que Dios puede perdonarme, padre, soy yo la que no me perdono”. Ella no tenía disposición para dejar ir sus remordimientos.

 

A esto me refiero con que necesitas fe, a que creas que Dios es más grande y más bueno que tú y por eso puede y quiere perdonarte y dejarte libre. Sin dicha fe, confesarte no te serviría de nada; seguirías cargando tus cargas para siempre. Es solución para creyentes, no para descreídos.

 

Otra posibilidad de quedar libre de tus cargas es decir “lo siento” a las personas que te importan. Quizá quieras decírselo a tu esposa o a alguien más: “Siento mucho haberte lastimado y me gustaría, en adelante, tratarte bien y hacer algo que te guste y favorezca”. Quizá a ella le guste que le sonrías y le des las gracias cuando te atiende, que recojas tu ropa o tus cosas después de usarlas, que te levantes y des unos pasos tú solo, o lo que se te ocurra que le haga más ligera la tarea de cuidarte.

 

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com 

 

 


lunes, 3 de abril de 2017

PELEA ENTRE LOS PENSAMIENTOS



Se bromea que novio es el que no-vio; tan endiosado estaba con la mujer amada que de ella sólo veía lo que quería ver. Solemos pensar que fuera del enamoramiento sí podemos ser objetivos y conocer a las personas como son.
Hay un principio en PNL que dice: “El mapa no es el territorio”. Significa que no es lo mismo una imagen que la cosa en sí, ni aun tratándose de una muy buena foto. La foto es de papel,  electrónica o mental, pero si es de un río no moja, si es del sol no quema y si es de alguien amado ni siquiera garantiza que éste sigue vivo.
En la mente guardamos imágenes, resúmenes de lo que pudimos captar acerca de una persona o cosa. Generalmente son incompletas, pero nos relacionamos con ellas como si fueran totalmente verdaderas y conociéramos a fondo los pensamientos, sentimientos y circunstancias de las personas, las cosas y los acontecimientos. ¿Qué otra cosa podríamos hacer? Son lo que tenemos. Con ellas formamos una historia que nos contamos una y otra vez y, para nosotros, es absolutamente cierta. Esa historia constituye nuestra identidad personal, y decimos: “Soy esto o lo otro”.
Las imágenes son pensamientos. Si es verdad que nacimos para ser felices, algunas imágenes nos ayudan a serlo y otras nos impiden vivir, aunque sólo se trate de pensamientos. Por ejemplo, si tuve una niñez difícil, cuando me convierto en adulto ya nada de lo ocurrido durante esa niñez existe, sólo en el recuerdo, pero ése recuerdo puede arruinar lo que vivo hoy. Los recuerdos están en la mente, sólo en la mente, no tienen ya respaldo en la vida real, son pensamientos.
Las imágenes pueden armonizar o pelear entre sí. Es conmovedor cuando, en una constelación familiar, una persona nombra representantes de su padre o su madre, vivo o difunto, un síntoma o un problema, presente o pasado. Lo que está representado ahí son las imágenes mentales del consultante, a fin de que éste pueda contemplar los cambios que serían necesarios para que dichas imágenes logren convivir entre sí de manera armoniosa.
Si algo hay demasiado doloroso es que las imágenes mentales estén en pleito unas con otras.
Termino con un ejemplo sencillo de pelea entre imágenes mentales. Una señora de 80 años, poseedora de una salud física envidiable y poco común para su avanzada edad, sin problemas económicos, casada con su marido de toda la vida (quien la alienta a que salga al cine, a ver a sus hijos o a lo que quiera), de pronto sufre aparatosas erupciones en la piel. Va al médico y éste le diagnostica estrés. Me lo cuenta y se sorprende cuando le digo que tiene culpa respecto a su marido, porque las mujeres de su época fueron educadas a la abnegación (imagen mental) y ella sale pero se siente obligada a sentir remordimientos cuando no está en casa (imagen mental), y a sentir remordimientos por ella estar bien, quizá mejor que él (imagen mental), y remordimiento por no sacrificarse más para sanarlo (imagen mental), y quizá tendría remordimiento si sanara de su erupción y volviera a sentirse en perfecta salud. Ella me escucha y no lo niega ni lo afirma, pero es evidente que su realidad no respalda la lucha que vive, sino que ésta proviene de sus pensamientos, creencias y expectativas acerca de cómo debería ser una buena mujer de su edad. ¿Verdad que parece increíble que la falta de achaques provoque culpa?
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , al teléfono 7 63 02 51 o en facebook.com/Psic-Ma-Dolores-Hernandez-Gonzalez

lunes, 15 de noviembre de 2010

LA MENTE RIGE LA VIDA

Pienso que estoy amargada, desde en la prepa me llegaron a decir lo mismo, no sé si me sugestioné o qué otra explicación hay. No la terminé y me salí a trabajar. Mis hermanos y hermanas ya todos se casaron, soy la penúltima, tengo 27 años y me gustaría también casarme, pero no creo que nadie se aviente con mi carácter, es que he sido maltratada desde niña también por mis padres, mi papá nada más me hacía caso cuando mi mamá me acusaba de algo. Ya no nos dirigimos la palabra. Mi mamá siempre ha dicho que es difícil vivir conmigo, dice que estoy enojada con la vida, a veces pienso que tiene razón. ¿O será depresión lo que yo tengo?
RESPUESTA
Si lo piensas, debe ser cierto.... para ti. La mente rige la vida de cada persona. Lo que creemos en el interior, igual se da en el exterior, y si no, hacemos que suceda, poniendo más atención a los acontecimientos que confirmarán nuestros pensamientos. Es parecido a cuando queremos comprar un coche de determinado color y modelo, desde el momento en que lo elegimos, descubrimos en el tráfico muchos iguales, como si de repente la gente hubiera elegido lo mismo. Sin embargo, no es que ayer hubiera menos y hoy más, sino que estamos poniendo atención selectiva.
Juzgar que estás amargada es un pensamiento, una creencia. “No sé si me sugestioné”, dices. Sí, te sugestionaste. Según refieres, la imagen de ti misma proviene de oír opiniones ajenas: en la escuela me dijeron, mi madre dice...
Es normal que, de niños, aprendamos a pensar de nosotros mismos todo lo que dicen otras personas, especialmente los padres. Pero crecemos. De grandes, tenemos oportunidad de examinar y comprobar qué tanta verdad había en lo que nos dijeron. También podemos cambiar y ser distintos, o elegir continuar pensando igual, sin investigar, e inclusive llegar a creer que los pensamientos que tenemos son nuestros. No lo son, fueron inculcados.
Imagino que te preguntarás: ¿Y qué puedo hacer?
A todos nos toca vivir lo mejor posible y tomar en serio la propia vida, a pesar de los errores de los padres. Se toma en serio si decimos: Yo me encargo. Yo pienso lo que deseo pensar. Yo creo lo que quiero creer. Yo trabajo por lo que ambiciono lograr. Yo obtengo lo que necesito y no me hayan dado.
Lo anterior suele ser difícil, sobre todo si la costumbre de pensar mal de sí mismo está muy arraigada. Para eso sirve la psicoterapia profesional, ayuda a cambiar la manera de ver la vida. Significa que, aun si el medio ambiente no cambiara (si tu mamá u otras personas siguieran pensando igual), tú tendrías nuevos pensamientos y creencias, te comportarías de manera distinta y confiarías en ti misma. Creo que valdría mucho la pena que cambiaras tus gafas negras y usaras otras que distorsionen menos tu visión, unas que te permitan contemplar tu realidad.