Comenzando el año se suicidó un hermano mío, su hija lo encontró muerto y llamó para avisarnos. No lloré entonces y tampoco en el funeral, yo misma estaba extrañada, solamente sentía un peso que me dificultaba el movimiento, pero ahora ando como fuera de mí, pienso día y noche en cómo se sentiría él para dar un paso así, culpo a mis padres y les digo cosas cuando los visito, que nos hicieron débiles para afrontar las crisis. También me hago daño, me encierro en el baño a darme golpes contra la pared. Lo peor es que no puedo atender a mis hijos.
RESPUESTA
El misterio de la muerte es, en sí mismo, algo que nos hiere y no podemos comprender. Duele, y muchísimo más cuando se trata de un suicidio. Enormes y contradictorios sentimientos se desencadenan, nos esforzamos por darle sentido y topamos con que es imposible, porque a los ojos humanos no lo tiene. Por el exceso de sufrimiento, este tipo de eventos pone en riesgo a los deudos; mientras más profundo es el amor por el que se fue, mayor es el peligro para el que se queda. Dices que estás en psicoterapia y está bien, pero necesitas más ayuda profesional, de varias clases:
Médica, para cuidar tu salud física y ayudar, con medicamentos y nutrición, a que tu organismo sobreviva este trance.
Psicológica. Existen especialistas llamados “Tanatólogos” que apoyan en las grandes pérdidas, para que las personas puedan reinsertarse en la vida.
Espiritual. A fin de que accedas a un nivel más amplio y puedas contemplar el suceso desde la perspectiva divina, que sabe convertir el mal en bien y acoge invariablemente a sus hijos con amor. Te recomiendo hagas una Constelación Familiar, con el propósito de mirar, armonizar e integrar esta tragedia en tu alma y en las almas de tus familias nuclear y extendida. Quizá logren aceptar el misterio como lo que es, algo que rebasa con mucho la capacidad de los cerebros humanos, pues “no nos cabe en la cabeza”, y cada vez que intentemos explicarlo o justificarlo “nos damos de topes”, como tú en el baño, ya que solamente podemos inclinarnos ante él y seguir viviendo.
Terapias alternativas. Homeopatía, flores de Back, imanes, reiki, reflexología, temascal, masajes, yoga, gimnasio, danza, meditación…
Mientras más cosas hagas a tu favor, más pronto te recuperarás de este golpe. Tienes derecho y necesidad de recuperarte. Cuidar de ti y de los tuyos también es una manera de amar a tu hermano; en cambio, seguirlo a la muerte a nadie le hace bien. Me refiero a que hay demasiadas maneras de morir en vida, muriendo a medias y viviendo a medias. Resistirse a los hechos aumenta la probabilidad de prolongar tu sufrimiento; son hechos. Suceden contrariando nuestra voluntad y nuestros deseos y nos dejan en la impotencia absoluta para cambiarlos. Quizá puedas, en tu corazón, decirle a tu hermano: “Aunque tú te vayas, yo me quedo un tiempo más, luego te alcanzaré, cuando sea mi momento. Te sigo amando.”
Te deseo a ti y a todos los de tu familia una pronta recuperación.
Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com o al teléfono 7 63 47 28
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