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lunes, 11 de junio de 2012

DOLOR POR AMOR


Tengo 42 años. Cuando éramos niños, mi hermano menor y yo nos acercamos sin permiso a una máquina que le atrapó un brazo y lo perdió, yo trataba de jalarlo, pero no pude, grité hasta que los grandes vinieron a apagar la máquina y fue muy terrible. Recientemente murió este hermano y yo me siento igual que cuando éramos chicos, por más que trato de tranquilizarme no puedo, me siento mal y en ningún lado estoy bien, qué me recomienda, ir con quién, ya estoy tomando medicina del psiquiatra.

RESPUESTA

Estás triste. Las dos experiencias que mencionas son pérdidas importantes: la del brazo de tu hermano y la de su vida. Sufres de un dolor que experimentas como insoportable, porque hubieras querido que el desarrollo de los acontecimientos fuera distinto.  Este dolor es un tributo del amor que le tienes a tu hermano y, por el momento, la mejor manera que has encontrado para decirle cuánto lo quieres y cómo te duelen tanto la pérdida de su brazo como su partida. Con tu dolor también le estás diciendo que tú no querías que ocurriese ninguno de los dos sucesos.

Naturalmente, deseas mitigar tu dolor. Puedes hacer muchas cosas. Primera, ya consultaste a un psiquiatra y estás tomando medicamento. Te va a ayudar, es como usar un bastón cuando se tiene herida una pierna. También puedes darte tiempo para entregarte a tu dolor y llorarlo, el desahogo es saludable y alivia. La presencia y cercanía de la familia es un apoyo importante; es mejor que permanezcas acompañado en lugar de solo. Te ayudaría tener psicoterapia. Hay terapeutas que son especialistas para estos casos, se llaman Tanatólogos y saben cómo apoyarte para elaborar tus pérdidas, busca a alguno. También puedes tomar un curso de Tanatología. Sería altamente recomendable que hicieras una Constelación Familiar de este tema, para acomodar tus sentimientos, reconocer y expresar tu dolor y sentirte apoyado por el Espíritu.

Quizás quieras preparar tu corazón para sanar diciéndole a tu hermano lo siguiente: “Eres mi hermano y siempre lo serás, donde quiera que te encuentres. Siento mucho no haberte podido salvar de perder tu brazo ni de que murieras, mi fuerza es más pequeña que tu destino. Yo me quedo en esta vida un tiempo, el que me sea dado, y luego te alcanzaré. Mientras tanto, te recordaré con amor, y con amor dejo que vayas a donde debes ir, no te detengo”.






lunes, 21 de marzo de 2011

EL MISTERIO DE LA MUERTE

Comenzando el año se suicidó un hermano mío, su hija lo encontró muerto y llamó para avisarnos. No lloré entonces y tampoco en el funeral, yo misma estaba extrañada, solamente sentía un peso que me dificultaba el movimiento, pero ahora ando como fuera de mí, pienso día y noche en cómo se sentiría él para dar un paso así, culpo a mis padres y les digo cosas cuando los visito, que nos hicieron débiles para afrontar las crisis. También me hago daño, me encierro en el baño a darme golpes contra la pared. Lo peor es que no puedo atender a mis hijos.
RESPUESTA
El misterio de la muerte es, en sí mismo, algo que nos hiere y no podemos comprender. Duele, y muchísimo más cuando se trata de un suicidio. Enormes y contradictorios sentimientos se desencadenan, nos esforzamos por darle sentido y topamos con que es imposible, porque a los ojos humanos no lo tiene. Por el exceso de sufrimiento, este tipo de eventos pone en riesgo a los deudos; mientras más profundo es el amor por el que se fue, mayor es el peligro para el que se queda. Dices que estás en psicoterapia y está bien, pero necesitas más ayuda profesional, de varias clases:
Médica, para cuidar tu salud física y ayudar, con medicamentos y nutrición, a que tu organismo sobreviva este trance.
Psicológica. Existen especialistas llamados “Tanatólogos” que apoyan en las grandes pérdidas, para que las personas puedan reinsertarse en la vida.
Espiritual. A fin de que accedas a un nivel más amplio y puedas contemplar el suceso desde la perspectiva divina, que sabe convertir el mal en bien y acoge invariablemente a sus hijos con amor. Te recomiendo hagas una Constelación Familiar, con el propósito de mirar, armonizar e integrar esta tragedia en tu alma y en las almas de tus familias nuclear y extendida. Quizá logren aceptar el misterio como lo que es, algo que rebasa con mucho la capacidad de los cerebros humanos, pues “no nos cabe en la cabeza”, y cada vez que intentemos explicarlo o justificarlo “nos damos de topes”, como tú en el baño, ya que solamente podemos inclinarnos ante él y seguir viviendo.
Terapias alternativas. Homeopatía, flores de Back, imanes, reiki, reflexología, temascal, masajes, yoga, gimnasio, danza, meditación…
Mientras más cosas hagas a tu favor, más pronto te recuperarás de este golpe. Tienes derecho y necesidad de recuperarte. Cuidar de ti y de los tuyos también es una manera de amar a tu hermano; en cambio, seguirlo a la muerte a nadie le hace bien. Me refiero a que hay demasiadas maneras de morir en vida, muriendo a medias y viviendo a medias. Resistirse a los hechos aumenta la probabilidad de prolongar tu sufrimiento; son hechos. Suceden contrariando nuestra voluntad y nuestros deseos y nos dejan en la impotencia absoluta para cambiarlos. Quizá puedas, en tu corazón, decirle a tu hermano: “Aunque tú te vayas, yo me quedo un tiempo más, luego te alcanzaré, cuando sea mi momento. Te sigo amando.”
Te deseo a ti y a todos los de tu familia una pronta recuperación.

Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com o al teléfono 7 63 47 28