lunes, 14 de mayo de 2012

AUTOESTIMA Y BUENA IMAGEN


Mi hijo está en quinto de primaria. El año pasado tuvo una maestra que lo motivaba al estudio y a portarse bien y le mostraba aprecio, pero la que tiene este año como que no lo entiende y lo hace menos, ya van dos veces que lo manda con la directora por indisciplina y a mí cada rato me manda recados con quejas de que no pone atención y hace desorden. Fui a hablar con ella y me dijo que a los maestros les toca enseñar y a los padres educar, que yo debo llamarle la atención con más fuerza. Yo, de haber visto al niño cómo era de buen estudiante con la anterior, no sé si creerle a ésta que se porta tan mal como dice. Por otro lado mi hijo me dice que ella le echa la culpa de todo, cualquier relajo o papel tirado y ya le está diciendo algo. Yo como madre no sé qué debo hacer y cómo hablar con cada uno. Temo que esta maestra le arruine su autoestima.

RESPUESTA

Por lo que me dices, tu hijo está enfrentando un reto propio de su edad y de todas las edades: relacionarse con personas distintas y hasta opuestas. El año pasado le tocó una maestra que supo comprenderlo y promocionarlo; éste, otra que ni él ni tú logran entender. Dicho de otra manera, la lección que ustedes aprendieron en el ciclo anterior fue placentera y de crecimiento; la del actual, sólo de crecimiento.

Existen maestros a los que sus alumnos les guardan gratitud de por vida, porque logran que el discípulo se sienta acompañado en su proceso de descubrirse a sí mismos, conquistarse y amarse. Posiblemente tu hijo recuerde siempre con agrado a esa maestra que supo quererlo y comprenderlo. Esa experiencia ya está vivida y tiene un valor fundamental. Le va a ser útil inclusive en su relación con la maestra que tiene ahora. ¿Cómo? Aquí intervienes tú.

El momento es importante para que tu hijo distinga entre tener buena imagen de sí mismo y autoestima, y tú deberás explicárselo. La buena imagen está conformada de éxitos y aprobaciones de cualquier persona, incluido uno mismo. En cambio, la autoestima es amor puro e incondicional; es decir, de todas maneras y pase lo que pase, aun si no se tiene éxitos, también con una autoimagen pésima. La persona que se ama de tal forma puede pasar por mil adversidades sin traicionarse, porque es leal a sí misma.

Es probable que la maestra anterior haya propiciado que tu hijo se fabricara una excelente imagen de sí, puesto que obtuvo buenas calificaciones y se sintió aceptado tanto por ella como por sus padres (seguramente ustedes le hicieron saber, abierta o tácitamente, que estaban contentos con su desempeño). Ella también pudo haber influido en su autoestima al haberlo hecho sentir amado. Ser amado es una experiencia que debe ser vivida, no proviene de consejos ni de libros, sólo es una percepción de los hechos. Si tu hijo ya se ama, seguirá haciéndolo aunque la maestra actual lo castigue o lo acuse. Esto es lo importante, que sea leal consigo mismo y se comporte de una manera que solucione problemas, no que los aumente, a sabiendas que lo hace por propia conveniencia.

Los padres sí influyen directamente en la autoestima de los hijos; es decir, en que se amen o no. Si un niño es querido, cuidado y abrazado por ellos, aun de una manera imperfecta, él ya vivió la experiencia de ser amado. ¿Se puede aumentar la autoestima? Sí, a cualquier edad, con el ejercicio del amor.














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