Mi hijo está en quinto de primaria. El año pasado tuvo una
maestra que lo motivaba al estudio y a portarse bien y le mostraba aprecio,
pero la que tiene este año como que no lo entiende y lo hace menos, ya van dos
veces que lo manda con la directora por indisciplina y a mí cada rato me manda
recados con quejas de que no pone atención y hace desorden. Fui a hablar con
ella y me dijo que a los maestros les toca enseñar y a los padres educar, que yo
debo llamarle la atención con más fuerza. Yo, de haber visto al niño cómo era de
buen estudiante con la anterior, no sé si creerle a ésta que se porta tan mal
como dice. Por otro lado mi hijo me dice que ella le echa la culpa de todo,
cualquier relajo o papel tirado y ya le está diciendo algo. Yo como madre no sé
qué debo hacer y cómo hablar con cada uno. Temo que esta maestra le arruine su
autoestima.
RESPUESTA
Por lo que me dices, tu hijo está enfrentando un reto propio
de su edad y de todas las edades: relacionarse con personas distintas y hasta
opuestas. El año pasado le tocó una maestra que supo comprenderlo y
promocionarlo; éste, otra que ni él ni tú logran entender. Dicho de otra
manera, la lección que ustedes aprendieron en el ciclo anterior fue placentera
y de crecimiento; la del actual, sólo de crecimiento.
Existen maestros a los que sus alumnos les guardan gratitud
de por vida, porque logran que el discípulo se sienta acompañado en su proceso
de descubrirse a sí mismos, conquistarse y amarse. Posiblemente tu hijo
recuerde siempre con agrado a esa maestra que supo quererlo y comprenderlo. Esa
experiencia ya está vivida y tiene un valor fundamental. Le va a ser útil
inclusive en su relación con la maestra que tiene ahora. ¿Cómo? Aquí
intervienes tú.
El momento es importante para que tu hijo distinga entre tener
buena imagen de sí mismo y autoestima, y tú deberás explicárselo. La buena
imagen está conformada de éxitos y aprobaciones de cualquier persona, incluido
uno mismo. En cambio, la autoestima es amor puro e incondicional; es decir, de
todas maneras y pase lo que pase, aun si no se tiene éxitos, también con una
autoimagen pésima. La persona que se ama de tal forma puede pasar por mil
adversidades sin traicionarse, porque es leal a sí misma.
Es probable que la maestra anterior haya propiciado que tu
hijo se fabricara una excelente imagen de sí, puesto que obtuvo buenas
calificaciones y se sintió aceptado tanto por ella como por sus padres (seguramente
ustedes le hicieron saber, abierta o tácitamente, que estaban contentos con su
desempeño). Ella también pudo haber influido en su autoestima al haberlo hecho
sentir amado. Ser amado es una experiencia que debe ser vivida, no proviene de
consejos ni de libros, sólo es una percepción de los hechos. Si tu hijo ya se
ama, seguirá haciéndolo aunque la maestra actual lo castigue o lo acuse. Esto
es lo importante, que sea leal consigo mismo y se comporte de una manera que
solucione problemas, no que los aumente, a sabiendas que lo hace por propia
conveniencia.
Los padres sí influyen directamente en la autoestima de los
hijos; es decir, en que se amen o no. Si un niño es querido, cuidado y abrazado
por ellos, aun de una manera imperfecta, él ya vivió la experiencia de ser
amado. ¿Se puede aumentar la autoestima? Sí, a cualquier edad, con el ejercicio
del amor.
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