Hace tiempo que tengo gastritis, últimamente se me ha
agravado y mi médico opina que es de origen nervioso, me aconsejó que buscara
qué cosas me ponen tensa. Creo que es mi trabajo, tengo una compañera que
siempre me pide ayuda, casi todos los días debo quedarme tiempo extra sin pago
para terminar cosas que ella no hace por andar platicando, con todo mundo habla
y si uno se descuida, nos pone a unos contra los otros. ¿Por qué hay gente
así?, ¿cómo puede una protegerse de las malas lenguas?
OPINIÓN
Te sientes amenazada por esa compañera, piensas que puede
decir cosas malas de ti con tus compañeros y ponerlos en tu contra. ¿Le has
hecho confidencias íntimas?, ¿ha sido tu amiga, o la has tratado como tal? ¿En
verdad deseas ser su amiga? Pienso que no.
El trabajo es un buen sitio para conseguir amigos.
También enemigos. Lo primero es deseable; lo segundo, no.
Primero voy a imaginar lo peor, que le hiciste
confidencias a esta compañera o de alguna manera se enteró de algo que te
perjudica. Yo me pregunto si estás segura de que el ayudarla con su trabajo ha
mantenido su boca cerrada, o si de todas maneras ya lo contó. En lo personal,
dudo de que tengas el poder de controlar sus conversaciones; si ella quiere
publicar tus secretos, lo hará o lo hizo, independientemente de que le ayudes o
no. Si ya lo hizo, no te ha pasado lo que temes. Lo que sí está pasando es que
te tiene bajo su poder, hablando o sin hablar. ¿Deseas salir de ese dominio?
La situación te está brindando información muy valiosa
acerca de ti; quizás seas de las personas que no saben decir NO, y la única
manera que tienen de hacerlo es enfermando. Pero a decir NO se aprende y
existen miles de formas, algunas rudas y otras diplomáticas. Como no creo que
estés interesada en conseguirte una enemiga, probablemente optarás por la
diplomacia.
Para iniciar tu estrategia de negarte a vivir bajo el
dominio de esta compañera, haz un inventario de con qué cuentas. Por ejemplo:
haz sido capaz de mostrarte amable, no obstante tus temores. Esto indica que
puedes contener tus sentimientos. Llevas aprendida una mitad del camino para
ser dueña de ti. Otra cosa es que tú misma te hayas dado órdenes que no te
benefician, pero de ninguna manera desdice el hecho de que cuando le pides algo
a tu ser, éste obedece. Eres tu dueña. Sólo tienes que modificar lo que
ordenas. La otra mitad consiste en darte buenas órdenes. Por ejemplo, puedes
decirte a ti misma: “Soy mi dueña y la única con derecho para juzgarme. Opto
por el amor cada vez que me miro. Lo que otros piensen de mí, es asunto de
ellos; me miran como ellos pueden ver y yo no soy responsable de sus
pensamientos”. Puede haber muchísimas otras afirmaciones que reconozcan tu
autoridad y tu poder sobre tu persona y tu historia.
Una vez que asumas el poder y la autoridad sobre ti
misma, que son tuyos y te corresponden, podrás decir libremente SÍ o NO, según
te convenga, porque el dominio lo tendrás tú. ¿Qué tanto te motiva sentirte una
reina dentro de tu territorio?, ¿y conducir tu vida como tú quieres? Sólo es
cuestión de que aceptes ser tu propia dueña.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar
con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.
No hay comentarios:
Publicar un comentario