Mostrando entradas con la etiqueta estrategia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta estrategia. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de septiembre de 2017

LO QUE SOSTIENE UN PROBLEMA



Se llama problema a una situación nueva que exige cambios en las personas, a fin de que éstas se adapten y sobrevivan en la novedad.
En ocasiones la reacción es tan rápida y adecuada (solución) que a la novedad no se le llega a denominar problema. Por ejemplo, el clima de pronto se vuelve frío y las personas se abrigan o utilizan otras maneras de conservarse tibias. Contamos con innumerables “recetas” disponibles en nuestro cerebro para solucionar innumerables situaciones.
Cuando para un problema específico (situación nueva) las soluciones no son conocidas o no pueden utilizarse, por estar prohibidas o fuera del propio alcance, las personas se ven obligadas a inventar y probar con el ensayo y error, en su búsqueda del bienestar perdido.
El comportamiento más racional sería que, una vez aplicado un intento de solución, se comprobara si éste fue eficaz y en caso de que no, se aplicara otro distinto y otro y los que hicieran falta, hasta dar con el requerido. Pero he aquí lo que sostiene un problema hasta volverlo crónico, habitual, insoluble e incluso invisible: insistir con las “recetas” conocidas aunque hayan mostrado ineficacia y negarse al ensayo y error.  Los ejemplos pueden multiplicarse:
Una madre pellizca a su hijo cada vez que éste dice una mala palabra, y el chiquillo sigue siendo malhablado.
Una esposa riñe al esposo cuando éste se emborracha, y él sigue tomando.
Un cura amenaza a los fieles con el infierno, y éstos siguen cometiendo las mismas faltas.
Cuando de verdad se desea solucionar un problema, lo primero que se debe investigar es: ¿qué soluciones se han intentado ya?
Giorgio Nardone, en su libro “La intervención estratégica en contextos educativos” narra el caso de un alumno de secundaria con comportamientos vandálicos y agresivos como levantar las faldas de niñas y profesoras, lanzar objetos y correr dando gritos y chillidos. Las soluciones intentadas habían sido avisar a la familia, que reaccionó igual que había hecho la escuela, con castigos, los cuales exacerbaron la agresividad del chico; luego recurrieron al servicio socio-sanitario, cuyo consejo fue asignar un profesor de refuerzo. Esto pareció divertir al alumno y estimular su inventiva de cómo escapar de su “controlador” y engañarlo, su agresividad mostró una escalada impresionante. Se pensó en expulsarlo o darle el punto de pase para que abandonara la institución, lo cual no era solucionar el problema, sino turnarlo a la sociedad. A ese punto, la escuela culpaba a la familia y la familia a la escuela, pues los padres aseguraban que en casa su hijo actuaba de manera normal.
¿Hubo solución? Sí, una no usual sino inspirada en lo que hizo un soldado con un suicida que se había lanzado al agua: le apuntó con su rifle y gritó: “Sales de ahí o disparo” y el candidato al suicidio salió.
Nardone logró convencer al personal docente y a la familia que actuaran distinto: un lunes, al llegar el alumno e intentar iniciar sus desmanes, se encontró con el director, los maestros, compañeros y hasta los conserjes esperándolo en perfecta formación. El director, como representante de la institución, le dijo al micrófono: “Estamos todos listos para mirarte. Comienza a hacer el tonto, por favor”. El alumno, desconcertado, intentó huir y en la puerta encontró a sus padres, que dijeron lo mismo. La prescripción se repitió las veces necesarias: si el muchacho regresaba a la conducta antigua, toda la clase se detenía y le repetían la frase.
Yo me pregunto, por ejemplo, cuáles son los intentos de solución aplicados que están sosteniendo al narcotráfico y la inseguridad. De 1920 a 1933 hubo en EEUU la llamada Ley Seca que dio lugar a multitud de muertes, fortaleció mafias e hizo famosos a Al Capone y Elliot Ness. No se  veía solución posible porque supuestamente la prohibición salvaguardaba la virtud de la sociedad y la estabilidad de las familias. Se derogó la ley, se legalizó el alcohol y el negocio dejó de necesitar muertos. ¿A quién se le irá a ocurrir ahora una solución nueva, distinta y eficaz que acabe con el narcotráfico y la inseguridad?
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , al teléfono 7 63 02 51 o en facebook.com/Psic-Ma-Dolores-Hernandez-Gonzalez




martes, 12 de noviembre de 2013

DECIR “NO” ENFERMANDO


Hace tiempo que tengo gastritis, últimamente se me ha agravado y mi médico opina que es de origen nervioso, me aconsejó que buscara qué cosas me ponen tensa. Creo que es mi trabajo, tengo una compañera que siempre me pide ayuda, casi todos los días debo quedarme tiempo extra sin pago para terminar cosas que ella no hace por andar platicando, con todo mundo habla y si uno se descuida, nos pone a unos contra los otros. ¿Por qué hay gente así?, ¿cómo puede una protegerse de las malas lenguas?

OPINIÓN

Te sientes amenazada por esa compañera, piensas que puede decir cosas malas de ti con tus compañeros y ponerlos en tu contra. ¿Le has hecho confidencias íntimas?, ¿ha sido tu amiga, o la has tratado como tal? ¿En verdad deseas ser su amiga? Pienso que no.

El trabajo es un buen sitio para conseguir amigos. También enemigos. Lo primero es deseable; lo segundo, no.

Primero voy a imaginar lo peor, que le hiciste confidencias a esta compañera o de alguna manera se enteró de algo que te perjudica. Yo me pregunto si estás segura de que el ayudarla con su trabajo ha mantenido su boca cerrada, o si de todas maneras ya lo contó. En lo personal, dudo de que tengas el poder de controlar sus conversaciones; si ella quiere publicar tus secretos, lo hará o lo hizo, independientemente de que le ayudes o no. Si ya lo hizo, no te ha pasado lo que temes. Lo que sí está pasando es que te tiene bajo su poder, hablando o sin hablar. ¿Deseas salir de ese dominio?

La situación te está brindando información muy valiosa acerca de ti; quizás seas de las personas que no saben decir NO, y la única manera que tienen de hacerlo es enfermando. Pero a decir NO se aprende y existen miles de formas, algunas rudas y otras diplomáticas. Como no creo que estés interesada en conseguirte una enemiga, probablemente optarás por la diplomacia.

Para iniciar tu estrategia de negarte a vivir bajo el dominio de esta compañera, haz un inventario de con qué cuentas. Por ejemplo: haz sido capaz de mostrarte amable, no obstante tus temores. Esto indica que puedes contener tus sentimientos. Llevas aprendida una mitad del camino para ser dueña de ti. Otra cosa es que tú misma te hayas dado órdenes que no te benefician, pero de ninguna manera desdice el hecho de que cuando le pides algo a tu ser, éste obedece. Eres tu dueña. Sólo tienes que modificar lo que ordenas. La otra mitad consiste en darte buenas órdenes. Por ejemplo, puedes decirte a ti misma: “Soy mi dueña y la única con derecho para juzgarme. Opto por el amor cada vez que me miro. Lo que otros piensen de mí, es asunto de ellos; me miran como ellos pueden ver y yo no soy responsable de sus pensamientos”. Puede haber muchísimas otras afirmaciones que reconozcan tu autoridad y tu poder sobre tu persona y tu historia.

Una vez que asumas el poder y la autoridad sobre ti misma, que son tuyos y te corresponden, podrás decir libremente SÍ o NO, según te convenga, porque el dominio lo tendrás tú. ¿Qué tanto te motiva sentirte una reina dentro de tu territorio?, ¿y conducir tu vida como tú quieres? Sólo es cuestión de que aceptes ser tu propia dueña.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.