Los inventores crean artículos; los filósofos,
ideas; todos los humanos, soluciones nuevas para la vida cotidiana.
Creamos porque nuestra mente tiene la facultad
de formar imágenes en la fantasía, examinarlas y anticipar lo que ocurriría si
introdujéramos tales o cuales cambios en ellas.
Todas las personas somos creativas por
naturaleza. Si renunciáramos a aprovechar y hacernos cargo de esta facultad,
ella seguiría creando sin nuestro consentimiento; hoy una cosa y mañana la
opuesta, como en la bipolaridad, las imágenes infladas del ego, las
depresiones, las psicosis con o sin alucinaciones y más ejemplos. También es
creatividad el inventar problemas que no existen. En tal caso, dicha facultad
nos hace más daño que servicio y no porque sea mala, sino porque está mal
utilizada.
Un requisito indispensable para ser creativos generadores
de soluciones, es darnos permiso de tener visiones nuevas y distintas. Alguien
que sólo piensa y siente como le enseñaron a pensar y sentir, ahoga su facultad
creativa y se convierte, sin darse cuenta, en una especie de robot que ya posee
todas las instrucciones que debe ejecutar. Se limita a ejecutar lo aprendido. Quizás,
a criticar el estado actual de las cosas. Tal vez localice un “chivo
expiatorio” a quién culpar. Pero no inventa soluciones.
Mucho se ha hablado de la creatividad mexicana
y estoy segura que existen grandes creativos en nuestro país; pero como
sociedad, hoy por hoy, es más fácil encontrar individuos que piensan los
pensamientos que les enseñaron sus padres, los maestros, la tele, los políticos
o su propia pandilla. Ante el actual descontento social se denuncia o se
encuentra a alguien a quién culpar o castigar. ¿Y las soluciones? ¿Existen
ideas nuevas y distintas, o más bien se pretende obligar a que sirva aquello
mismo que ha demostrado que no puede hacerlo?
Pondré un ejemplo: el IMSS. Para nadie es
secreto que el IMSS no puede atender a la población de derechohabientes. Si
éstos necesitan una cirugía, se les programa para semanas o meses después, tal
vez cruzando los dedos para que no mueran antes. Hay hacinamiento en
emergencias porque no alcanzan las camas para hospitalizar a los enfermos.
Falta personal; médicos y enfermeras deben atender a un número exagerado de
pacientes. Faltan medicamentos. Se rumorea que está en bancarrota. Hasta aquí,
¿alguna de mis palabras ha apuntado hacia soluciones? Ninguna; siguen en la
etapa no creativa de pensar y sentir como piensan y sienten todos. Puede que yo
crea que la denuncia ayuda, pero la denuncia ha demostrado que es poco menos
que inútil; todo el mundo sabe lo que digo y con saberlo no se remedia nada.
Se necesitan ideas nuevas y creativas.
Distintas. Que se aparten de lo conocido. Que aporten nuevas estructuras. Quizá
médicos con poder económico y de conocimiento que ofrezcan una alternativa a la
cual afiliarse. Un cambio en las leyes que permita que la seguridad social
obligatoria no deba ejercerla sólo el estado, sino que permita a patrones y
obreros elegir dónde reciben mejor atención… Las ideas para soluciones pueden
multiplicarse.
Crear es generar cosas que no existen. Es inventar
objetos, instituciones o métodos de atención que ahora parecen imposibles, pero
que pueden ser posibles. Antes que se inventara la bombilla eléctrica, la gente
usaba velas. Hoy ¿quién las utilizaría para leer? Las ideas creativas cambian
al mundo.
“Psicología” es
una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o
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