Mostrando entradas con la etiqueta CALMA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CALMA. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de abril de 2021

SIN NOVEDAD

Hay temporadas en que la vida parece correr como río en remanso: quieta, igual, tranquila. Uno se reúne con amigos o parientes y preguntan: ¿Cómo estás? Y la respuesta es: “Sin novedad”. ¿Eso es bueno o malo? Significa que nadie cercano ha muerto ni tenido un accidente o enfermado de gravedad, tampoco lo despidieron ni renunció a su empleo, la familia no ha reñido y ninguno de sus miembros está dolido o enojado, toda la casa está en pie sin derrumbamientos ni goteras, funcionan correctamente la tubería y las instalaciones eléctricas...><. El “sin novedad” es excelente, pero...>>. Los humanos necesitamos cambios, retos, emociones. Para algunas personas, el “sin novedad” significa aburrimiento. No todo el mundo sabe disfrutar de esas temporadas tranquilas que son propicias para crear e inventar cosas nuevas, muchos comienzan a inquietarse y a dudar del sentido de sus vidas. “Todo siempre igual”, “odio la rutina”, “no sé qué estoy haciendo aquí ni para qué sirvo”, piensan. Y entonces, para bien o para mal, se desencadena la creatividad.><. La creatividad inventa cosas que no existen, a partir de los contenidos que posee la mente. Digamos que una persona está acostumbrada a vivir en un ambiente parecido al agua hirviendo; siempre en movimiento, con luchas constantes y a borbotones. Si nadie ni ella pelean por algo, le parece que están muertos o dormidos, e interviene la creatividad. Para sentirse viva, escudriña su vida y encuentra imperfecciones contra las cuales acometer. Tal vez comience una nueva etapa de espiritualidad para deshacerse de un defecto, o a lo mejor inventa una amenaza contra la cual protegerse y “descubre a los enemigos” que le están procurando daño: la traición de un amigo o un amante, un fraude, un asalto, un cambio político... Entonces, ¡con todo y contra ellos! Adiós tranquilidad.><. Para otras personas, esos momentos de calma sirven para re-analizar la propia vida y trayectoria, las creencias, las expectativas, los campos de acción mediante los cuales se puede contribuir a la creación de un mundo mejor... y, sin abandonar la propia paz, formulan un plan de acción nuevo y emocionante. Es creatividad porque el plan o la nueva idea filosófica no existían, han sido dados a luz en un ambiente de armonía. Algo bueno ha de recibir la humanidad de esos momentos de “sin novedad” que permitieron emerger cualidades y recursos ya existentes pero recién descubiertos o valorados. ><. La humanidad está compuesta de seres humanos, todos creativos, que en sus propias vidas generan amor o guerra, solidaridad o dominio sobre los demás. Y los resultados sociales no son la suma de las acciones aisladas, sino la multiplicación geométrica que otorga la sinergia del grupo.><. Saber vivir en paz es un arte. En realidad, jamás tendremos un momento desprovisto de amenazas; tan solo el covid y millones de otras enfermedades pueden atacar y quitarnos la vida y la salud. E igual las relaciones; hoy están pero mañana pueden haberse complicado o roto. Conservar la serenidad interior a pesar de que así es la vida, fuerte pero frágil, propensa a continuar y también a apagarse y a cambiar, requiere un cuidado especial de los pensamientos y acciones que permitimos rijan nuestra existencia. Ese cuidado amoroso nos preserva y nos proporciona la felicidad de estar cada minuto en compañía de la persona más importante y querida del mundo: nosotros mismos.><. “Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com

martes, 15 de abril de 2014


VACACIONES

Al menos por tres días y para casi todos, la Semana Santa es tiempo de descanso laboral. Nos preparamos con gusto a disfrutarlo y cada uno decidimos qué haremos durante ese tiempo que nos pertenece solo a nosotros. Es una oportunidad para saber qué es lo que más nos gusta o importa. ¿Reunirnos con la familia?, ¿con amigos?, ¿con Dios?, ¿con el alcohol?, ¿con nosotros mismos?, ¿con la Naturaleza? De cualquier manera, viviremos experiencias de relación: consigo mismo, con semejantes, con el medio ambiente o con la divinidad. Y esta experiencia no nos dejará como estábamos.

Unas vacaciones nos transforman, salimos de ellas con algo nuevo, para bien o para mal, dependiendo de lo que ansiábamos vivir, si pudimos vivirlo y si el haberlo vivido nos pareció satisfactorio, o un desencanto. Quizá preparamos un viaje en grupo, en él nos acercamos unos a los otros y volvemos con el alma nutrida de caricias verbales o no verbales, o lo contrario: la cercanía resultó excesiva, el demasiado tiempo juntos nos llevó a conocer facetas ocultas propias o de nuestros acompañantes, rompemos las relaciones y volvemos sin dirigirnos la palabra. He conocido a personas que luego de un viaje no quieren saber nada de parientes o de antiguos amigos, a veces por años.

Unas vacaciones Nos muestran qué tanta capacidad tenemos para el gozo, la paz y la calma que proporciona la falta de rutinas, o si necesitamos una rígida estructuración del tiempo y sentirnos con multitud de cosas por hacer, porque sin ellas nos percibimos como un tren sin ferrovía, en peligro de una catástrofe.

Las vacaciones nos desaceleran; no hay lonches y mochilas de niños que preparar bajo la presión de que si llegan tarde les cerrarán la puerta de la escuela, ni tenemos que checar tarjeta a la entrada del trabajo; sin embargo, no siempre les permitimos desacelerarnos. Entonces nos es imposible despertar más tarde y necesitamos presionar a todos y a nosotros mismos, porque a lo mejor no hallamos mesa en el zoológico o si no nos levantamos de madrugada nos perderemos la diversión; nos imponemos un itinerario tan apretado que ni el patrón más negrero nos cargaría. Una vez terminada la vacación, nos encontramos más estresados y agotados que al comenzarla.

Las vacaciones pueden ponernos en contacto con Dios; tenemos tiempo para orar, meditar, asistir a los servicios de nuestra comunidad religiosa… También aquí podemos hacer grandes descubrimientos y saber si acostumbramos sentirnos respaldados por La Fuerza, o nos percibimos antagónicos a Ella, quizá perseguidos, amenazados, abandonados o indiferentes; si podemos considerar como oración cada paso, cada respiro, cada placer o dolor, cada intercambio con nuestros hermanos humanos… o creemos que la oración es un proceso arduo y difícil, que tal vez con nosotros no va.

Las vacaciones nos dan algo que no nos deja como estábamos. Deseo a todos felices e inolvidables vacaciones.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.