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lunes, 28 de octubre de 2019

NO CREAS TODO LO QUE LEES


No creas todo lo que te llega en las redes sociales, puede traer falsedades y distorsiones que ocultan la intención con que están siendo esparcidas. 

Un día me llegó un mensaje que decía: "Cree en el dios que quieras, a fin de cuentas es el mismo". Dalai Lama. 

Yo pensé que el Dalai Lama no podía haberlo dicho porque el budismo es una religión no teísta; el autor debe haber sido otra persona. 

Otro ejemplo: en WhatsApp circula un hermoso poema atribuido a Jorge Luis Borges. Se llama VALGO. Incluyo un trozo: "De tanto perder, aprendí a ganar; de tanto llorar, se me dibujó la sonrisa que tengo. Conozco tanto el piso que sólo miro el cielo (...) Las heridas fuertes nunca se borran de tu corazón pero siempre hay alguien dispuesto a sanarlas, con la ayuda de Dios. Camina de la mano de Dios, todo mejora siempre...” 

Al leer la parte que menciona a Dios me pareció sospechoso, busqué en Google y encontré esto: El poema “Valgo”, que es atribuido al poeta argentino Jorge Luis Borges, craso error; la verdadera autora es Nadine Stair, poetisa norteamericana, quien lo publicó en 1978. Los admiradores de Borges  niegan categóricamente la autoría del poema y afirman que es demasiado cursi, ajeno a la poesía del argentino, aunado a que menciona a Dios y Borges era agnóstico. 

El poema es lindo, al margen de quien haya sido el autor, y no daña a nadie. Pero este tercer ejemplo me pareció malévolo. Me llegó reenviado por WhatsApp y dice: 

“Llegarán ovnis y harán contacto con leoneses, afirma el diario am, León, Gto., 25 de octubre de 2019.- Para este sábado 26 de octubre de 2019, en punto de las 19:00 horas, en el Cerro Gordo, se espera una oleada de ovnis, para lo cual se invita a toda la población para el recibimiento de los alienígenas que prometen contactos hasta del cuarto tipo con los leoneses. Esta agencia de noticias reproduce la nota del diario local am que se caracteriza por la veracidad de sus informaciones. Se reveló que el Director General del rotativo, que además tiene información en todas las plataformas digitales, logró una entrevista exclusiva con un extraterrestre, del Alto Mando, y fue él quien dio a conocer el advenimiento masivo de naves...” 

El mensaje es más largo y continúa diciendo un disparate tras otro que a.m. jamás podría haber publicado. Me pareció un artículo de “El Deforma”, pero no lo pude verificar.

Si uno leyera sin reflexionar, podría convertirse en víctima-arma fácil de quien quiera adueñarse de la propia mente y fastidiar a alguien más, sin que uno tenga idea de la verdadera intención de la pelea en la que está participando.
Ahora tal vez más que antes, guerras personales o ideológicas se están manejando a través del rumor, la desinformación y la distorsión de alguna palabra sacada de contexto. De boca en boca, o de teléfono a teléfono, al rato nadie sabe de dónde provino una noticia o una opinión. 

No hay que olvidar que actualmente se considera a la “opinión pública” como el arma más letal y poderosa que puede utilizarse en contra o a favor de cualquier iniciativa.

La gente suele creer que no pasa nada grave con que se atribuya a Borges, al papa Francisco, al Dalai Lama, y en este caso al Periódico a.m., textos y frases que nada tienen que ver con ellos, y no es así. Lo gravísimo que puede ocurrir es que al ser engañados dejamos que alguien más piense en nuestra mente, en lugar de hacerlo nosotros mismos. 

No creas todo lo que te llega. Investiga la fuente. Reflexiona y elige lo que quieres pensar. Tu mente es el sitio auténticamente libre que nadie puede arrebatarte, si jamás permites que lo hagan. Así que no creas todo lo que lees, incluyendo este artículo.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o al teléfono 7 63 02 51



lunes, 29 de octubre de 2018

¿CUÁNDO TE TOCA, NI AUNQUE TE QUITES?


Acerca del destino. Yo no creo en el dicho popular: “Cuando te toca ni aunque te quites, y cuando no te toca ni aunque te pongas”. Les aseguro que no cruzan caminando el bulevar sin voltear a ver si viene coche. Si esta teoría fuera cierta, nada les pasaría, no les toca. En serio, no lo creo. Probablemente sea un concepto católico, no sé.

OPINIÓN

Así que no crees en la Predestinación, corriente de pensamiento declarada herética por el catolicismo. Afirmaba que Dios lo sabe todo de antemano y conoce quiénes se van a salvar y quiénes se condenarán; por lo tanto, era inútil cualquier esfuerzo personal por mejorar, al fin que ya Dios tenía decidida su suerte eterna. Quizá a esto te refieras al considerar absurdo creer en que todo está ya previsto. 

Concuerdo mucho contigo; no me resulta verosímil esta creencia fatalista. Tampoco convence a la gente que voltea para ver si viene coche cuando cruza caminando el bulevar. Yo sí volteo.

Los accidentes suceden, sin embargo, es obvio que quienes coquetean constantemente con alguna forma de peligro, como los toreros, alpinistas, paracaidistas, corredores de autos, bomberos, buzos de rescate... tienen mayor probabilidad de encontrar su muerte donde la han andado buscando, aunque no siempre sucede así; a veces llegan a una edad avanzada.

Yo tenía un hermano que murió volando en parapente. Cuando murió, algunos dijeron “ya le tocaba” y otros “él eligió su muerte”. En el fondo sabíamos que ninguna de estas interpretaciones se podía comprobar, pero los humanos gustamos de encontrarle explicación a todo, por nuestra necesidad de entender.

También tuve una prima que era muy correcta y de seguro miraba a ambos lados antes de cruzar una calle. Una noche, estando ella y su marido en la puerta de su casa, a punto de entrar, un conductor ebrio subió a la banqueta y la arrolló. A ella sí y al marido no, aunque estaban juntos. Murió en el acto. ¿Podría haberlo evitado? No lo creo, estuvo parada en “el lugar y tiempo incorrectos”. 

Quizá con tantos ejemplos doy la apariencia de reforzar la teoría de la predestinación y no deseo hacerlo, sólo creo que, sin estar predestinados, sí tenemos un destino y un lugar para cada uno. Va  otro ejemplo: por mucho que yo me ponga y proponga, nunca llegaré a ser la Reina Isabel de Inglaterra. No me toca. Ella tiene su destino y yo el mío. Objetemos el nombre y sólo dejemos “reina de Inglaterra”. Tampoco lo seré, no me toca.

Miremos esto desde otro ángulo, el de la actividad humana.

Pensamos todo el día y tal vez toda la noche. Junto con las actividades necesarias para sobrevivir (bombear sangre, respirar), pensar es lo que más hacemos. Quién sabe cuántos cientos de pensamientos cruzarán por nuestra mente en una hora. Pues bien, cada vez hay más estudios que certifican la influencia de los pensamientos sobre el mundo material y no material en forma de creencias, hábitos y acciones. Hoy ya no se duda de que el dolor prolongado y las preocupaciones causen infartos u otras enfermedades. Esto para nada se refiere a un destino o una predestinación, sino a la intervención humana favorable o nociva, consciente o inconsciente, en los acontecimientos.

Las personas ubicamos nuestras sus creencias en algún punto intermedio dentro de estos dos extremos: el destino es implacable y nada puede hacerse para evitarlo. Y el otro: el destino está en las manos de cada quien y lo determinan las acciones del individuo, con sus consecuencias positivas o negativas. 

Si observamos con cuidado, advertiremos que el destino y las elecciones personales están estrechamente ligados entre sí, ya sea que ambos, destino y elecciones, colaboren como verdadero equipo a favor del individuo y la comunidad, o que estos dos se la pasen peleando, rechazándose mutuamente y entregando a la persona a la locura. De una u otra manera, pasan a ser parte del destino de los que vienen detrás.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o al teléfono 7 63 02 51

















lunes, 3 de septiembre de 2018

DEPRESIÓN


Hace 3 años que tengo depresión. Voy al IMSS y me dan pastillas pero yo lo que quiero es que me quiten el miedo a morirme. No salgo a la calle porque me vaya a pasar algo. Estoy atendido pero me siento solo; de mis dos hermanas, una murió y a la otra no la frecuento; y mi señora a cada rato me recuerda que hice cosas. Sí las hice, soy AA y me da coraje haber andado en esa vida de vino y mujeres, ahora quisiera poder hacer algo, no sé qué, pero a nada me animo.

OPINIÓN

La depresión es un problema psicológico que se convierte en físico y necesita de tratamiento constante. Éste debe seguirse cuidadosamente. Los medicamentos ayudan, pero también pueden ayudar determinados pensamientos. Recomendaré algunos que quizá te sean útiles.

Sin dejar tu tratamiento, ¿qué te parece comenzar con cosas que en apariencia son pequeñitas? Parecen pequeñas porque no se ven, son afirmaciones. Por ejemplo, con el pensamiento de morirte. Sabes bien que todos vamos a morir, pero no pensamos en eso todo el día. Prueba a repetir en la mente o hablado: Cuando me toque morir, moriré; pero mientras tanto, hago de mi vida una cosa bonita y agradable.

Otro pensamiento útil es distinguir con claridad entre el pasado y el presente.

El pasado ya se fue, no existe más que en el recuerdo. En el pasado hiciste cosas, pero es en el presente donde te enojas por haber andado en esa vida. Anduviste, ya no andas. Ahí hay una diferencia. En lugar de enojarte (que de nada sirve) puedes dedicar tus esfuerzos mentales a quedar libre de remordimientos, porque los remordimientos reclaman un castigo, y a veces los castigos son tan graves como sentirse uno paralizado y demasiado triste.

¿Cómo se quitan los remordimientos?

 

Mencionas que eres AA. Entonces, debes estar familiarizado con los pasos 4º. y 5º. del programa: “Sin miedo hicimos un minucioso inventario moral de nosotros mismos”, y “Admitimos ante un Poder Superior, ante nosotros mismos y ante otro ser humano la naturaleza exacta de nuestros defectos”. Si no tienes padrino, consíguete uno con el que te sientas en confianza para que te escuche y te ayude a realizar ambos pasos.

 

La anterior es una opción. Los creyentes tienen otra: confesarse y dejar sus pecados en manos de Dios. Si tienes fe, ésta es una magnífica oportunidad de quedar libre. Entregas tus cargas a Dios, Él adquiere tus deudas y se encarga de pagarlas, tú te limitas a rezar por las personas que heriste para que Dios las bendiga. Pero necesitas fe y disposición para dejarlas ir.

 

Un sacerdote me contaba que había una viejita que cada semana se confesaba de lo mismo, hasta que él le dijo: “Eso ya está perdonado, confiésese de otras cosas, ¿o no cree que Dios puede perdonarla?” A lo que la señora contestó: “Claro que Dios puede perdonarme, padre, soy yo la que no me perdono”. Ella no tenía disposición para dejar ir sus remordimientos.

 

A esto me refiero con que necesitas fe, a que creas que Dios es más grande y más bueno que tú y por eso puede y quiere perdonarte y dejarte libre. Sin dicha fe, confesarte no te serviría de nada; seguirías cargando tus cargas para siempre. Es solución para creyentes, no para descreídos.

 

Otra posibilidad de quedar libre de tus cargas es decir “lo siento” a las personas que te importan. Quizá quieras decírselo a tu esposa o a alguien más: “Siento mucho haberte lastimado y me gustaría, en adelante, tratarte bien y hacer algo que te guste y favorezca”. Quizá a ella le guste que le sonrías y le des las gracias cuando te atiende, que recojas tu ropa o tus cosas después de usarlas, que te levantes y des unos pasos tú solo, o lo que se te ocurra que le haga más ligera la tarea de cuidarte.

 

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lunes, 20 de marzo de 2017

NO CREO QUE HAYA VERDADEROS ATEOS


En ocasiones dudo que existan verdaderos ateos, entendiendo por Dios Aquello ante lo que me inclino, me someto y dirijo todo mi ser. Creo difícil que alguien piense: “Nada hay por encima de mí a lo que deba someterme, yo me di la vida y la existencia y puedo conservarlas o abandonarlas cuando quiera, me pertenecen. Soy lo más grande, la fuente y el orden de donde proviene todo lo que vemos y lo que no vemos…”

Sí creo que existen los que se niegan a creer en determinadas imágenes de Dios: ancianos de larga barba sentados entre nubes, ojos dentro de triángulos, cruces simples o adornadas o hechas crucifijo, estrellas de cinco, seis o nueve puntas solas o acompañadas por la luna, no budas gordos o flacos ni seres con alas, ídolos, imágenes de santos… Muchos de estos “incrédulos” andan en busca de una espiritualidad distinta, que les permita contactar y permanecer comunicados con Aquello a lo que no pueden dar nombre ni figura y que podría otorgar sentido a sus vidas. A veces se llaman a sí mismos ateos, ¿lo son realmente, o buscan al Desconocido, de Quien no podemos saber mucho, puesto que excede nuestra capacidad de comprensión?

Otros, que también se autodenominan ateos, además de negarse a adoptar las imágenes clásicas de la divinidad, preferirían que no existiera nada Más Grande y hacen lo posible por eludirlo, alejarse, perdérsele de vista. La idea de esta Presencia les desagrada e incluso podría resultarles aterradora. En el fondo se saben pequeños, limitados, desprotegidos y, sobre todo, “condenados” a vivir y a morir. Luchan contra ese Ser (aunque no exista, según ellos) y trabajan para que otros semejantes se unan y piensen igual, como cuando un niño no hace la tarea y pregunta a los compañeritos: ¿verdad que era imposible hacerla?, con la esperanza que sean varios en la misma situación y sentirse acompañados. Esta actitud de negar, huir y pelear da sentido a sus vidas. ¿Son verdaderos ateos?

Hay otros que subjetivamente son honestos el confesarse ateos, porque no creen en nada espiritual ni en la existencia de un más allá; todo se reduce al más acá, que se ve, se cuenta, se pesa o mide de alguna manera. Su Algo Más Grande es material: el estado, el capital, las trasnacionales, la naturaleza, los fenómenos históricos o climáticos… Oscilan entre someterse e intentar someter a eso Algo Más Grande. ¿Son ateos? De nombre, sí. ¿Y de hecho? Son los más religiosos. Con esa religiosidad primitiva en la que su dios (la política, la ciencia, la costumbre, la cultura, el arte…) les ordena ve, y van; ven, y vienen; sacrifícate tú o sacrifica a multitudes, y realizan el sacrificio sin parpadear. En ellos se muestra con mayor claridad la necesidad humana de pertenecer, servir y vivir para Algo Más Grande. Su tipo de dioses, más materiales que espirituales, son lo más grande que han podido imaginar, y su adoración es más devota, audaz y definida que la de muchos que se dicen teístas.  

Existe otra clase de ateos que no se denominan tales y aseguran creer en Algo Más Grande que no adoran, ni pelean en contra o a favor de Él, tampoco piensan que entre ambos haya nada que ver. En mi opinión, éstos serían verdaderos ateos, solo que ellos mismos no se llaman así, ¿con qué derecho podría nadie incluirlos en dicha categoría?  Por eso dudo de que haya verdaderos ateos.

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lunes, 31 de octubre de 2016

MI HIJO SE CAMBIÓ DE RELIGIÓN



Mi hijo se cambió a otra religión con toda su familia, ya ni siquiera van a misa por asistir a sus famosas asambleas. Me preocupo por él y los niños, están chiquitos y no pueden defenderse, de por sí con estos tiempos tan revueltos qué va a ser de ellos sin temor de Dios. A veces pienso que mi hijo lo hace para hacerme enojar y si es así cómo puedo yo acercarme a su corazón y que entienda.

OPINIÓN

Los padres, con todo amor, inculcamos a nuestros hijos la cultura y la religión en que nacimos. No escatimamos esfuerzos, los que sean necesarios a fin de que aprendan y se adapten, porque deseamos lo mejor para ellos. Para nuestra consternación, muchas veces eligen cosas distintas a las que les enseñamos, entonces sufrimos y nos preocupamos. Imagino que tu hijo cree que inculcar a los suyos la nueva religión es lo mejor. Para ti, no lo es.
Voy a contarte una anécdota que me contaron en la escuela, cuando yo era niña. Es de un santo católico, Francisco de Asís. Era hijo de un hombre rico, quien esperaba que el muchacho se hiciera cargo de sus muchos negocios, pero el chico no hacía caso y el papá lo reprendía, castigaba y llamaba irresponsable. Un día, para obligarlo, reprochó a Francisco enfrente de amigos y conocidos que era su deber obedecerlo y que no olvidara que todo cuanto comía, vestía y usaba lo había recibido de él. Entonces Francisco hizo un paquete con la ropa que traía puesta, la devolvió al padre y desnudo, se fue a vivir al bosque. Se hizo santo. Me acuerdo que pensé: “¡Qué hijo tan grosero!”. En mi pensamiento de niña, la única manera de ser buena hija era obedeciendo a mis papás.  La maestra, una madre del Mayllén, nos explicó que san Francisco había hecho bien, porque primero se debe obedecer la inspiración divina, antes aún que a los padres. Por supuesto que no supe qué significaba inspiración divina. “¿A qué fue al bosque?”, preguntamos a la madre. Ella respondió: “A establecer armonía entre él y su Creador”. Otra respuesta difícil de entender. Fin de la anécdota.

Voy a dirigirme a ti como a una mujer de fe. Supongo que crees en Dios. En un solo Dios y no en muchos dioses. También supondré que crees que la Inteligencia Divina es más grande que la humana. Y que el amor divino es más amplio que el humano. 

Los humanos hemos jugado con frecuencia un juego trágico que podríamos llamar “Mi Dios es mejor que el tuyo”. Reyes y amos obligaron a súbditos y esclavos judíos, musulmanes y de otras religiones a que se convirtieran al catolicismo, bajo pena de muerte o de destierro. Estaban convencidos de que les hacían un bien y un día lo agradecerían. Tú puedes sentir la tentación de jugar este mismo juego y exigir que tu hijo regrese a la religión de sus padres; sin embargo, te abstendrás de jugarlo si recuerdas tu fe en que hay un solo Dios, uno, que escucha desde todos los lugares y entiende todos los idiomas. Si tú lo invocas pidiendo por tu hijo, Él te responde. Si tu hijo lo invoca en cualquier lugar, Él lo atiende, porque lo ama. Puedes confiar en que si tú deseas lo mejor para los que amas, Dios más y de un modo más perfecto. Así, confiada y amando, no hay manera de que tu hijo se aleje de tu corazón.

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