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lunes, 23 de octubre de 2017

“VOCES DE MI SILENCIO”, LIBRO NUEVO



Libro nuevo. Siempre me emociona hacer este anuncio, también ahora que no es de mi autoría, sino de la muy querida y conocida en nuestra ciudad, maestra Lula Prado. 

“Voces de mi silencio”, es el título de su obra. Contiene poesías que es un deleite leerlas; evocan en el alma deseos y recuerdos, dan ganas de continuar leyendo y también de detenerse a desentrañar una palabra o contemplar una visión que la lectura despierta en la mente. Dice uno de los poemas: 

“…una maestra/ me encontró asustada./ Ella extendió hacia mí/ el manto de su sonrisa/ y de la mano/ caminamos hacia la luz”. 

Al leer este poema recordé que también a mí, de niña, en la escuela, me sucedió sentirme perdida y necesitar que alguien me rescatara. Dicho recuerdo, olvidado por años, resucitó con la lectura del libro de Lula Prado y me empujó a agradecer a aquella maestra, hoy muerta, el favor tan grande de haberme mirado con ojos de comprensión y bondad. Estoy segura que cambió el derrotero de mi vida y le debo parte de mi felicidad actual.

La diferencia entre la poesía y otro tipo de escritos está en que los poetas dicen cosas grandes con pocas palabras. Parece que tuvieran los ojos de la mente fijos en una visión que describen de manera eficaz y comprimida. Como en este fragmento de la poesía “A mi hija”:

“Ya no hay tiempo./ Te veo partir ansiosa/ y pienso que para eso/ trabajé noche y día.”

Y en éste, de título “Mi familia”:

“Llegué con los míos./ Volví a beber el agua del manantial./ Sus fuentes me alimentaron/ y mi sed desapareció.” 

Del amor en la pareja, titulado “Si así fuera”:

“Si mis manos encontraran/ la forma de acariciar/ sin lastimarte, te podría ver/ con ojos transparentes/ de amor diáfano./ Si yo pudiera…”

O este otro, de título “Comunión”:

“Tu mano sobre la mía./ Mi copa junto a la tuya./ De nuevo somos tres:/ El vino, tú y yo”.

Y como los anteriores tantos otros, agrupados en: Voces de la poesía. Voces del amor y el desamor. Voces de la vida y de la muerte. Voces de los niños. Voces de México. Voces de los demás. Voces de mí misma, y más capítulos y tipos de voces expresando lo que capta su alma.

La maestra María de Lourdes Prado adopta el seudónimo de Lourdes de Luz para entrar en el mundo de las letras. Ella ha sido durante toda su vida una enamorada de la Literatura y en este libro une sus dos pasiones: la enseñanza de la Creación Poética en todos sus géneros, y la poesía por sí misma. Sus poemas son impredecibles. Cada una de las palabras es un espejo de la esencia humana.

Desde aquí mando a la querida maestra Lula Prado mis felicitaciones por haber recopilado sus poemas en un libro y ponerlo a nuestra disposición. ¡Más!, ¡más!, ¡queremos más, que siga publicando porque tiene muchos poemas que no han visto la luz! Quedamos en espera del próximo volumen y, de nuevo, felicidades por éste.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , al teléfono 7 63 02 51 o en facebook.com/Psic-Ma-Dolores-Hernandez-Gonzalez


lunes, 1 de abril de 2013

PASCUA


Pedí prestada esta palabra “pascua" para darle nombre a Clínica Pascua, que está celebrando su onomástico. Felicidades. Pascua es dar un paso, caminar, dejar atrás lo que ya pasó y seguir adelante, de lo antiguo a lo nuevo, de menos a más vida.

En ocasiones creemos que tenemos derecho a negarnos  a dar un paso que nos toca dar. Esto es falso; con o sin nuestro consentimiento hemos de avanzar de una edad a otra, de unas costumbres a otras, de unas creencias a otras. Negándonos a dar el paso, solamente nos privamos de la plenitud que otorga el entregarse con amor a vivir el momento e igual, caminamos, porque la corriente de la vida nos lleva, pero lo hacemos sin acompañar los cambios con el corazón, y cuando el corazón no acompaña nuestros pasos, vivimos quejándonos: “¿Por qué tengo qué avanzar en edad?”, “¿Por qué todo pasa y nada se queda?”. Nos quedamos con la sensación de que la vida nos debe, que tenemos con ella cuentas por cobrar. Siempre habrá quienes se nieguen y protesten, y sus protestas se perderán en el tiempo, porque la vida sigue igual, caminando. 

Paso a paso se llega lejos. Paso a paso llegamos al kínder y salimos de él, de primaria, secundaria y  de tantos otros acontecimientos que hemos vivido. No tuvimos que hacer esfuerzo para crecer, pero sí para aprender a ser la nueva persona que nos exigía el crecimiento. Esto es dar el paso, sintonizarnos con el presente y tomarlo como se presenta, sin añoranza, sin protestas, sin desdicha. “Todo tiempo pasado fue mejor”, decimos cuando nos obstinamos en creer que podemos detener la vida y forjarla a nuestro gusto. ¿Podemos?

Personas mayores pueden atestiguar , por ejemplo, que a mediados del siglo pasado, la ciudad de León tenía unos trescientos mil habitantes, las diversiones eran el cine y salir de paseo al centro, al parque o la calzada, las fiestas eran “tardeadas” porque los padres jamás permitirían que sus hijos adolescentes salieran de noche; las mujeres no votaban, pocas de ellas iban a la universidad y su mayor ilusión era casarse de blanco, salir de su casa del brazo de papá y comprometerse “hasta que la muerte nos separe”; la familia iba a misa los domingos, por la mañana porque no había por la tarde, la última era a la una y media, pues el celebrante debía estar en ayunas desde la media noche hasta el momento de la comunión….  Esa sociedad cambió, paso a paso y sin que individualmente nadie pudiera atajar los cambios, porque las sociedades parecen ríos que corren y arrastran en sus aguas también aquello que se les opone. Nos llevan consigo. Somos como gotas de agua, sin libertad aparente, todas iguales y uniformadas por los signos de nuestro tiempo. Sin embargo, en lo individual, cuántas diferencias entre una gota y otra, entre una persona y otra. Si nuestro destino es nacer, crecer, quizá reproducirnos y morir; ¡qué infinidad de maneras distintas de hacer estas mismas cosas!

Lo que distingue a las gotas es la manera de dar cada paso; conscientemente o sin darse cuenta; con la mirada puesta en el presente, o vueltas hacia el pasado o el futuro; eligiendo vivir o dejándose llevar por la corriente. Cada vez que miramos al futuro y queremos saber cómo será, tenemos dudas o miedo sobre él, perdemos fuerza. Pero si permanecemos en el momento presente y damos un paso, ese paso nos ubica en otro presente, luego, esperamos hasta que de ese presente venga sugerido el próximo paso, y damos sólo ese paso, estamos presentes todo el tiempo, con fuerza.

Ahora una invitación para el próximo miércoles 10 de abril a la charla: “Sexualidad en la pareja”, a las 8 pm, entrada libre, en San Sebastián 408, La Martinica. Asiste.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.