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lunes, 13 de julio de 2015

DERECHO A DECIDIR SOBRE EL PROPIO CUERPO



¿Tiene derecho una esposa a tomar anticonceptivos sin que su esposo lo sepa? La mía lo hace y no tenemos hijos. Cuando lo supe, me enojé.  Ella alega que “una mujer tiene derecho a tomar decisiones sobre su propio cuerpo”. Que no me salga con eso estando casados, ¿luego la opinión del hombre no cuenta?
OPINIÓN
Por tus palabras estoy entendiendo que te casaste con la intención de tener hijos con tu esposa y que, según tu pensamiento, eso quedaba convenido; pero según el de ella, los seres humanos, como dueños de nuestros cuerpos, podemos negarnos a ser padres o madres. Ahora, al saber tú que ella usa anticonceptivos sin tu consentimiento, sientes que pasó sobre tu derecho de participar en la decisión y que no te está tomado en cuenta como su marido.
Es importante que sepas si deseas encontrar algo que te permita mitigar la intensidad de tus sentimientos. Sólo manteniéndolos en la intensidad óptima podemos tomar decisiones convenientes, sin apasionamiento y también sin miedo. A veces, cuando uno está muy herido, más que solucionar un problema le importa tener la razón y aplicar justicia, ojalá no sea tu caso. ¿Sabes por qué? Tener razón no te pone a salvo, sólo lastima tu corazón profundamente y podría ubicarte como “víctima de una mala mujer” a la que debes hacer algo, ¿castigarla?, ¿abandonarla?, ¿acusarla con alguien?, ¿obligarla a que cambie de creencias?
En nuestra cultura actual se habla mucho de que la mujer tiene derecho a tomar decisiones sobre su propio cuerpo, y cabe la pregunta: ¿Esto sería atributo sólo de las mujeres, o también de los hombres? Profundicemos un poco.
Para ser padres se requiere del consenso de un hombre y una mujer que forman pareja. A veces, aunque ya lo sean, él y ella no saben si están de acuerdo o no en tener hijos, se dan casos en que la llegada de un embarazo los toma por sorpresa y hasta entonces hablan del asunto. Sobre este tema tan importante, nuestra cultura actual tiene normas tácitas e incluso leyes bastante peculiares: es la mujer quien toma la decisión de que el hijo nazca o no, como si el padre careciera de importancia; muchas mujeres jamás enteran al  hombre de su paternidad y se marchan llevándose al hijo, algunas lo abortan o dan en adopción, otras usan anticonceptivos por su cuenta sin que el hombre lo sepa, y están las que recurren a la inseminación de un donador para ser madres... Por el lado de ellos, existen padres que desaparecen diciéndose a sí mismos que el hijo es de ella y el hombre nada tiene que ver, otros donan esperma, o al contrario, algunos exigen a la mujer que aborte.
Casi nadie percibe la injusticia de un proceder cuando éste se vuelve costumbre. Tu caso podría estar relacionado con este tipo de pensamientos; quizá tu esposa cree que está en lo correcto. Posiblemente ustedes no lo hablaron con anterioridad y ahora te llenas de sorpresa al descubrir que ambos piensan distinto.
Todos sabemos que las parejas piensan distinto, puesto que vienen de familias y experiencias diferentes. Al casarse, lo quieran o no, necesitan seleccionar qué conservarán, qué desecharán y qué modificarán de sus respectivos  “ajuares educacionales”. Ahora bien, ha pasado un tiempo sin que ustedes tengan hijos, ¿qué sigue?, ¿deseas separarte de tu esposa?, ¿llegar a algún acuerdo?, ¿preguntarle por qué lo hizo?, ¿investigar si tiene miedo de ti, de la maternidad o de qué? Este incidente ha detonado el momento en que ustedes necesitan estudiar cómo nutrir su vida de pareja o qué es lo que desean vivir.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , al teléfono 7 63 02 51 o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.

martes, 3 de diciembre de 2013

PAPY, MAMY, ¿CÓMO SE HACEN LOS NIÑOS?


¿Alguna vez te sonrojaste frente a esta pregunta? ¿Sí? ¿Te gustaría saber por qué te sucedió? Porque en tu familia también se sonrojaban. Los niños, con su inocencia, tienen la capacidad de poner a la vista nuestros “secretos” familiares más escondidos.

Aparentemente no es ningún secreto que, durante siglos, para los “sabelotodos” de Occidente ha sido “vergonzoso” que el requisito fundamental para hacer a los niños sea una relación sexual entre un hombre y una mujer. ¡Pero sí es secreto! La prueba está en que al tener que hablar del tema nos sonrojamos, como si nos hubieran pescado en falta, como si tuviéramos la tentación de corregirle la página a Dios y hacerla más “decente”, cosa que no hemos podido lograr (aunque estamos a punto de que sí, la ciencia casi descarta a los padres, puede sustituirlos con donadores); pero mientras esta “maravilla” no sea la costumbre, ¿quisiéramos, al menos, no ser los encargados de enterar a los niños del "horror" de que un día papá y mamá se abrazaron con todo el amor que eran capaces en ese momento, y debido a ese amor surgió su vida?

Para un niño pequeño es posible pensar que “de la nada” surge un “algo” en la panza de mamá y que allí crece. Con este pensamiento mágico, la importancia del padre se “desvanece”; nadie lo necesita para nada. Ahí es el punto donde surge la pregunta. El pequeño no imagina que está haciendo una reflexión muy grande y  preguntándose lo mismo que un adulto: “¿de dónde vengo?”. Intuye que viene de algún lado y que su padre tiene alguna importancia. Entonces acude con las personas que “lo saben todo”: sus papás, y les pregunta lo que desea saber. Ellos pueden responderle con la verdad, o transmitirle la prohibición que recibieron de sus propios padres sobre el tema. ¿Un niño pequeño es capaz de comprender que viene de papá y de mamá?, ¿Qué papá lo fabricó primero en su cuerpo, pero incompleto?, ¿y que debió entregarlo a  mamá para que ella lo completara y lo cuidara, también en su cuerpo, hasta que fuera capaz de respirar por sí mismo?

Nos hemos creído el cuento de que ya hicimos la revolución sexual porque ahora en todas partes se habla de sexo; sin embargo, no podemos ver que nos saltamos olímpicamente el deseo y el sentimiento, que les quitamos importancia y éstos no se incluyen en la información que se da en las escuelas. ¿El deseo y el sentimiento están ausentes también en nuestras mentes?, ¿desaparecieron?, ¿son vergonzosos?, ¿o sólo están reprimidos, usando el lenguaje de Freud?

Actualmente existe una gran reticencia para reconocer que los papás son igual de importantes que las mamás, y más reticencia aún para confesar que  el deseo de papá también fue fundamental para que naciera el hijo. Muchas personas ni siquiera conocen el término “voluptuosidad”, y se niegan a conceder que ésta jugó un papel protagónico en ambos padres para que engendraran una vida. ¿Es posible que nosotros, habitantes del siglo XXI, sigamos considerando bochornoso hablar de sexo, como lo fue por siglos?, ¿que también nosotros incluyamos al deseo sexual como parte de los “despreciables bajos instintos”? ¿Qué sigamos atribuyéndolo al hombre y no a la mujer? ¿Qué consideremos la paternidad masculina como algo accidental y suprimible? Si las respuestas fueran afirmativas, ¿explicarían, en parte, por qué muchas mujeres de hoy prefieren ser madres solteras y criar a sus hijos ellas solas?, ¿y que algunos padres se olviden con facilidad de los hijos que han engendrado? Se termina el espacio. El querido lector deberá completar este artículo inconcluso.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.