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lunes, 6 de noviembre de 2017

EL SIGNIFICADO DE LOS SUEÑOS



Me agrada mucho la petición de que hable del significado de los sueños, experiencias que vivimos dormidos y al despertar nos intrigan, sorprenden e incluso llegan a asustarnos. Abrimos los ojos y decimos: ¡Qué horror, menos mal, sólo es un sueño!, o: ¡Lástima, era un sueño, hubiera querido que fuera realidad!
Los sueños nos cuentan historias de un modo tan vívido que, mientras dormimos, las creemos reales. Tienen en común con el lenguaje el uso de los símbolos. Estamos tan acostumbrados a utilizar símbolos que ya no lo notamos.
Ejemplo de símbolo: decimos “mesa” y en general no nos detenemos a pensar que las letras m, e, s, a, no guardan relación con la plataforma de patas a la que nos estamos refiriendo. En algún momento de la historia hubo un convenio acerca de poner dichas letras en ese orden y darle el significado que hoy le damos.
En los sueños no hay convenios de que tal imagen significa tal o cual cosa; nuestro inconsciente elige los simbolismos de manera personal. Sin embargo, siendo nosotros tan semejantes con nuestros semejantes, no es de extrañar que los sueños expresen experiencias parecidas en las personas, con símbolos distintos. ¿Es difícil encontrar algo en común en clavar un cuchillo en un pan, arar la tierra, meter la llave en una cerradura, y una relación sexual?
Las palabras son símbolos; las imágenes de los sueños, también.
Usamos las palabras para pensar y comunicarnos con nuestros semejantes, y las imágenes de los sueños para pensar y comunicarnos con nosotros mismos. 
Un sueño es un proceso de pensar y un mensaje que el inconsciente envía a la consciencia para comunicarle algo. No lo manda en español ni en ruso, sino en imágenes concatenadas a través de una historia.
Las imágenes no necesariamente representan lo mismo que en la vida diaria; que alguien sueñe a la madre o a la novia no quiere decir que el sueño se refiere a ellas, sino a algo que ellas significan para el soñador: ¿amor?, ¿protección?, ¿tiranía?, ¿seguridad?, ¿ternura?, ¿deber?, ¿otra cosa?
Un método recomendado por la Gestalt consiste en anotar cada uno de los elementos del sueño. “Soñé que cocinaba una comida de apariencia apetitosa para mis hijos y ellos la comían, pero yo sabía que estaba podrida y les iba a hacer mal”. ¿Qué y quienes estaban en el sueño? Elementos o símbolos: una comida, hijos, yo.
Luego de anotados, hacer hablar a cada uno en primera persona y escribir lo que digan: “Soy una comida apetitosa que hago daño. Mi apariencia y contenido no se corresponden, son distintos y opuestos”. “Soy los hijos, necesitamos de mamá y confiamos en ella para que nos nutra”. “Yo soy mamá, cocino y nutro, me esfuerzo porque mi comida salga bien y se vea bien, pero no quiero desechar lo podrido y dañino, mejor lo pongo presentable”.
Terminado lo anterior, el soñante admite que el sueño es suyo y los símbolos utilizados, también. Cada elemento lo representa a él. Lee todo lo que dijeron los elementos del sueño como referentes a él mismo, ése es el mensaje que le manda el subconsciente.
Me despido deseando dulces sueños a todos.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com ,  o en facebook.com/Psic-Ma-Dolores-Hernandez-Gonzalez

lunes, 7 de septiembre de 2015

CORRIENTES PSICOLÓGICAS



Fui con un psiquiatra, el cual me aconsejó tomar psicoterapia cognitiva. Le pregunté qué significaba y me respondió que consultar a un psicólogo. Como tengo una sobrina psicóloga, le pregunté lo mismo y con quién me recomendaba ir, entonces ella me explicó que existen el psicoanálisis, el conductismo, el humanismo, la gestalt y otras corrientes que son las principales en el pensamiento actual. ¿De qué manera eligen ustedes ser de una corriente u otra? ¿Hay sectas entre psicólogos?
OPINIÓN
“Secta” es una palabra demasiado radical, en el sentido que conlleva una carga afectiva: generalmente se refiere a creyentes o practicantes de un culto, religión o sistema de creencias que derivaron de otros más antiguos y que, según el que habla, son falsos. Por supuesto que los practicantes no consideran lo suyo ni falso ni secta, sino religión o corriente de pensamiento. Si con el tiempo una de éstas se volviera muy popular, ya nadie la llamaría secta. Lo que sí, creo que en las profesiones hay modas.
Yo pienso y espero que entre psicólogos no existen las sectas, puesto que todos tenemos en la mira el mismo objetivo: apoyar a las personas e instituciones para que logren el mayor bienestar del que son capaces, y capacitarlas cada vez más. Este objetivo nos une, así como el respeto por el camino que cada uno elige para lograr sus propósitos. Además, creo que nos alegramos mucho del éxito de nuestros compañeros de profesión.
¿Cómo elegimos entre una u otra corriente de pensamiento? En las universidades nos hacen aprender todas, o mejor dicho, varias, los maestros y compañeros las comentan, opinamos, sentimos simpatía o antipatía por algunas, que sí o que no nos convencen, luego, individualmente las estudiamos, practicamos y observamos los resultados. También analizamos si contamos con los recursos que se requieren para seguirlas practicando; unas resultan más costosas que otras en tiempo, dinero, materiales, instalaciones, angustia y maneras de realizar cambios. Pienso que la mayoría de los psicólogos utilizamos elementos de una corriente en otra, inclusive si no es la favorita, cuando conviene. Por ejemplo, yo no simpatizo mucho con el conductismo, porque utiliza premios o refuerzos para manipular una conducta, sin embargo lo utilizo al enseñar a una madre a que otorgue una mirada de aprobación a su hijo que limpió el cuarto o hizo bien una tarea, agregando instrucciones sobre en qué momento mirarlo, qué palabras o actitudes tener o evitar, etc., porque estoy convencida de que el refuerzo funciona y por lo tanto, el conductismo. Además, estudiando a fondo cada corriente, todas son convincentes en sí y también útiles para determinadas circunstancias.
Quizá estés aprensiva respecto a acudir a psicoterapia. Puedes tranquilizarte, en ésta se ha dado un fenómeno similar al de la computación, en dos sentidos; por un lado, los conocimientos han aumentado tanto que cada vez están más al alcance de los consumidores, y por otro, personas que hace un tiempo decían “yo no le entro a la tecnología (o la psicoterapia), no son para mí”, han cambiado de opinión: gente de 70 u 80 años poseen teléfonos y tabletas con internet y música, y la gran mayoría de la población ha tenido al menos una entrevista con un psicólogo. Inclusive se ve raro que alguien siga manteniéndose apartado de ambas cosas. Tendrás buenos cambios que mejorarán tu vida.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , al teléfono 7 63 02 51 o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.