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lunes, 7 de septiembre de 2015

CORRIENTES PSICOLÓGICAS



Fui con un psiquiatra, el cual me aconsejó tomar psicoterapia cognitiva. Le pregunté qué significaba y me respondió que consultar a un psicólogo. Como tengo una sobrina psicóloga, le pregunté lo mismo y con quién me recomendaba ir, entonces ella me explicó que existen el psicoanálisis, el conductismo, el humanismo, la gestalt y otras corrientes que son las principales en el pensamiento actual. ¿De qué manera eligen ustedes ser de una corriente u otra? ¿Hay sectas entre psicólogos?
OPINIÓN
“Secta” es una palabra demasiado radical, en el sentido que conlleva una carga afectiva: generalmente se refiere a creyentes o practicantes de un culto, religión o sistema de creencias que derivaron de otros más antiguos y que, según el que habla, son falsos. Por supuesto que los practicantes no consideran lo suyo ni falso ni secta, sino religión o corriente de pensamiento. Si con el tiempo una de éstas se volviera muy popular, ya nadie la llamaría secta. Lo que sí, creo que en las profesiones hay modas.
Yo pienso y espero que entre psicólogos no existen las sectas, puesto que todos tenemos en la mira el mismo objetivo: apoyar a las personas e instituciones para que logren el mayor bienestar del que son capaces, y capacitarlas cada vez más. Este objetivo nos une, así como el respeto por el camino que cada uno elige para lograr sus propósitos. Además, creo que nos alegramos mucho del éxito de nuestros compañeros de profesión.
¿Cómo elegimos entre una u otra corriente de pensamiento? En las universidades nos hacen aprender todas, o mejor dicho, varias, los maestros y compañeros las comentan, opinamos, sentimos simpatía o antipatía por algunas, que sí o que no nos convencen, luego, individualmente las estudiamos, practicamos y observamos los resultados. También analizamos si contamos con los recursos que se requieren para seguirlas practicando; unas resultan más costosas que otras en tiempo, dinero, materiales, instalaciones, angustia y maneras de realizar cambios. Pienso que la mayoría de los psicólogos utilizamos elementos de una corriente en otra, inclusive si no es la favorita, cuando conviene. Por ejemplo, yo no simpatizo mucho con el conductismo, porque utiliza premios o refuerzos para manipular una conducta, sin embargo lo utilizo al enseñar a una madre a que otorgue una mirada de aprobación a su hijo que limpió el cuarto o hizo bien una tarea, agregando instrucciones sobre en qué momento mirarlo, qué palabras o actitudes tener o evitar, etc., porque estoy convencida de que el refuerzo funciona y por lo tanto, el conductismo. Además, estudiando a fondo cada corriente, todas son convincentes en sí y también útiles para determinadas circunstancias.
Quizá estés aprensiva respecto a acudir a psicoterapia. Puedes tranquilizarte, en ésta se ha dado un fenómeno similar al de la computación, en dos sentidos; por un lado, los conocimientos han aumentado tanto que cada vez están más al alcance de los consumidores, y por otro, personas que hace un tiempo decían “yo no le entro a la tecnología (o la psicoterapia), no son para mí”, han cambiado de opinión: gente de 70 u 80 años poseen teléfonos y tabletas con internet y música, y la gran mayoría de la población ha tenido al menos una entrevista con un psicólogo. Inclusive se ve raro que alguien siga manteniéndose apartado de ambas cosas. Tendrás buenos cambios que mejorarán tu vida.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , al teléfono 7 63 02 51 o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.




lunes, 25 de noviembre de 2013

ANIVERSARIOS


Días de festejo. Primero, de los 35 años de nacimiento de la Escuela de Psicología de la Universidad de Guanajuato, y luego, del grupo que cumplió 30 años de haberse graduado; ambos acontecimientos muy importantes para mí. Fui invitada por mis exalumnos. Muchas gracias y qué alegría. Por circunstancias personales, solamente pude asistir al segundo y fue una noche de las que se graban en el alma y jamás se olvidan.
Concurrieron los cumpleañeros de graduación con sus familias, ¡una gran fiesta! Comenzamos con misa de agradecimiento, celebrada por un compañero de estudios, el padre Carlos Hernández Talavera, él puso el toque de espiritualidad y también nos hizo recordar pequeñas anécdotas que nos transportaron a aquel tiempo y nos permitieron comprobar cómo cambian las mentalidades con los años. 
Por increíble que ahora nos parezca, en ese entonces se permitía fumar en el salón de clases de las preparatorias y universidades. Betos, así le llamábamos a este compañero, se quejaba constantemente y suplicaba a los fumadores que no sometieran a los demás al suplicio de inhalar el humo en un espacio cerrado, pero nadie le hacía caso. “Se van a arrepentir”, les advertía, y lo cumplió. Un fin de semana lo pasó en su rancho atendiendo vacas y cerdos y el lunes se presentó a clases con los zapatos y la ropa sucios de estiércol, así ocupó su lugar. Las protestas fueron inmediatas: “Oye, hueles muy mal, y aquí está muy encerrado”. “Ni modo. Yo les pedí que no fumaran, ahora nos vamos a aguantar nuestros olores unos con otros”. Muy asertivo desde entonces, en la fiesta recordamos la anécdota con hilaridad.
También recordamos a los que ya se fueron: Carmelita Badillo Murga, la fundadora, a quien todos teníamos especial cariño y que nos influyó con su manera amorosa de tomar la vida, a Guillermo Bello Albo, Serafín Estrada Gallegos y Guillermo Muñoz. Pedimos a Dios por ellos.

Este grupo ha permanecido unido y en contacto en parte por la actividad de Mayra Aguirre Almeida y Chava Escobar González, que convocan a los compañeros y han logrado reunirlos en diecisiete ocasiones. Ellos prepararon el festejo. Cenamos riquísimo y mientras tanto exhibieron un video con fotografías del tiempo de la escuela y posterior, organizadas humorísticamente, del cual nos obsequiaron el CD a cada uno. Y Mario Zaragoza nos regaló, también a cada uno, una botella de tequila grabada con el logo de Psicología y el escudo de la Universidad. Luego me llamaron al micrófono y me entregaron un reconocimiento como cofundadora de la carrera. Sentí que se volcaba sobre mí tanto el cariño que todos le habían tenido a Carmelita Badillo, que ya no está entre nosotros, como el que generosamente dan a mi persona. Mi corazón golpeteaba de felicidad. De ahí fuimos a tomar la foto, nos abrazábamos unos a otros alegrándonos de ser psicólogos y de estar vivos y juntos. En ocasiones como ésta, la alegría se enseñorea de todos. Yo me sentía como si estuviera haciendo depósitos de dicha en mi alma, que me han de servir cuando la vida me traiga situaciones duras, como es su costumbre. Luego bailamos. ¡Qué bonito! Y se finalizó la velada con la interpretación de música de mariachi.

Hoy hago patente mi gratitud tanto a los organizadores como a los asistentes por esos momentos tan gratos y por el afecto que me demostraron. Su magnanimidad para conmigo da testimonio de la nobleza de sus corazones. ¡Mil felicidades a todos y les deseo que la vida siga siendo generosa con cada uno, como todos lo están siendo con sus semejantes! Y gracias, muchas gracias.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com  o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.

 

 

martes, 4 de junio de 2013

ENTRE COLEGAS


Este viernes asistí a una reunión que alimentó mi alma, eran psicólogos egresados de la Universidad de Guanajuato. Yo formé parte de las remembranzas; se recordó de qué manera comenzó la Escuela de Psicología, dentro de la de Medicina, con el doctor Manuel Torres Madrazo como director y Carmelita Badillo y yo como las psicólogas fundadoras, ¡de esto hace ya 35 años!, que de allí emigramos a un local con dos aulas y mobiliario para niños en la calle Palmas, luego a la calle Tepeyac, donde parecíamos socios de  “Nieves El Ánsar”, porque ocupábamos la parte del fondo; después estuvimos en Álvaro Obregón, en el edificio de la antigua preparatoria. Yo me despedí de la escuela en este punto, porque tenía dos hijos pequeños y debía optar entre estar con ellos o seguir cumpliendo con las vertiginosas obligaciones que se derivaban de la enseñanza. Después, la escuela volvió a emigrar a Paseo de las Rosas, y por último, al actual Campus León, donde forma parte de Ciencias de la Salud.

En la reunión, todos nos presentamos ante los demás, algunos  de los asistentes eran de las primeras generaciones y me encantó que nos dimos un abrazo, luego de décadas de no vernos. Supe que ya son 2000 los que han completado su carrera en la Universidad, ¡2000 personas trabajando en pro del desarrollo humano, qué maravilla!, y que muchos tienen la inquietud de permanecer en contacto unos con los otros. Hubo lluvia de ideas y se abrió un sitio en Facebook, donde podremos aportar trabajos realizados, investigaciones, fotografías y cuanto se nos ocurra. Me alegré de haber aprendido a usar el Facebook, si no, me habría quedado fuera.  El sitio se llama “Egresados Psicología UG”. Si alguno de los queridos lectores conoce a un egresado de la Escuela de Psicología de la Universidad de Guanajuato, podría decirle que se integre y comparta con nosotros algo de sí mismo: su foto, cómo está, dónde trabaja, cómo es su familia, qué le gustaría que hiciéramos en común y tantas cosas más que pueden ser de interés.

Cuando terminó la reunión e iba yo camino a casa, con el alma saturada de recuerdos, me di cuenta de que la vida nos da oportunidad a manos llenas para cometer aciertos y errores. Había estado en contacto con uno de mis aciertos: participar de la fundación de la Escuela. ¡Cuánto placer se siente entonces de mirar atrás!, ¡y cuánto placer de convivir con colegas que comparten un mismo destino, la profesión! A muchísimos de mis ex alumnos no los he vuelto a ver, andan en alguna parte cumpliendo con sus tareas, de acuerdo a las circunstancias que les está ofreciendo la vida. A todos les mando un saludo cargado de afecto y de agradecimiento, ¡me nutrieron de tantas maneras durante el tiempo que nos tocó convivir! Espero que les haya sido tan grato como para mí el haber caminado juntos un trecho del camino, y si para alguno resultó desagradable y no pude estar a la altura de sus necesidades, le digo: “lo siento, mi intención era buena, hice lo mejor que pude, tal como lo pude hacer”. Cada vez me convenzo más de que las personas entregamos a las otras personas aquello que somos, sin que nos sea posible aumentar ni disminuir o disimular nuestra realidad. Muchas gracias a mis ex alumnos por el tiempo de convivencia, les deseo lo mejor a todos y cada uno.

Aprovecho para invitar a todos el próximo miércoles 12 de junio a las 8 pm. a la charla informativa que me toca impartir, el tema será “Autoimagen y autoestima”, es entrada libre y comenzamos puntualmente. Los espero.

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