Me da alegría cuando las personas me llaman por teléfono
a causa de esta columna y expresan su sentir. Esta semana recibí la llamada de un caballero que me hizo
ver por qué el libro de papel no morirá. Es imposible que muera, me dijo,
porque uno lo abraza, lo huele, lo lleva consigo a donde quiere, lo saborea y es algo firme que no desaparece ni se borra
por haber hecho algo indebido en la máquina. Es como las fotografías impresas;
se quedan, mientras que las electrónicas se pierden porque se descompuso la
computadora, se compra otra nueva o los
CD caducan y ¡adiós!
En seguida me habló de los valores trascendentales que
tampoco deberían morir, como el respeto, la sinceridad y el que la persona sea
amable y gentil. Agregó: Soy un inadaptado a esta sociedad intransigente, donde la gente no da las gracias ni dice con
permiso. Tristeza me da alguien que no hace lo suyo y tampoco ofrece una
amistad bonita, sino que en todo busca sexo, alcohol y droga.
Yo lo escuchaba y pensaba: realmente sería bonito que
todos los humanos nos amáramos y ayudáramos unos a otros; nuestro planeta sería
como un cielo de armonía. Y también pensaba: los seres humanos somos preciosos,
capaces de las acciones más bellas y admirables; pero igual somos horrorosos, portamos
la posibilidad de cometer los mayores crímenes. Todas las creaciones ocurridas
a través de la historia han sido realizadas por la humanidad: culturas,
filosofías, religiones, inventos, tecnologías, heroísmos, obras altruistas,
instituciones, racismos, asesinatos, guerras…
¿Podemos amar a la humanidad tal como es?
Como si él hubiera leído mis pensamientos, continuó: Yo
estoy chapado a la antigua. Les digo que soy un caracol, no por conchudo ni
baboso, sino porque traigo puesta mi protección. En mi soledad de viudo juego
con mi perrito; él no pide nada, está siempre alegre, de buen humor, y si observamos
con detenimiento, es el humano el que hace daño al animal y no al revés.
Sí, pensé, también podemos hacer daño, grave daño, tanto
a los humanos como a los animales, a la naturaleza y a lo que se nos ponga
enfrente, con acciones destructivas, cuando nos volvemos adoradores de otros
dioses que no son el Dios Amor.
Gracias por la llamada. Cuando hablábamos no te hice la sugerencia
que voy a hacer ahora: asiste a sesiones de Constelaciones Familiares. En esta
técnica, el fundamento teórico principal es: Todas las personas amamos a algo o
a alguien que tenemos presente en la mirada; pero en ocasiones esta mirada se
dirige lejos del sitio adecuado para que el amor se entregue y se reciba, o
existen tapones que lo obstruyen y pueden ser removidos. Y la pregunta central
es: ¿Dónde quedó el amor?, ¿en qué punto se atoró, que no puede fluir y
manifestarse? Ojalá te decidas a explorar “los conductos por donde circula tu
amor” y pueda éste manifestarse y volver a ti multiplicado, también entre
humanos y no solamente con tu perrito. Tienes mucho que dar y la humanidad te
lo agradecerá, porque se ampliaría tu corazón y serías uno más de los que pasan
la vida sembrando armonía, sin que les importe si la semilla brotará o no.
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