Bienvenido a mi blog. Soy mujer, divorciada, madre, abuela y también psicóloga. Deseo que encuentres algo que te guste.
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martes, 19 de enero de 2021
GRATITUD
Sumados el confinamiento y el exceso de noticias aterradoras, están dando como resultado que estemos al borde de la psicosis; es decir, fuera de la realidad (igualmente fuera de la realidad está el exagerar lo bueno como exagerar lo malo). ><
Lejos de mí la intención de negar la gravedad de lo que vivimos; es cierto que hay exceso de contagios y fallecimientos y que la economía se vislumbra problemática, pero es necesario insistir en la importancia de conservar nuestra salud mental. Si enloqueciéramos todos, diría el personaje de Chespirito: “¿Quién podrá defendernos?”.
Hay una receta infalible para conservar la cordura. Se llama gratitud. Se basa en que es imposible ser agradecido y desgraciado al mismo tiempo.
Dar las gracias coloca nuestra mirada en lo bueno y no en lo malo. ><. .
Es real que junto con lo espantoso que nos está tocando vivir también tenemos cosas buenas que agradecer. Pero damos por sentado que deben estar allí. Mirarlas, descubrirlas, agradecerlas, trae a nuestra alma un nuevo tipo de sentimientos distintos al miedo o al terror. ><
Una excelente tarea para salir de esta psicosis inducida consiste en escribir una lista de 50 cosas que puedo agradecer el día de hoy, y cada vez que descubro una, decir “gracias”. Se puede dar las gracias de lo que se tiene y de lo que no se tiene, como: “Esta mañana pude levantarme de mi cama. Gracias”. “Hoy mis hijos no se metieron en ningún problema, gracias”. ”No estoy hospitalizado ni en terapia intensiva, gracias”. “Nadie de mi familia ha sido secuestrado ni está desaparecido, gracias”. “Me tomé una hora para ver los chismes de Facebook, gracias”. “Pude ir al supermercado y comprar mi despensa, gracias”. “El auto encendió, gracias”. “Hoy me llamó una amiga que fue mi compañera de primaria, gracias”. ><
Una señora me contó que ella le está dando un uso nuevo a su rosario: pasa una cuenta cada vez que descubre una cosa por la cual puede estar agradecida. Me refirió algunas cosas de su lista bastante graciosas: “Hoy pude ir al baño sin problema, gracias”. “El drenaje funciona perfectamente, gracias”. “Tengo un gato, gracias”. “Tuve ánimos para quitar el cochambre de la estufa, gracias”. “Mi mamá durmió bien anoche, gracias”. “Puedo andar en casa en chanclas, gracias”. “Este día mi vecina recogió su basura y no la echó para mi banqueta, gracias”. Me llamó la atención esta: “He comprendido las ventajas de la gratitud, gracias”. ><
Un paso más y que posiblemente mucha gente no comprenda consiste en agradecer también lo que no nos gusta; pero si miramos hacia atrás en nuestra historia descubriremos que los episodios de crisis han traído después grandes comprensiones y cambios que nos hicieron crecer, y que sin aquella desagradable situación no habríamos estado motivados para realizar dicho adelanto. “Gracias por aquel despido injusto de mi empleo que me motivó a...”. “Gracias por aquella ruptura que tanto me dolió y por la que ahora...”.
Quizá para muchos sea demasiado decir: “Gracias por esta pandemia y este confinamiento que me están llevando a...” ><
Mientras más cosas encuentres para agradecer, más en paz contigo mismo, seguro y confiado te sentirás. Recuerda que es imposible ser agradecido y desgraciado al mismo tiempo. ><
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com
lunes, 4 de abril de 2016
DAR LAS GRACIAS
Es difícil exagerar la importancia de saber dar las
gracias. ¿Gracias a quién? A la fuente de un beneficio: los padres, los hijos,
la pareja, los amigos, los vecinos, el jefe, el gobierno, el franelero, los
campesinos, los maestros, los científicos, la naturaleza, la vida, Dios…
Para ser agradecido se requiere humildad. La humildad es
la verdad. El humilde sabe que necesita de los demás; el no humilde sufre
humillación cuando tiene que pedir y recibir. “¿Yo qué te pido?”, dice la
soberbia. “Quiero hacerlo yo solo”, dice el niño que comienza a caminar,
olvidando que a su alrededor hay manos solícitas cuidando sus pasos. Y cuando
logra trepar a la silla o subir el escalón, no dice “gracias, mamá” o “gracias,
papá”, espera ser felicitado por su proeza y no le reconoce méritos a nadie,
sólo a él. Eso está bien en los primeros años de vida, pero después, hay que
reconocer el continuo intercambio que nos hace humanos. Ninguno de los raros
ejemplares de salvajes que se han descubierto, crecidos sin familiares, tipo
Tarzán, lograron el buen desarrollo de su potencial.
Las personas agradecidas tienen los ojos muy abiertos y
ven; las no agradecidas prefieren cerrarlos y no darse cuenta de lo que
reciben. Peor si tampoco quieran darse
cuenta de su falta de gratitud, entonces recurren a la arrogancia y critican el
don, encontrando en él todos los defectos posibles; se les sirve una comida y
la encuentran fría, grasosa, agria, fuera de hora, en platos feos, mal
presentada, en un mantel de pésimo gusto, etc., etc.
¿Por qué nos resulta difícil dar las gracias? “No me
gusta deberle nada a nadie”, solemos decir y está bien, siempre y cuando
reconozcamos el bien recibido y correspondamos a él, o por lo menos expresemos
gratitud. Lo contrario es como sacar una prenda del almacén y no pagar su
precio. Es arrogancia, merecimiento infundado. Cuando alguien cae preso de la
arrogancia, prefiere robar, sufrir, sentirse víctima, pasar necesidades o
cualquier cosa desagradable, pero no agradecer. Me ha tocado escuchar a divorciados que no recuerdan con gratitud un
solo momento agradable de su ex pareja, no le dicen por ti supe lo que es
encariñarse, estar casado, ser padre o madre… he oído a hijos que hablan pestes
de sus padres y jamás aceptan una llamada, un apoyo o una idea de ellos para no
tener que reconocer que también les dieron cosas buenas… a ex empleados que detestan antiguos empleos y
compañeros de trabajo como si la convivencia no les hubiera servido de nada. Y
tienen razón, los regalos que no se toman son inútiles. No se toman para no
tener que dar las gracias.
El adulto seguro de sí acepta y recibe con gratitud
cuanto la vida le da. La prosperidad está íntimamente relacionada con saber
recibir, ser recipiente y tener recipiente en donde guardar lo que uno aprecia.
Sin recipiente, puede uno sacarse la lotería y en poco tiempo estar más pobre
que antes o heredar una fortuna y dejar que se le escurra entre los dedos. No
importa el tamaño del don, se irá si no se le toma, se le guarda, se le corresponde
y agradece. Cada uno de nosotros puede saber si es buen recipiente imaginando
primero que recibe de golpe muchos millones y enseguida pillando los
pensamientos que se le vienen a la mente: yo lo daría a los pobres, ayudaría a
mucha gente, me dedicaría a gastarlo, me dedicaría a viajes, diversiones, vino,
mujeres y canto, me volvería vicioso, cambiaría de amistades… o me alegraría y
daría las gracias.
También podemos saber si somos agradecidos si apreciamos
lo que la vida nos va dando: amores, amigos, un domicilio, un hogar, compañeros
de trabajo, cosas simples y cotidianas… opuesto a ver todo tan defectuoso que
no tengamos motivo para dar las gracias.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar
con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.
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lunes, 28 de diciembre de 2015
FELIZ AÑO 2016
Llegó 2016. Bienvenido. Es un placer poder desearles a
todos feliz año nuevo y comprobar que seguimos con vida. Aquí estamos,
respirando.
A fin de dar una cordial bienvenida al año que inicia,
dejo ir con amor y gratitud los acontecimientos ocurridos en 2015 y antes. Sé
que están presentes en mí sólo como recuerdos y lecciones. Pido al Universo me
permita comprender que son pasado y me disponga a vivir con alegría lo que me
espera. Pido también me permita contemplar lo que me ha sido dado para el
camino, disfrutarlo, aprovecharlo y agradecer que mis necesidades están
satisfechas: he tenido alimento, vestido, casa, familia, amigos, créditos,
oportunidades de trabajar, ayudas de toda clase y encuentros de toda clase. El
Universo conspira a mi favor, cuento con su benevolencia. Nada urge, todo
ocurre en el momento perfecto. Me he desarrollado como he podido, he ganado un
poco, perdido un poco, llorado un poco, reído un poco… Todo está bien en mi
mundo. La vida continúa y he llegado a 2016. Gracias. Seguiré viva el tiempo que
me corresponda, y al final, me iré con placer de este planeta que me hospedó
por tantos años. Este es el momento de vivir, por eso continúo respirando.
A todos mis queridos lectores que han tenido la
amabilidad de seguirme un año más, muchas gracias. Les deseo paz y felicidad
plenas. Seguiremos en contacto. Y al Periódico a.m. que me ha dado la
oportunidad de llegar a ustedes compartiéndome su público, gracias. Le deseo
como institución y a cada uno de sus colaboradores que este nuevo año sea de
gran expansión espiritual y material. Gracias, gracias, gracias y muy feliz
año.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar
con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , al
teléfono 7 63 02 51 o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.
lunes, 16 de julio de 2012
AMABLE Y GENTIL
Me da alegría cuando las personas me llaman por teléfono
a causa de esta columna y expresan su sentir. Esta semana recibí la llamada de un caballero que me hizo
ver por qué el libro de papel no morirá. Es imposible que muera, me dijo,
porque uno lo abraza, lo huele, lo lleva consigo a donde quiere, lo saborea y es algo firme que no desaparece ni se borra
por haber hecho algo indebido en la máquina. Es como las fotografías impresas;
se quedan, mientras que las electrónicas se pierden porque se descompuso la
computadora, se compra otra nueva o los
CD caducan y ¡adiós!
En seguida me habló de los valores trascendentales que
tampoco deberían morir, como el respeto, la sinceridad y el que la persona sea
amable y gentil. Agregó: Soy un inadaptado a esta sociedad intransigente, donde la gente no da las gracias ni dice con
permiso. Tristeza me da alguien que no hace lo suyo y tampoco ofrece una
amistad bonita, sino que en todo busca sexo, alcohol y droga.
Yo lo escuchaba y pensaba: realmente sería bonito que
todos los humanos nos amáramos y ayudáramos unos a otros; nuestro planeta sería
como un cielo de armonía. Y también pensaba: los seres humanos somos preciosos,
capaces de las acciones más bellas y admirables; pero igual somos horrorosos, portamos
la posibilidad de cometer los mayores crímenes. Todas las creaciones ocurridas
a través de la historia han sido realizadas por la humanidad: culturas,
filosofías, religiones, inventos, tecnologías, heroísmos, obras altruistas,
instituciones, racismos, asesinatos, guerras…
¿Podemos amar a la humanidad tal como es?
Como si él hubiera leído mis pensamientos, continuó: Yo
estoy chapado a la antigua. Les digo que soy un caracol, no por conchudo ni
baboso, sino porque traigo puesta mi protección. En mi soledad de viudo juego
con mi perrito; él no pide nada, está siempre alegre, de buen humor, y si observamos
con detenimiento, es el humano el que hace daño al animal y no al revés.
Sí, pensé, también podemos hacer daño, grave daño, tanto
a los humanos como a los animales, a la naturaleza y a lo que se nos ponga
enfrente, con acciones destructivas, cuando nos volvemos adoradores de otros
dioses que no son el Dios Amor.
Gracias por la llamada. Cuando hablábamos no te hice la sugerencia
que voy a hacer ahora: asiste a sesiones de Constelaciones Familiares. En esta
técnica, el fundamento teórico principal es: Todas las personas amamos a algo o
a alguien que tenemos presente en la mirada; pero en ocasiones esta mirada se
dirige lejos del sitio adecuado para que el amor se entregue y se reciba, o
existen tapones que lo obstruyen y pueden ser removidos. Y la pregunta central
es: ¿Dónde quedó el amor?, ¿en qué punto se atoró, que no puede fluir y
manifestarse? Ojalá te decidas a explorar “los conductos por donde circula tu
amor” y pueda éste manifestarse y volver a ti multiplicado, también entre
humanos y no solamente con tu perrito. Tienes mucho que dar y la humanidad te
lo agradecerá, porque se ampliaría tu corazón y serías uno más de los que pasan
la vida sembrando armonía, sin que les importe si la semilla brotará o no.
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