A mis 24 soy un solitario, detesto las fiestas, nunca he
asistido a un antro, mi vida son los libros y el estudio, sufro angustia o tal
vez depresión, estoy próximo a terminar la carrera y no me alegro sino me
atemorizo, imagino que salgo y nadie me da oportunidad de aplicar mis
conocimientos o que cometo algún error que me pone fuera de circulación. Mi
pregunta es si mis miedos tienen algo que ver con que de niño y adolescente fui
acosado en la escuela y también viví experiencias de tipo homosexual con
mayores y con chavos de mi edad. Durante el tiempo de universidad me he
conservado virgen y aislado. También quiero saber si debo considerarme
homosexual y si existe un mejor momento para notificarlo a mis padres.
OPINIÓN
Entiendo que hablas de tres temas distintos: uno, tu
temor a relacionarte con personas, que te ocasiona soledad; dos, la angustia de
terminar un ciclo, el estudiantil, donde adultos te indican si tu desempeño es
correcto, y el inicio de otro en el que tú mismo deberás observar si lo que
haces funciona bien o mal para tus fines; y tres, la duda sobre si las
experiencias de tipo homosexual en tu infancia y adolescencia te han marcado de
por vida. Tres temas, todos importantes, que se influyen mutuamente, cada uno requiere
de tu atención y no se pueden solucionar de un plumazo. ¿Con cuál sería bueno
comenzar? Creo que por el primero, tu temor a relacionarte, ya que éste puede proporcionarte
información nueva y soluciones para los otros dos.
Aunque son tres temas distintos, veo en ellos algo en
común: tu necesidad de jamás cometer errores. ¡Imagínate! La única manera que
tenemos los humanos de aprender y desarrollarnos es por ensayo y error; es
decir, tomamos el riesgo de hacer algo pensando que eso es lo mejor, y no
podemos saber qué tan adecuado será hasta que pasa el tiempo y vemos los
efectos. Eso nos ocurre a todos, en todas las edades. Luego, cuando ya tenemos
información de las consecuencias de aquello que elegimos, estamos en
posibilidad de juzgar si era o no lo más funcional. Acertamos en un alto
porcentaje de nuestras elecciones y no tenemos problema; pero cuando nos
desagradan los resultados, entonces podemos reaccionar de muchas maneras, desde
castigarnos con severidad, hasta decirnos amistosamente: “Ahora ya sé que
haciendo lo uno, ocurre lo otro”.
Estoy interpretando que tú has huido de las relaciones,
condenándote a la soledad, por miedo a no ser adecuado; es decir, a cometer
errores que te dejen en ridículo o te pongan fuera de circulación, como si
dijeras: “Antes que me excluyan, yo me excluyo solo”. Con esto, el temido “estar
fuera de circulación” se te está cumpliendo desde ahora. Pero el desarrollo
humano es posible en todas las edades, y siempre podemos volver a elegir o
modificar nuestras decisiones.
Constituye una soberbia enorme el pretender atinar de
todas, todas. En otras palabras, los humanos perfeccionistas, que nos exigimos estar libres de
error vivimos una idealización tonta y no tenemos más remedio que asumir que en
el pasado cometimos equivocaciones e injusticias, y las seguiremos cometiendo
en el futuro, no obstante nuestra buena voluntad. Y que dichas injusticias y
equivocaciones no nos “marcan de por vida”, sino que son escalones para lograr
un mejor conocimiento del mundo en que vivimos. Hay caminos que solamente
andándolos podemos conocer lo suficiente de ellos para dar marcha atrás y tomar
otro camino, y lo contrario, que por no haberlos recorrido, pasamos la vida
añorándolos como si fueran nuestra salvación. Sin embargo, contemplar que les
dedicamos tiempo y esfuerzo y no llevan a algo que nos guste, duele, a veces
sucumbimos a la tentación de sentarnos a llorar y decir que somos unos
fracasados. No lo somos, teníamos una lección por aprender, aunque solo fuera
la de tener valor para volver sobre los propios pasos y reiniciar la marcha. Me
estoy refiriendo a tu elección de aislarte, que ya recorriste y sabes que
desemboca en soledad y parálisis. Dar marcha atrás significaría abrirte poco a
poco, saludar al portero y al que vende jugos, asistir a una reunión y soportar
el aburrimiento de los inicios, buscar un terapeuta que te acompañe en tu
proceso y descubrir ante él tus miedos y manías… Los temas segundo y tercero
están supeditados a la solución de éste.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar
con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.
No hay comentarios:
Publicar un comentario