lunes, 23 de abril de 2012

JUNTOS SIN ESTAR CASADOS


Hace dos años que dedico mis mejores esfuerzos a la relación con mi pareja. Yo lo quiero muchísimo. Mi pregunta es cómo puedo hacer para que deje ciertas amistades que nos están perjudicando, más a él, siento que lo hacen cambiar de personalidad, enfrente de ellos (son parejas) se porta conmigo más serio y yo digo que coquetea con las esposas. Nosotros no estamos casados, no sé si eso me da inseguridad, como que quisiera saber él qué piensa y en dónde está todo el día cuando no nos vemos. Yo me siento muy feliz cuando lo veo en paz, pero me pongo demasiado triste de que él ahora prefiera invitar a estos amigos en lugar de que pasemos veladas inolvidables juntos. No sé si mi error ha sido irme a vivir con él sin estar casados.

RESPUESTA

Entiendo que tú y tu pareja decidieron vivir juntos sin estar casados. Imagino que cada uno ha adquirido determinados compromisos con el otro. Me pregunto si han hablado acerca ellos y de lo que esperan de su relación, si están viviendo lo que desean, y si les está permitido ser honestos entre sí.

Lo anterior es importante, porque podría ser que uno crea que existen compromisos y el otro no. Por ejemplo, digamos que una pareja establece su relación sobre el supuesto de que será temporal. Aparentemente, el compromiso sería algo como: ni tú te enamoras de mí ni yo de ti, y en cuanto ya no nos guste, diremos adiós. Parece muy claro, pero quedan mil detalles sin definir: ¿quién lavará los platos?, ¿quién aportará dinero y en qué proporción?, ¿cuál será el horario en común?, ¿tendremos amigos antiguos o nuevos, como pareja o cada uno los suyos?, ¿nos presentaremos ante ellos como amigos, amantes, novios, matrimonio?, etc., etc., y esta otra: ¿qué sucederá si yo pienso que mi error ha sido venirme a vivir contigo sin estar casados?

Los compromisos dentro de una pareja deben ser expresados en voz alta, o cada uno los estará adivinando y quizá intentando que predominen las propias reglas. También puede ocurrir que cualquiera de los dos se engañe a sí mismo diciendo que no le interesa algo que le es importante, o al revés, que sí le interesa y no es verdad. Por ejemplo: tú preguntas si cometiste un error al irte a vivir con él, ¿debo entender que te interesa el matrimonio, a ti o a alguien más a quien quisieras agradar?, ¿o en qué consiste el error?

Hace falta información más amplia acerca de tus pensamientos y los de tu pareja, para descifrar cuál es la posición de ustedes y saber si lo que tú estás sintiendo son celos comunes y corrientes (temor de perder al amado), o si estás expresando confusión por no tener claro qué eres tú para él y él para ti, o tal vez tienes culpa por no ajustarte a una norma social. Y respecto a cómo evitar que a él le guste lo que le gusta y lograr que prefiera una velada romántica y no una reunión con otras parejas, temo que la respuesta no existe; los pensamientos, deseos y gustos de las otras personas jamás estarán bajo nuestro control de manera definitiva.



lunes, 16 de abril de 2012

CASARSE CON UNA MUJER RICA

Nosotros somos ocho hermanos, cinco mujeres y tres hombres. Solamente los hermanos varones y yo, mujer, seguimos con nuestras respectivas parejas; en cambio, mis cuatro hermanas están divorciadas. Conversando en familia, me sorprendió que todos estuvieran de acuerdo en que el motivo de separación fue que mis hermanas se casaron con hombres económicamente menos pudientes que ellas, y los hermanos dijeron que ellos no habrían sabido cómo hacer si se hubieran casado con mujeres ricas. Mi pregunta: casarse con una mujer rica, ¿ayuda o dificulta la relación de la pareja? Me gustaría conocer ejemplos de parejas que, en estas condiciones, lograron un buen matrimonio.
RESPUESTA
Preguntas si la circunstancia de que la esposa sea más rica que el esposo ayuda o dificulta la relación de la pareja, y me parece difícil dar una respuesta generalizada, más bien tendríamos que referirnos a las costumbres y expectativas de las personas al casarse.
Antiguamente se acostumbraba que la novia llevara consigo una dote, la cual se entregaba al hombre para que éste la administrara. Es posible que en tales circunstancias se hayan dado buenos matrimonios, en el sentido de que él y ella pudieran convivir pacífica y armoniosamente, puesto que las expectativas de ambos concordaban: él se convertiría en el proveedor y ella en la receptora de los bienes que el marido juzgara conveniente otorgarle, sin que importara el origen de dichos bienes. En este caso, si la mujer traía mucho dinero, tanto mejor. Las leyes sobre si los hijos tenían derecho a heredar de la madre, variaban de un lugar a otro.
Hace relativamente poco tiempo se pensaba que lo correcto era que el varón trabajara para mantener a la familia, y la mujer permaneciera en el hogar atendiendo a los hijos y las labores domésticas. Dentro de este modelo de pensamiento, el ser proveedor se convertía en la “esencia masculina”. Cuando las expectativas concordaban, sólo había problema si el dinero no alcanzaba, y entonces se consideraba a él “desobligado”, “fracasado” o “poco hombre”, puesto que no manifestaba su "esencia masculina" de proveedor. Si la mujer era rica, había varias posibilidades: 1) Que él considerara el dinero de ella como una dote, reclamara su administración y estableciera reglas sobre cómo y cuándo debería ser utilizado. 2) Que él sintiera sus obligaciones cubiertas y, por lo tanto, podía dedicarse a descansar o a disfrutar del dinero de ella. 3) Que él se percibiera ofendido por la existencia de ese dinero y para “salvar su dignidad”, es decir, para no verse juzgado con los adjetivos arriba mencionados, pretendiera obligar a la familia a renunciar al uso o disfrute de los bienes de la esposa, y atenerse solamente a lo que él le proporcionara, como proveedor. 4) Que él se sintiera inferior por no contar con la misma cantidad de bienes que su mujer, y se propusiera ganar otros tantos para sentirse a la par con ella, estableciendo una competición entre ambos, y 5) será la última mencionada, habría muchísimas más: que ambos dijeran “cada quién lo suyo” y el hombre de todas maneras trabajara y proveyera a las necesidades de los hijos. Subrayo que dentro de este sistema de pensamiento, la “esencia masculina” era proveer a la familia de bienes materiales.
Creo que antes de intentar responder a la cuestión que planteas, sería necesario dilucidar otra: ¿En qué consisten la esencia masculina, y la femenina? ¿Qué necesitan hacer uno y otra para percibirse plenos dentro de su género?
Invito al público a enviar respuestas a estas preguntas y proporcionar ejemplos de parejas que formaron buenos matrimonios siendo ella más rica que él, y cómo lo lograron, a la siguiente dirección: psicologa.dolores@gmail.com

lunes, 9 de abril de 2012

YA SE FUE EL PAPA

¿Qué nos dejó su visita? Con anterioridad me referí a la presencia del Papa en nuestra querida ciudad, como a un espejo que nos permitiría ver algo de los contenidos conscientes e inconscientes de nuestra mente. Él ya vino y se fue, ¿vimos algo?
En lo más concreto, vimos una ciudad, León, limpia y engalanada, de cuyos habitantes algunos hicieron vallas que se prolongaron en tiempo y distancia, otros las respetaron ordenadamente, otros más asistieron a los actos del culto aunque para ello debieran caminar kilómetros, y relativamente pocos en relación con los anteriores, se dedicaron a organizarlo todo para que ocurriera plácidamente y sin violencia. El resultado fue un espectáculo de solidaridad y cooperación que hizo posible el éxito en una tarea que León jamás había realizado antes, porque nunca había tenido la visita de un personaje de tan relevada importancia internacional. No se necesita ser muy generosos para felicitarnos por nuestro desempeño.
Todavía en lo concreto, vimos a un hombre de la cuarta edad (tiene más de ochenta años) capaz de realizar un largo viaje desde allende el mar, y de inmediato pasar varios días bendiciendo, celebrando el culto y entrevistándose con nuestros mandatarios. Sin considerar lo simbólico de su persona, mirar a un anciano con este grado de actividad puede hacernos pensar que quizá sea un mito la creencia de que la vejez lleva irremediablemente a la decrepitud.
También vimos algo que nuestros abuelos, bisabuelos y ancestros anteriores nunca habrían podido siquiera imaginar: a clero y gobierno trabajando juntos, como miembros del mismo país, para proporcionarnos a nosotros, el pueblo, una oportunidad de manifestar nuestro sentir religioso. Todos sabemos que, a través de la Historia y desde la Independencia, cuando supuestamente ya pudimos auto-determinarnos, ambas instituciones (quizá más exactamente algunos de sus líderes) se distinguieron por la dificultad para entenderse y colaborar, desconfiaron una de la otra y mutuamente trataron de hacerse la vida imposible, con el resultado de ríos de sangre derramada durante siglo y medio. Y los individuos que llevamos en nuestros genes tales hechos, ahora tuvimos ocasión para contemplar cómo están acomodados en nuestro interior, observando las reacciones que despertó en nuestra alma esta visita. Los actuales ciudadanos, hijos y nietos de mexicanos que se vieron envueltos y afectados por el estira y afloja y los vaivenes de la fortuna ocasionados por las prolongadas guerras, no sería de extrañar que en nuestro interior conservemos vigente la divergencia y tengamos dificultad para aceptar como verdadera la armonía del momento presente. Tal vez deseemos, si no tomar las armas, sí encontrar una forma de desquitar las injusticias sufridas en nuestras familias. O estemos tan adoctrinados por alguna de las corrientes que confundamos laicismo con anticlericalismo, y queramos seguir viendo a ambas instituciones peleando, como antaño. Pero también puede ser que dejemos el pasado como pasado y nos dediquemos ahora a vivir la época que nos toca, con su mayor evolución del ser humano. ¿Suena demasiado optimista? Hoy es hoy y eso está ocurriendo. Mañana será otro día y no sabemos lo que sucederá.
También vimos que cada cabeza es un mundo, y dos personas distintas no pueden dar respuestas idénticas. Los sentires individuales ante el acontecimiento han presentado una amplísima gama: “Qué alegría, vi al representante de Cristo”, “estuvimos juntos, como hermanos, sintiendo la unidad entre nosotros”, “colaboré lo más que pude”, “fue una friega tanto sol”, “me encerré en mi casa por temor a que vinieran delincuentes o hubiera balaceras”, “es una lata que entorpezcan el tráfico”, “yo hice tortas y agua fresca para vender y me fue mal”, “se nos bajaron las ventas, qué fiasco”, “yo me fui de vacaciones, no me interesaba este circo”, “todo es una pasarela pre electoral”, “es una danza por el poder, a ver con qué nos salen después”, etc. etc.
Cada uno de nosotros sabe cómo reaccionó y cuál fue su actitud. Ésta, precisamente, es información muy valiosa de cómo está acomodada en nuestra mente la Historia de México.

lunes, 19 de marzo de 2012

UN PAPA NOS VISITA

La visita del Papa a nuestra ciudad es un gran regalo para la comunidad leonesa, pues constituye un maravilloso y amplio espejo de nuestro carácter local e idiosincrasia. ¿Cómo nos miramos en este espejo?
En primer lugar, involucrados. Cuando un hecho influye poderosamente en una comunidad, todos los miembros pertenecientes a ella se sienten motivados a hablar de lo que ocurre como de un acontecimiento. Estoy segura de que todo leonés ha pronunciado la palabra “Papa” varias veces durante las últimas semanas, y ha expresado su opinión al respecto, ya sea con júbilo, orgullo, temor o desdén. Así son los hechos sociales; vienen, nos toman dentro de ellos como las olas del mar a los peces, influyen en todos por igual y de manera distinta en cada uno, de modo que resulta imposible que alguien se sustraiga a lo que está sucediendo, porque el intento de sustraerse es ya una reacción individual hacia lo mismo.
En segundo lugar, nos vemos profundamente religiosos. No es de extrañar, pues nuestros ancestros, tanto españoles como indígenas, consagraban cada una de sus acciones a la divinidad tal como la concebían; unos hacían la guerra para evangelizar y los otros hacían la guerra para conseguir víctimas humanas; ambos eran capaces de grandes sacrificios por su Dios o dioses y entendían darles lo mejor de sí mismos. Dicha religiosidad ha evolucionado durante cinco siglos y hoy podemos contemplarla en las acciones comunitarias, las cuales, como siempre ha sucedido, pueden ser distintas y hasta opuestas entre sí y no necesariamente muy religiosas: “El Papa nos va a dejar tanto más cuanto de derrama económica” no es lo mismo que: “El Papa viene a bendecir nuestras familias”.
En este espejo también podemos ver la estrecha relación que en este momento existe entre la iglesia y el gobierno, que les ha permitido colaborar sin altercados aparentes. Hubo un tiempo en que parecían “mal-casados”: peleándose a muerte entre ellos y que los hijos sobrevivieran como pudieran, o exigiéndoles tomar partido y lanzarse contra los hermanos “enemigos”. ¿Habrán hecho las paces y ahora quieren trabajar juntos por el bien de México?
El espejo sigue reflejando, y en sus reflejos podemos ver que los católicos seguimos siendo mayoría. Hasta ahora, en nuestro suelo no se ha dado una guerra entre religiones como en otros Países, en que cristianos se enfrentaron entre sí para matarse porque unos eran católicos y otros protestantes. Me gusta pensar que si viniera a visitarnos un alto dignatario protestante, lo trataríamos bien, aunque no tan bien como al Papa que es de nuestra religión, y somos mayoría.
Como venía diciendo, los humanos vivimos en comunidades y es imposible sustraerse a los acontecimientos comunitarios. En esta ocasión es uno gozoso, pues promete hacernos bien en algún sentido -igualmente comunitaria sería una inundación o una epidemia y todos nos veríamos afectados-, y nos toca alegrarnos porque vivimos algo que a muchísimos les gusta, y a aquellos que les desagrada no va a pasarles nada malo.

lunes, 12 de marzo de 2012

TIENES MENSAJE

Llevo 10 años casada y en ocasiones se me viene la sensación desagradable de que quiero marcharme de aquí, escapar. Tenemos dos niños y luego pienso que ellos no se lo merecen. Me sucede por las mañanas. Ayer, luego de una reunión de trabajo volví a mi casa y otra vez. No me imagino a dónde iría, solamente que voy a abrir la puerta y desaparecer, que luego llegan los de mi familia y nadie se da cuenta de que yo ya no estoy. Me pongo a hacer algo para distraerme, pero después de que me pasa quedo como extrañada de mí, con culpa, me siento irresponsable y pienso qué mal que no disfruto lo que tengo. ¿Por qué me pasa esto tan feo?
RESPUESTA
A veces sucede que soñamos despiertos y la imaginación nos narra historias sencillas o complicadas. Digamos que ella conversa con nosotros utilizando el mismo lenguaje de los sueños: imágenes en movimiento. Antes de responder a tu pregunta, voy a pedirte que, en tu interior, investigues si te parece bien sostener una charla contigo misma, o si, por el contrario, consideras tontería estar poniéndoles atención a tu sueños, ya sea que los tengas dormida o despierta. Voy a suponer que dijiste que tú eres la persona que más te interesa y que cualquier mensaje proveniente de ti, te es importante.
Creo que si hubieras tenido estas mismas imágenes mentales mientras dormías, te habrían inquietado menos. Imagínalo: Sueñas que abres la puerta de tu casa y escapas, llegan tu esposo y tus hijos y nadie se da cuenta de que no estás. Luego despiertas. ¿Qué piensas?, ¿qué imaginas que pensarías?, ¿que sería divertido observar lo que hacen y esperar para saber cuánto tiempo tardarán en darse cuenta de tu ausencia?, ¿tal vez que te habría gustado escuchar gritos de sorpresa y ver que tus familiares te buscan por todos lados?, ¿a lo mejor llegas a la conclusión de que no les importas y les da lo mismo que estés o que no estés? Quién sabe si sólo te sintieras intrigada por el significado de ese sueño tan extraño….
Y yo me pregunto si quieres saber “por qué” te ocurre esto, o si tu deseo es encontrar el camino de vuelta a casa, sentirla que también es tu hogar y no solamente de tus hijos y tu marido. ¿En qué sentido te experimentas excluida?, ¿trabajas y haces todo a favor de ellos, sin encontrar correspondencia?, ¿o al revés, ellos hacen proyectos y actividades y no te incluyen?, ¿o está tu corazón tan ocupado en otros menesteres que tu colaboración productiva o amorosa se ve reducida a nada o poco relevante?, ¿quizá lo que tú les das no es tomado con gusto por ellos, porque no es lo que necesitan, o es más de lo que necesitan? Cuando una se excede dando, los otros parecen sentarse a descansar y pedir más.
Sentirte extrañada de ti, con culpa, irresponsable o regañándote porque no disfrutas lo que tienes, puede significar al menos dos cosas: 1) que no has tomado y entendido el recado que tu interior te envía, y 2) que cuentas con la energía necesaria para realizar cambios. Te recomiendo psicoterapia, a fin de traducir el mensaje, y hacer tu constelación familiarm con el propósito de que veas hacia dónde se dirige tu mirada interior, qué es lo que la mantiene absorta y de qué manera se ubican los miembros de tu familia, a quienes percibes desinteresados de ti. Es importante que te detengas a descifrar este mensaje, porque la información que nos brinda el inconsciente siempre es precisa y trascendental.

lunes, 5 de marzo de 2012

UN SECRETO

Soy soltera. Tengo un sobrinito muy mono que quiero mucho y le pedí permiso a mi cuñada de llevarlo vestido de indito al Santuario, pero ella se molestó, es muy especial y posesiva, si no fuera porque mi hermano se lo pide, ella nunca nos prestaría a sus hijos. Dijo que no piensa inculcarle al niño una religiosidad equivocada, que esas fiestas de multitudes son remanentes de supersticiones que nada tienen que ver con Dios. Yo le argumenté que sólo era para presentárselo a la Virgen, y contestó que muchos católicos parecemos idólatras con tantas vírgenes y tantos santos. Me enojé y me quedé callada pensando que no quiero dejar de ver a mi sobrino, pero después me dio como remordimiento por no haber defendido mi religión, aunque también sé que ella no se va a convencer. Pienso que el niño está chiquito y sí puede entender. Yo me siento en el deber de enseñarle a mi sobrino la fe y principios cristianos, no creo que mi hermano se oponga, pero ella sí. Mi pregunta es si hago bien en pedirle al niño que no se lo diga a su mamá.
RESPUESTA
Veo que tienes una gran predilección por tu sobrino. Eso es bueno tanto para el niño como para ti, porque ambos salen ganando al quererse. También veo que deseas lo mejor para él y por ello quieres inculcarle la religión que a ti te ha permitido ponerte en contacto con Dios. Tu intención es amorosa. Cuando uno es movido por el amor, más fácilmente puede captar y adaptarse a los requerimientos de las personas amadas, porque le interesa verlas desarrolladas y felices.
Imagino que tú ya pensaste cómo harás para enseñar a tu sobrino a orar y amar a Dios, no hablaré sobre el método, porque tú lo conoces, sólo me referiré al peligro de hacer a un niño la petición de que guarde un secreto, petición que puede evocar en el pequeño por lo menos dos reacciones: 1) Ir de inmediato con su mamá y decirle que su tía no quiere que sepa lo que ocurre entre ambos, y 2) Que realmente guarde el secreto. Puede haber otras posibilidades intermedias, pero de las aquí mencionadas, ¿cuál crees que te gusta y tiene buenas consecuencias?
Con la primera, lo más probable es que no veas más a tu sobrino. Pero supongamos que tu hermano obligara a tu cuñada, el niño se vería en la necesidad de tomar partido. ¿Por quién crees que se inclinaría, por ti o por su mamá? Vamos a suponer que por ti, entonces el pequeño estaría en un conflicto serio con su progenitora, y ella, resentida, haría lo posible para que no volvieras a pisar su casa, porque te catalogaría como su rival. Si el niño se inclinara por su mamá, como es probable, todavía tendrías oportunidad de rectificar y decir que no era en serio o que te entendió mal.
Veamos la segunda: que guarde el secreto. Aparte de la culpabilidad que seguramente experimentaría el pequeño por no haberse atrevido a renunciar a ti, contra de los deseos de mamita, está el peligro de que otra persona, con intenciones menos buenas que la tuya, más adelante le exija guardar otro secreto entre los dos, y el niño lo guarde.
Otra cosa: los secretos son secretos por inconfesables. Quiero decir que en la mente del niño, si no se debe hablar de algo, entonces esto es malo, salvo que la orden de callar se la den sus padres. En tal caso, sentiría que está protegiendo algo que es bueno para la familia contra amenazas externas. No creo que sea provechoso para él aprender a orar y amar a Dios en secreto, podría resultar contraproducente.

lunes, 27 de febrero de 2012

MI HIJO SE NIEGA A COMER

Nuestro único hijo, de 5 años, siempre ha sido muy especial respecto a la comida, en cuanto empezó a tener poder de decisión eligió solo alimentos repetitivos, como sopa, pollo, leche, y se ha negado a probar otros alimentos, no come dulces ni toma refresco, pero porque él no los quiere probar. Nos pareció que sería más sano que comiera cosas nutritivas y lo fuimos dejando, pero tiene como un mes aproximadamente que cada vez come menos, pone pretextos como que le duele la garganta o el estómago, o le da asco la comida. El pediatra nos ha recomendado que no le demos las cosas que usualmente come, y cuando tenga hambre tiene que comer lo que sea, sin embargo algunos días hemos intentado y de todas maneras no funciona, también lo hemos presionado al no ponerle caricaturas o no llevarlo a lugares que le gustan, pero tampoco funciona, no le preocupan mucho los castigos, en esta semana me dijo que no quiere probar cosas nuevas porque le da miedo su sabor, y también me ha dicho que no quiere estar gordo. Lo malo es que a veces come y empieza a hacer como que va a vomitar, y a veces lo logra, yo sé que es algo que él está provocando, pero no sé cuál es la causa, él simplemente dice que no tiene hambre, y el pediatra dice que no hay ninguna razón para que no coma, que es un niño sano, sin embargo le ha dado vitaminas y su apetito parece no incrementarse, por lo que he pensado que tal vez sea algo psicológico, y me gustaría saber si sería adecuado tratarlo ó sólo es una etapa pasajera.
RESPUESTA
Tus palabras me dicen que eres una madre cuidadosa, que incluyes a tu esposo en las decisiones, que ambos están al pendiente de la alimentación de su hijo y que éste lo sabe. Harían falta más datos para determinar qué es lo que está ocurriendo y el tratamiento adecuado, porque existen muchas posibilidades intermedias entre la “normal” de que el niño esté pugnando por hacerse del control de los padres, hasta la más compleja de estar expresando que percibe el peligro de que la familia se desintegre.
Una de las formas que tienen los niños de ejercer poder es a través del alimento; logran poner a los padres inquietos, pendientes de qué comió y a qué hora y de ninguna otra cosa. Tú misma reconoces que desde que él tuvo poder de decisión eligió alimentos repetitivos, lo cual te pareció bien. La pregunta es: ¿qué le hace pensar que ahora “debe apretar las tuercas”?, ¿qué evento o situación le hace creer que él tiene la responsabilidad de aumentar la presión para que algo funcione como le parece correcto o conveniente?
A todos los niños les da hambre y les preocupan los castigos, porque su mayor temor es que mamá y papá dejen de quererlos (léase cuidarlos, alimentarlos y protegerlos de cualquier peligro). Algo muy poderoso debe estar ocurriendo que supera esta tendencia infantil y natural al egocentrismo y a dedicarse a crecer, que coloca a tu hijo en un puesto de presión y vigilancia. ¿Es posible que él tenga la función de padre de alguno de sus papás?, ¿de cuál de los dos?, ¿de ambos?, ¿hay algo que pudiera sugerirle la posibilidad que uno de sus progenitores se quiere marchar?, ¿y que atrayendo su atención a un problema serio (un hijo en peligro de perder la salud) él o ella olvide sus intenciones de ya no estar?, ¿de qué manera, en su cabecita, es necesario atarlos e impedir que se separen?
Como puedes ver, no es el niño quien necesita tratamiento -él está haciendo todo lo que puede para responder a una necesidad familiar que está en su mente-; en cambio, los padres sí, a fin de que identifiquen cómo son los mensajes que están emitiendo y por qué el niño los interpreta de la manera en que lo hace, y cambiarlos por otros que ayuden al pequeño a dedicarse a lo suyo: crecer y dejarse cuidar. Opino que negarle determinada comida y castigarlo para que coma de otra puede resultar violento y generar malos entendidos en el niño y en la relación padres hijo.