Bienvenido a mi blog. Soy mujer, divorciada, madre, abuela y también psicóloga. Deseo que encuentres algo que te guste.
lunes, 14 de marzo de 2022
UN MAYORDOMO EFICIENTE
Un 90% de nuestro comportamiento estádeterminado por el inconsciente. Esto puede parecer una exageración, pero no loes. Observando lo que haces en un día cualquiera, podrás confirmarlo. ><.
Cuando despiertas y te levantas de la cama,no necesariamente sabes si pisaste primero con tu pie izquierdo o con el derecho,tampoco tienes que vigilar el funcionamiento de los huesos y músculosencargados de movilizarte, ni de los órganos queirrigan, oxigenan y nutren cada una de tus células; el inconsciente lo hace.¡Oh, maravilloso inconsciente!><.
Luego, te alistas para salir a la calle. Delas decenas de minutos que transcurren, dedicas unos cuantos para elegir laropa que llevarás puesta, qué rumbo vas a tomar y cuál será el plan de tu día.En esos minutos necesitas tu consciencia; pero luego que hiciste la elección,tu maravilloso inconsciente se encarga de los detalles, como un mayordomoeficaz que responde: “¡Se hará tal como usted diga!”. Las excepciones: cuando no encuentras elpeine en su lugar, entonces le quitas a tu “mayordomo” el control automático ylo haces manual, porque necesitas estar consciente para buscar el peine, con laconsiguiente fatiga que, si es intensa, puede llamarse estrés. ><
Después, desayunas y con suerte saboreas unoo dos bocados, los demás son engullidos sin darte cuenta. Luego sales y al llegar a tu destino , tal vez no tienes idea de en cuántos semáforos te detuvisteo cuáles cosas y personas encontraste durante tu recorrido. En cambio, si quieresrebasar o un peatón se atraviesa en tu camino, vuelves a quitar el controlautomático a tu “mayordomo” para tomarlo en tus manos. ¿Qué porcentaje de comportamientoinconsciente crees que llevarías hasta aquí en un día normal?><.
Toda acción que repites hasta mecanizarlapasa a ser responsabilidad del inconsciente, como escribir en máquina, andar enbicicleta o conducir. El inconsciente vigila que se cumplan con exactitud las rutinas que le enseñaste, y soloen caso de novedad (algo distinto de la rutina) acude a tu conciencia para que decidaqué hacer. Por ejemplo, no es rutinario que se encienda un foco rojo en eltablero, se necesita una solución específica.><.
Si la “novedad” y la “solución” se repiten juntasun número suficiente de veces, tu “mayordomo” las adopta entre sus rutinas yluego vigila su cumplimiento, así evita que tú te molestes en decidir de nuevoen cada minucia. Por ejemplo, la puerta cerrada del garaje. La solución es bajartea abrir o clicar en el control remoto. Puede llegar el día en que no te descuenta de a qué hora abriste el portón y entraste con tu auto.><.
Esta obediencia de tu “mayordomo” se da tantoen el plano físico como en el mental y el afectivo. Si repetidamente le dijiste que tres por tres dan nueve, te ofrecerá éste resultado tantas veces como se losolicites. Si acostumbras llamarte torpe, idiota o algún feo adjetivo, elinconsciente lo tomará como verdad y así te la ofrecerá. Si tu maestra teordena varias veces que te formes al final de la fila, lo harás. Si además unade esas filas era para recibir un regalo o darle a la piñata, puede ser que la oportunidad termine antes de que llegues. Cuando una situación similar serepite, quizá tu subconsciente te diga que debes ubicarte siempre al último, o que eres un marginal, aunque esto sea falso. El inconsciente sólo repite rutinas,hace hábitos. Una mentira repetida es una rutina con apariencia de verdad. ><.
En ocasiones, el inconsciente funde una rutina con otra dando como resultado aparentes conclusiones, pero él no decide, sólo obedece. Siempre, siempre. Es probable que tu consciencia esté yapensando en la mejor estrategia para dirigirse a tu subconsciente, de maneraque este haga lo que te conviene y no lo que te sabotea. ><
“Psicología” es una columna abierta. Puedesparticipar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com
lunes, 7 de marzo de 2022
CUANDO NADA ES SUFICIENTE
Las cosas no tienen valor en sí mismas; nosotros se lo otorgamos en la medida que les encontramos utilidad. ><.
Ejemplos: puede ser que una piedra no me motive a adquirirla y que tampoco me dedique a cincelarla con cuidado; sin embargo, para Miguel Ángel y su arte debió haber sido muy valiosa. Si estoy mirando televisión y tengo una botella de agua en la mano, no le doy a esta agua el mismo valor que si me encontrara en un desierto o atrapado en una mina y fuera la única con la que contara. Las cosas se consideran más valiosas cuando son escasas. ><.
Con la felicidad y todo lo demás ocurre algo parecido; lo apreciamos más si no lo tenemos. Si me urge dinero, creo que tenerlo me hará feliz. Si nada me duele, no padezco hambre ni sed y tengo para pagar mis cuentas, no necesariamente aprecio ese estado como felicidad; puede ser que mi mente pida alguna otra cosa “escasa”. ><.
Ciertamente puede haber muchas cosas que nos hagan sentir insatisfechos, pero hablemos de cuando nada nos basta. Sentimos una voracidad que nos consume, como alguien que dice: “Comí mucho, estoy lleno, pero siento hambre”. Es fácil encontrar ejemplos. El rico que ya posee millones y quiere más. El político que tiene poder y busca la manera de aumentarlo. El que cohabita con un par de parejas sexuales y desea conquistar a otras más. El que ostenta un cuerpo hermoso y sano y le hace cirugías para que esté más lindo todavía. ¡Más, más, más, lo que tengo no me basta! ><.
El “nada es suficiente” no solo se presenta en personas que ya poseen mucho de algo, también puede observarse en gente común que vive al día. Su atención no se dirige a lo que posee (poseerlo le parece normal, poco importante o, por lo menos, insuficiente), sino que su mirada está puesta en sus imágenes fantasiosas de cómo debería ser la vida. Frente a la imaginación, la realidad siempre pierde. O puede ser que tenga su mirada en los bienes de los demás: “aquel imbécil trae un coche último modelo, este tonto gana más que yo, ese feo cara de sapo anda con una preciosidad de mujer, el más burro de mi salón ahora tiene un puesto político...” ><.
Ya en otras ocasiones he hablado de los padres imaginarios que viven bajo nuestra piel y nos siguen gobernando. Esta voracidad puede ser herencia de ellos. Es probable que estemos tratando de complacer a unos padres exigentes o perfeccionistas que nos regañaban si obteníamos ocho en lugar de diez, o se enfurecían porque nos encontraban mirando la televisión en lugar de estar haciendo cosas útiles, y en cualquier logro, en lugar de decir “qué bien, te felicito” exclamaban “a la otra te va a salir mejor” o “mira, te faltó esto”. ><.
A cualquier edad, somos capaces de grandes sacrificios para complacer a los padres imaginarios y repetir sus historias, incluso si ya han muerto. Podemos romper la propia relación a la edad que ellos rompieron la suya, enfermar de lo mismo, arruinarnos igual que se arruinaron, volvernos alcohólicos, trabajólicos o cascarrabias como los vimos que eran, etc., etc., O sentirnos muy mal porque no obtuvimos los logros o la fama que ellos obtuvieron. ><.
Para que sea suficiente lo que poseemos es necesario valorarlo, felicitarnos y dar las gracias aunque sea algo pequeño. “Hoy fui capaz de dar dos vueltas al Metropolitano, me felicito”, “hoy cuento con lo suficiente para comer y vestir, gracias, me felicito”, “hoy todos en casa estamos sanos, gracias, merecemos una felicitación”, “lo que soy y lo que tengo es suficiente, gracias, me felicito”. ><.
Lo anterior de ninguna manera significa que renunciemos a tener ilusiones y ambiciones que nos motiven, son un ingrediente importante de la vida. Es solo aprender a disfrutar con lo que ya somos y tenemos.><.
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lunes, 28 de febrero de 2022
ES DIFÍCIL PERDONAR A UNA PERSONA FELIZ
Tenía quizá 5 años un día que llovió muchísimo y por la calle de frente a mi casa corría gran cantidad de agua. La lluvia cesó y varios niños salieron de sus casas a pisar sin zapatos el agua que seguía corriendo. Yo quería hacer lo mismo y le pedí permiso a mi mamá. Dijo que no porque podría cortarme con algún vidrio oculto. Ni modo, debí conformarme con mirar cómo disfrutaban los otros.
Recuerdo que sentí desilusión de que ningún niño se hubiera cortado, ¡quería que sucediera! ¿Necesitaba que mi mamá tuviera razón? Tal vez, pero más bien creo que es difícil perdonar que las otras personas se vean felices.
Cuando estábamos en la escuela y teníamos examen, el nivel de estrés se disparaba. Al terminar, afuera del salón, nos preguntábamos unos a otros: “¿Cómo te fue? ¿Se te hizo difícil?”. Las respuestas “correctas”, es decir, las que no merecían castigo sino simpatía, eran más o menos como: “Mal, algunas preguntas no me las sabía” o “no lo sé, estaba complicado”; pero las que de seguro ocasionaban hostilidad eran: “El examen estaba regalado” o “voy a sacarme un diez”. El estado de angustia grupal exigía que todos nos mostráramos igual de angustiados, y el que no, por lo menos merecía el comentario de “qué chocante”.
Es difícil perdonar a una persona feliz o que de alguna manera vemos que se muestra mejor que nosotros.
Los que son padres de familia de seguro han pasado una situación en la que se expresan con admiración de un hijo o una hija enfrente de otro: “¡Qué buen comentario (trabajo, dibujo, tarea) hizo tu hermana, me gustó!”, y escucharon algo como: “¡Ah, sí, pero los míos nunca los ves, ni siquiera los tomas en cuenta!”, o a lo mejor: “¿Verdad que es tu favorita (tu favorito?)”.
A veces es difícil perdonar a una persona feliz aunque se trate de un padre que siente orgullo o un hermano que se muestra mejor que nosotros en alguna circunstancia.
Quizá a alguno de los lectores le ha tocado contemplar a una pareja engolosinada que hacía ostensibles arrumacos y muestras de pasión, cariño o excitación y, sintiendo molestia, dijo o pensó: “¡Oigan, vayan a un hotel!”, “eso es fingido”, “ya no hay moral”, “parecen de la calle”.
A veces es difícil perdonar a personas que gozan de su momento enfrente de los demás.
A lo mejor una compañera o compañero de trabajo recibe un ascenso, le asignan una oficina más amplia o le otorgan un bono. Es difícil perdonar su felicidad. Tal vez digamos o solo pensemos: “Yo tenía más méritos, ¿por qué a ella o a él?”, “Algo está haciendo para que la o lo favorezcan, ¿qué será?”, “por un mugroso bono ya se cree una divinidad”, “la vida es injusta”...
A veces es difícil perdonar a una persona que se ve feliz.
En ocasiones somos nosotros los felices porque compramos un auto, salimos de vacaciones o pintamos la fachada de nuestra casa. ¿Nos perdonarán esta felicidad? ¿Quiénes? ¿Sería preferible renunciar a ese privilegio para que nadie se sienta mal? ¿Ostentarlo lo menos posible? ¿Solo vivirlo y no hacer caso de lo que piensen los demás?
Con el paso de los años, cuando descubrimos que las ventajas y cualidades de los otros no restan un milímetro a las nuestras y es más lindo vivir con gente feliz, deseamos el bien para nuestros semejantes y no tenemos necesidad de perdonar ni de ser perdonados por ser felices. Nos alegramos cuando los otros están bien.
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viernes, 28 de enero de 2022
LO MALO DE SER O DE TENER UNA MADRE O UN PADRE ENGRANDECIDOS
Los humanos reaccionamos a veces de un modo admirable y otras, de manera tóxica. No existe el humano que jamás haya cometido errores, lo cual nos incluye y también a nuestro papá y nuestra mamá, pues todos los humanos estamos aprendiendo continuamente por ensayo y error. ><.
Una equivocación frecuente consiste en engrandecernos a nosotros mismos o engrandecer a alguien más. Me refiero a atribuir (exigir) tal perfección a la persona engrandecida que no admitimos error en ella. No lo vemos. Necesitamos negarlo para poder amarla. Y cuando descubrimos uno, somos víctimas de un rencor tan grande como si nos hubiera traicionado. A veces, preferimos odiar a la persona que engrandecimos antes que cambiar nuestras expectativas irreales sobre ella. “Nunca me creí capaz de... Eso no soy yo”. “Nunca creí a mis padres capaces de... Esos no son mis padres”. ><.
La adolescencia suele ser una época de enormes desengaños acerca de los propios padres debido al crecimiento y la expansión de la consciencia. Aquel niño o niña que antes decía “papá (mamá) lo sabe todo”, “papito, mamita, eres perfecto (perfecta)”, se da cuenta de que sus padres tienen unos defectos que antes no había visto. Sufre al descubrirlos. Tiene que optar por seguir queriéndolos a pesar del desencanto. Si no lo logra, se erige en juez, los compara con sus ideales, les exige que se ajusten, los condena por no haberlo hecho antes y no hacerlo ahora y les aplica un severo castigo por sus “insuficiencias”. “Ya no le hablo a mi papá (a mi mamá)”, “odio a mi padre (a mi madre)”, “jamás perdonaré que (papá o mamá) haya sido estafador, infiel, alcohólico, ausente, violento, débil, etc., etc.”. ><.
Ser hijo o hija del padre o la madre perfectos es una ilusión infantil. Nadie lo es. ><.
Hacernos el ánimo a haber nacido de unos seres humanos comunes y corrientes, portadores (como todos) de características lindas y feas, es poner los pies en la tierra. Amarlos como son es resultado de un gran trabajo interior: el de mirarnos y mirarlos como lo que somos: ínfima parte de la humanidad, uno más de los siete mil quinientos millones de habitantes del planeta, sin derecho a exigir a nadie “hazme sentir cómodo”. Aquí la palabra clave es exigir. En cambio: recibí la vida ¡gracias!, de dos personas que ya eran como eran cuando yo nací y que decidieron no abortarme, sino hacer algo para que yo siguiera viviendo. ¿No me gusta lo que hicieron? Pues no me gusta, es todo. Condicionar mi felicidad actual a las decisiones que ellos tomaron es engrandecerlos demasiado. ><.
Lo anterior va en sentido opuesto a lo que está de moda pensar, que los hijos tienen derecho a que los padres los mantengan cómodos y los protejan de todo dolor, ¡como si esto fuera posible y deseable! ><.
De ninguna manera estoy menospreciando lo bueno que hacen los padres por los hijos, y viceversa. Tampoco confundo el amor, la admiración y gratitud que mutuamente puedan darse, con el engrandecimiento. Este último se distingue en que la excepcionalidad solo se está en la mente de quien la piensa y es exigida como obligatoria. Exigida. Nunca el amor, la admiración o la gratitud se exigen sino que dan gratuitamente. E igual se reciben, sin costo. ><.
Ser o tener unos padres engrandecidos a nadie beneficia. Al engrandecido se le atribuye todo el poder y la responsabilidad. Hay padres que se sienten rectores de sus hijos aunque estos ya sean adultos. Hay hijos de 40, 50, 60 o más años que siguen quejándose de lo que sucedió en su infancia, o dejan de tomar decisiones importantes porque sus padres no las aprobarían. No se sienten de la estatura de los padres ni tan adultos como ellos. En su mente los han engrandecido. ><.
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lunes, 17 de enero de 2022
LO LINDO DE VIVIR CONTIGO
Seas tú como seas, vivir contigo es un regalo para quienes te rodean. Somos seres sociales por naturaleza, de manera que tu existencia siempre aporta algo a los demás. Ningún ser humano puede estar completamente solo sin ser disminuido; te necesitan. ><.
Sin relaciones (una familia, un grupo, alguien que nos cuide y enseñe) jamás un humano llegará a ser humano (ni siquiera Tarzán o el Niño Salvaje), aunque posea el ADN propio de la especie. Esto significa que no basta con la herencia biológica, la convivencia nos otorga infinidad de cosas sin las que no podríamos pensar ni tener consciencia de nosotros mismos.><.
Tú, yo y todos vivimos en sociedad. A veces resulta muy molesto; sin embargo, es el precio que debemos pagar para continuar con nuestro desarrollo físico, mental, afectivo y social. (También el espiritual, pero es sabido que, todavía en nuestra época, a quien menciona al espíritu suele considerársele “poco científico”, a pesar del apoteósico despertar espiritual de mucha gente). Tú, yo y todos los que vivimos en sociedad aportamos algo, y recibimos algo, y esto constituye lo más maravilloso de la vida; los momentos de dicha, nuestros mejores recuerdos... También lo más doloroso.><.
Salió un sembrador a sembrar... de su morral sacaba semillas que esparcía en la parcela... Es decir que tú, yo y todos los que vivimos en sociedad somos sembradores de lo que tenemos para dar: nuestra historia, experiencia, sistema de creencias, expectativas, hábitos buenos o malos, sonrisas, lágrimas, éxitos, frustraciones, ilusión, desengaños... Cada ser humano tiene en su jardín lo que cultiva y prefiere.><.
Seas tú como seas, vivir contigo es un regalo. Quizá cuando llegas a un lugar o reunión tu presencia otorga a los presentes paz, seguridad y placer. O no. También serías un regalo si fueras un cascarrabias que todos los días se levanta de malas; es responsabilidad de los otros decidir si quieren que tus semillas prosperen en su jardín. Quizás seas para ellos un maestro que, a través de la práctica, les enseñas cómo aprender paciencia, tolerancia, respeto, capacidad para decir que no...><.
El contenido de tu mente y corazón lo seguirás derramando a tu paso sobre este planeta durante todo el breve lapso en que te toque estar respirando. Y lo que tú regales te sobrevivirá: alguien que se hizo más dulce y amoroso debido a tu influencia seguirá derramando amor a su alrededor, o alguien tomará la estafeta de seguir produciendo los ambientes hostiles y a punto de hervir que tú acostumbrabas provocar. Si tienes hijos, ellos serán tus principales herederos y sucesores. Cooperas activamente con el ambiente.><.
¿Qué opinas, el calentamiento global se puede interpretar como la manifestación del hervor de las pasiones y los anhelos de quienes somos habitantes del planeta?
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lunes, 10 de enero de 2022
DISTINTAS ÉPOCAS, PALABRAS Y MANERAS DE PENSAR
Hace años vi una película llamada “Mundo de Silencio” o algo así. El protagonista, enamorado de una mujer totalmente sorda, por amor a ella y para comprender su mundo se sometía voluntariamente a experiencias de silencio total, como sumergirse en albercas y cabinas a prueba de ruido. En aquel tiempo me pareció poco probable tal cosa en la vida real, pero hoy me pregunto si sería el caso que las generaciones de los mayores pudiéramos tener un amor similar al de este protagonista por su amada, nosotros por las generaciones más jóvenes, y nos interesáramos por conocer su mundo. ><.
Un día, se me vino la peregrina idea de que las series y películas deberían contar con una advertencia que rezara así: “Para mayores de 16 y menores de 40”, porque al verlas, los de mediana edad o más exclamamos: “¿Qué es esto?”, “¿En verdad así piensan y viven los jóvenes?”, “¿Qué les están inculcando?”.><.
La barrera generacional es hoy más acentuada que antes. Las generaciones percibimos el mundo de manera distinta, con pensamientos distintos. El mundo donde crecimos los de las generaciones Equis y más atrás ya solo existe en el recuerdo, no en la realidad. Crecimos sin escuchar las palabras bitcóin, dispositivo, virtual, memes, selfies, facebook, instagram, twitter, viralizar, trolear, sororidad, feminicidio, viagra, antitaurino, coronavirus, pandemia, confinamiento, bot, ciberacoso, cubrebocas, hisopado, vegetariano, vegano, gay, metrosexual, trans, cisgénero, sexo binario, bisexual, lenguaje inclusivo, heteronormativo y otros cientos de términos que sería largo enumerar.><.
También diferimos en lo que esperamos encontrar en libros, series y películas de lo que esperan las generaciones de cuarenta o menos. Para estas, da la impresión de que una obra está incompleta si no contiene escenas de drogas, palabras altisonantes, violencia extrema, tomas sexuales tan explícitas que antes las consideraríamos pornográficas, de homosexualidad, cambio de sexo, disolución de parejas y matrimonios, familias ensambladas y ausencia o ridiculización de las religiones.><.
Podemos escandalizarnos todo lo que queramos de los numerosos cambios que estamos presenciando, pero esto no beneficiará a nadie; los adolescentes y jóvenes viven con sus pares su propia subcultura y luego vuelven a casa a otra subcultura muy distinta y es probable que no sepan qué hacer con ambas ni cómo armonizar tantas contradicciones. Es posible que en su interior desarrollen confusión, culpabilidad o, en el peor de los casos, decidan que los valores que se les inculcaron son obsoletos, basura.><.
Comencé hablando de un amor que motiva a explorar el mundo del amado, y di por sentado que las generaciones mayores amamos a las nuevas y nos interesa su bienestar.><.
Cuando me refiero a explorar ese mundo desconocido no lo hago en el sentido de otra película que vi hace décadas llamada Joe, en la que dos hombres adultos se internan en comunas hippies en busca de la hija de uno de ellos. Cuando entran se enfurecen con lo que ven, pero también “aprovechan” y se vuelven peor de drogadictos y promiscuos y acaban disparándoles a los adolescentes. Esto equivaldría a explorar con mirada severa, condenadora o envidiosa de que para los jóvenes sean accesibles situaciones que secretamente hubiéramos ambicionado para nosotros.><.
Se trata de asumir que este es nuestro tiempo también. Estaríamos derrotados si pensáramos: “Qué mal está todo, ya mejor preferiría morir y que ruede el mundo”, o lo opuesto: “Deberían poner leyes más estrictas que prohíban lo que está pasando”. La sugerencia de este artículo consiste en mirar con amor a las generaciones nuevas, estar conscientes de que ellas no inventaron estas mentalidades sino que son el blanco de bombardeos ininterrumpidos para que las asuman, y ser capaces de hablarles respetuosamente hasta juntos encontrar su propio bienestar.><.
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martes, 4 de enero de 2022
ESTAMOS CRECIENDO
Crecer es una ley universal. Cuando el desarrollo corporal termina, el mental y el afectivo continúan hasta la muerte, de ahí que nuestras características (tanto las positivas como las negativas) sean aumentadas y más evidentes con el paso de los años; la persona que en su juventud es dulce y amorosa lo será más aún, lo mismo la gruñona y la grosera. Siempre crecemos, en todos los sentidos, aunque la edad nos vuelva más lentos.><.
Cuando éramos niños, en estas fechas escribíamos cartas a los Santos Reyes pidiendo lo que deseábamos. Con los años, nuestros deseos han cambiado (sería triste que fueran los mismos, porque hemos crecido) y estamos en tiempo de “hacer nuestra cartita de peticiones” no a los Santos Reyes, sino a aquellas grandes fuerzas que mueven al Universo por las cuales los pensamientos se vuelven cosas.><.
¿Cómo sucede que los pensamientos se vuelvan cosas? Todo cuanto existe fue primero un pensamiento. Si determinada mente piensa en una silla y sostiene ese pensamiento el tiempo suficiente, llegará el momento en que el dueño de esa mente se movilizará en la invención de un diseño; después, en conseguir y modificar materiales de acuerdo a lo pensado y de pronto ¡aquí está la silla! Lo mismo sucede con un motor, un auto, un arma, unas vacaciones, un discurso o lo que sea; alguien primero los pensó y luego se hicieron realidad. ><.
Lo importante es pensar qué es lo que queremos. Cuando digo que es tiempo de hacer una carta de peticiones me refiero precisamente a esto: saber qué es lo que queremos. Una vez concebido el pensamiento, tarde o temprano sucederá lo necesario para volverlo cosa.><.
También los pensamientos desordenados y caóticos se vuelven cosas, pero las personas que son dueñas de esas mentes no se dan cuenta y tampoco se toman la molestia de conocerlos y modificarlos lo suficiente para que sean gratos. Sin embargo, los sostienen el tiempo suficiente para que se manifiesten en la realidad y los escuchamos decir: “La vida es una mierda”, “nací con mala suerte”, “todo me sale al revés” y tantas otras expresiones que guardan en su mente como si fueran tesoros. Tarde o temprano se les vuelven cosas, y no les gustan. Peor aún, la realización parece demostrar que tenían razón.><.
Estamos creciendo. Nunca hemos tenido que hacer esfuerzo alguno para crecer, solo podemos determinar la manera: con o sin salud, fuertes o débiles, contentos o tristes, agradables o repulsivos. Hacer ahora una “carta de peticiones” para el año que comienza puede mejorarlo en todos los sentidos. Y ya que hemos de crecer con o sin nuestra voluntad, mejor será que nos aseguremos de decirle a nuestra mente en qué queremos que ocupe sus maravillosos recursos y pedirle que se haga cargo de movernos en la dirección del cumplimiento de nuestros anhelos.><.
Deseo para todos mis lectores una armonía tal entre su cuerpo, mente, corazón, ambiente y Espíritu que los días de este 2022 sean fluidos como el agua, que siempre encuentra su nivel sin necesidad de preguntar por el camino.><.
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lunes, 20 de diciembre de 2021
NAVIDAD, FESTEJO DE LA VIDA
La vida es difícil, impredecible, a veces dura y sin embargo, hermosa. Navidad festeja esta vida que se renueva. Los romanos la llamaban fiesta del Natalis Solis Invicti; es decir, del sol que resurgía en el solsticio y comenzaba a hacer los días más largos. ¡Luz, luz, decoración de casas y plantas, ampliación de la claridad! También los aztecas hacían fiestas, ellos por el nacimiento de su dios Hitzilopochtli (el sol de la guerra) y obsequiaban comida y unas estatuillas hechas de maíz azul a los invitados.
Con el renacimiento del sol, toda la vida se renueva y la atención se dirige espontáneamente al nacer y crecer. Mirar hacia la vida nos vuelve alegres y optimistas; lo opuesto, mirar hacia la muerte y la mortificación, ocasiona tristeza y desamparo.
Nos viene bien aprovechar la Navidad para agregar un poco más de alegría, esperanza, amor y fe en el futuro a los días que estamos viviendo. Hemos tenido demasiado tiempo para observar la discordia, el desdén, el desprecio, la falta de amor, la injusticia, los asaltos y accidentes de todas clases. Nos hace falta darnos un respiro. Es cierto que lo feo no se irá, pero sintonizar nuestra alma con lo bueno y lo bello dejará algo positivo en nuestros corazones y el de los seres queridos.
Sean bienvenidos los bailes, la música, los villancicos, los rezos de las posadas, los aguinaldos, los desayunos, comidas y cenas de trabajo con los compañeros, las reuniones familiares, los momentos compartidos en los que dejamos fuera todo resentimiento (aun si solo temporalmente) y nos damos abrazos de felicitación y buenos augurios.
Como queramos ver esta fiesta, sol que renace o el Niño Dios que llega a nuestros corazones y familias o la interpretación que queramos darle, todo el planeta siente el inicio del nuevo ciclo y se alegra con ello. Podemos unirnos a esta alegría planetaria y permitir que nuestros corazones vibren con lo hermoso.
Por mi parte deseo a todos mis lectores y amigos que esta Navidad se vuelva gratamente inolvidable y los llene de dicha. Felicidades.
lunes, 13 de diciembre de 2021
EN LOS MARAVILLOSOS CUARENTA, ¡CAMBIAS O CAMBIAS!
Los cuarenta años son una edad tan variopinta y trascendental como los dieciséis. En ambas edades se toman decisiones buenas o malas que acompañan la vida de uno durante dos décadas o más. Lo diferente en esta segunda adolescencia es que la persona cuenta ya con experiencia; ha visto mucho y vivido cosas que durante la niñez nunca imaginó. En la primera adolescencia pasó de la infancia a la juventud; en esta, de adulto joven a solo adulto.><.
La Naturaleza nunca pregunta: “Oye, ¿me permites que haga lo que tengo que hacer?”. No, ella sigue su curso de acuerdo con sus propias leyes. A los cuarenta te va a hacer cambiar de aspecto, sentimientos, aspiraciones, ideales, formas de pensar, de usar el tiempo, de cuidar tu salud y todo cuanto puedas imaginar. Y ya que has de cambiar, lo harás con una de estas dos actitudes: tomando lo que es, o rehusándote. Recibiendo lo que te ofrece la vida, o negándote a recibirlo.><.
Tomar consiste en abrazar con amor tu llegada a la plena adultez: “Soy adulto, tengo cuarenta, observo mi vida, lo que he logrado y lo que no, lo que me gusta y lo que me disgusta; cuento con una década para hacer que el resto de mi existencia sea de mi agrado”. Lo opuesto es negarse a entrar en la nueva etapa: “Si alguien piensa que ya no soy joven se equivoca; puedo seguir tomando, desvelándome, cambiando de empleo, teniendo más de una pareja, evitando compromisos y, en general, viviendo experiencias típicas de la primera adolescencia”.><.
Los resultados de una y otra actitud son abismalmente distintos. Con la primera, tomar amorosamente la nueva edad como es, los cambios se encaminan a conservarte en buen estado y aprovechar los numerosos recursos con los que cuentas, ¡estás en la plenitud de la vida! La segunda, por el contrario, conduce al desequilibrio físico y mental, a perder relaciones y comenzar otras nuevas que difícilmente serán exitosas (cuando se basan en una búsqueda de juventud), por último a la soledad y a veces a la pobreza.><.
Los cambios de edad afectan sobre todo al cuerpo. Esta es la década de mayor productividad material que tendrás; las siguientes décadas serán resultados de las decisiones que tomes durante la presente adolescencia. Si ya eres devoto del gimnasio, ¡qué bueno!, continúa. Si no, es el momento de comenzar a hacer ejercicio y practicar algún deporte. También necesitarás cambiar tu alimentación por una más sana, dormir bien al menos ocho horas, vigilar tu vida afectiva de manera que las emociones y dificultades no te enfermen. ><.
Algunas personas llaman a los cuarenta la edad del “yo nunca”: “Yo nunca sufría resacas”, “yo nunca me cansaba”, “yo nunca necesité cuidarme de las grasas y ahora me dan indigestión”, etc., etc. Lo que pasa es que ahora los avisos del cuerpo son más evidentes y hay que hacerles caso, o podrías vivir una vejez anticipada. Hay personas que tienen ochenta años y están sanas, y personas de cuarenta y tantos a las que todo les duele.><.
Un asunto de extrema importancia a los cuarenta son las finanzas. Con ellas preparas tu estilo de vida en la vejez, que ojalá llegues a ella y no mueras antes. Para muchos viejos el dinero es un problema vital si no pueden tener un trabajo remunerado aunque quieran. Es ahora cuando tú puedes preparar un ahorro que trabaje para ti y te garantice tener un mínimo de ingresos que cubran tus necesidades básicas, así no te convertirás en una carga para tus hijos o alguien más. ¡Mucho ojo con la tarjeta de crédito que te induce a gastar más de lo que ganas! Eso se acabó para ti, o estarás engendrando graves problemas futuros.><.
Aún hay más pero basta por hoy. Deseo a todas las personas que están en la maravillosa década de los cuarenta que la disfruten y la aprovechen trabajando arduamente en su propio beneficio y el de su familia.><.
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miércoles, 24 de noviembre de 2021
CONDICIONAMIENTO vs. LIBERTAD
Hasta donde sabemos (y mientras no se demuestre lo contrario), la humanidad es la única especie del planeta capaz de tener consciencia de sí misma y ejercer su libertad, entendida esta como la posibilidad de elegir entre hacer o no hacer algo por decisión; opuesto a hacerlo a causa de un condicionamiento o programación previa.><.
En el condicionamiento no se elige; se obedece sin saber, como les sucedía a los famosos perros de Pavlov, el médico ruso que también era cirujano y operó a perros de manera que pudiera medirles la cantidad de saliva que secretaban y en qué momento lo hacían. Luego, los condicionó haciendo tocar una campana al mismo tiempo que les daba comida. Pasado un tiempo de aprendizaje, los perros salivaban automáticamente cada vez que sonaba la campana, aunque no les diera alimento. ><.
El aprendizaje consistió en que cada animal asociara dos estímulos que nada tenían que ver entre sí (sonido y comida) y diera una respuesta automática, involuntaria, muy parecida a las respuestas instintivas que son siempre automáticas. Era como grabar una programación a la que el perro debía obedecer sin saberlo. Hay otros métodos de condicionamiento de los que no hablaremos.><.
Nos queda claro que no corresponde a la naturaleza de un perro el salivar cada vez que suena una campana. Hacerlo obedecía a la programación añadida.><.
Se vienen preguntas a la mente: ¿Puede hacerse esto en humanos? ¿Es posible grabarnos programaciones inconscientes a las que demos siempre una respuesta prevista? En ambos casos, sí.><.
Estamos condicionados a multitud de cosas y no siempre es fácil distinguir lo natural de lo añadido. He aquí un ejemplo. Un grupo de familiares se encontraron después de años y quisieron celebrar la ocasión. Casualmente, pasaron frente a una panadería que les era conocida por sus conchas y chorreadas esponjosas recién horneadas. Se les antojaron, pero como eran muchos para entrar todos al establecimiento, le dieron dinero a una tía que se ofreció a ir a comprarlas. La señora entró y al rato salió muy contenta, les devolvió la mitad de su cooperación y dijo: “¡Encontré pan a mitad de precio y aquí tienen su ahorro!”. ¡Oh desilusión! Las conchas y las chorreadas estaban duras. ¿Qué pasó? La tía tenía un condicionamiento a sentirse pobre, buscar ofertas y comprar barato aunque no fuera necesario ni oportuno. ><.
Veamos otros ejemplos con palabras. Ya sabemos que los humanos somos capaces de evocar cualquier cosa no presente, por abstracta que sea, con mencionar el nombre. Será una investigación acerca de ti, de cómo fuiste condicionado a pensar. El ejercicio consiste en observar qué ideas vienen a tu mente con cada palabra. Ejemplo. Con “trabajo”, puede ser que pienses algo como esto: empleo, sueldo, riqueza, realización, castigo, sufrimiento, injusticia, explotación... La o las palabras que vienen a tu mente son condicionamientos o programaciones que están en tu subconsciente. ><.
Te dejo una pequeña lista de palabras para que investigues que evocas con cada una:><
Éxito Dinero Sexo Matrimonio Muerte Amistad Hombre Mujer><
Cuando uno conoce sus condicionamientos, puede modificarlos a través de la consciencia, si quiere hacerlo. El punto es que al obedecer los condicionamientos no se es libre sino un repetidor obediente de respuestas programadas. Para ser libres necesitamos querer serlo y decidir qué y cómo queremos pensar o actuar.><,
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lunes, 15 de noviembre de 2021
LO POSITIVO Y NEGATIVO DE LA CULTURA
Si hubiéramos nacido en tiempos de la esclavitud y como dueños de esclavos, posiblemente creeríamos que estar arriba y mandar era nuestro derecho de nacimiento; en cambio, si nos hubiera tocado ser esclavos, tal vez pensaríamos que debíamos ser leales con nuestros amos y nos convenía obedecerlos con gusto para conseguir su benevolencia. Probablemente esto nos hubiera sucedido, salvo si nuestros padres pensaban distinto.
La cultura nos moldea, conforma nuestra manera de pensar, hablar, vestir, comer, interactuar, tener expectativas, distinguir el bien del mal y saber cuál es nuestro lugar, todo esto de acuerdo con el criterio cultural. Podemos llegar a creer tan profundamente lo que nos inculcaron que lo consideremos natural y esperemos que todos los humanos piensen lo mismo que nosotros, como cuando todos creían que la autoridad de los reyes era divina porque Dios los había investido de dicha autoridad, y los vasallos se sentían obligados a conciencia a acatar sus órdenes. Hoy esa creencia no forma parte de nuestra cultura. No de la mexicana, donde no nos inculcaron veneración por los reyes ni por los títulos nobiliarios.
La cultura nos socializa y esto tiene su parte positiva y su parte dañina.
Lo positivo: La cultura nos enseña a pertenecer y nos entrega millones de soluciones inventadas por otros para que las aprovechemos: el idioma, la escritura, bibliotecas, escuelas, universidades (y ahora Google), división del trabajo, organizaciones sociales, buenos modales, dinero para los intercambios, luz eléctrica, agua corriente, drenajes, tecnología, etc., etc.
Lo dañino: la cultura nos obliga a pertenecer y, por lo tanto, a cargar con los problemas que generaciones anteriores no lograron solucionar, como la violencia, la corrupción, la injusticia y los montones de sentimientos conflictivos que nuestros ancestros generaron durante sus vidas. Por ejemplo: una madre, una abuela, un padre o un abuelo, cualquiera de ellos, abandonó a su familia y esta pasó necesidades; luego, sus descendientes miran con desconfianza a todas las mujeres o a todos los hombres, según haya sido el fugitivo, aunque las circunstancias actuales no sean las mismas. O las vendettas donde los descendientes se sienten obligados a “restaurar el honor” de la familia asesinando a alguien. O por siglos se discrimina a las mujeres y sus descendientes toman aquel coraje para defenderse o vengarse aun antes de ser agredidas.
Es difícil liberarse de los mandatos culturales nocivos puesto que no los vemos como tales. A veces los consideramos “nuestros principios” o, sin llegar a tanto, simplemente nos salen del interior sin darnos cuenta, como cuando ofendemos a alguien llamándolo “indio” aunque sepamos que todos somos mestizos. No son raros los casos en que soltamos una expresión como esta y nos preguntamos por qué dijimos tal cosa si no pensamos de esa manera. La explicación puede ser que proviene de nuestra cultura y estaba grabada en nuestro inconsciente, pero no habíamos tenido oportunidad de corregir la grabación.
Las culturas evolucionan constantemente por obra de los humanos. Cada uno de nosotros corregimos, agregamos o quitamos pensamientos, creencias, hábitos y expectativas de ese acervo cultural que no sabemos dónde se guarda pero lo experimentamos todos los días. Eso sí, mientras más distinto sea nuestro pensamiento del que profesa el grupo, más riesgo corremos de ser considerados tontos o locos. Se dice que cuando todo un grupo está equivocado, el individuo que menciona la verdad es reo de muerte. ¿Un ejemplo? Galileo Galilei, quien prefirió salvar su vida retractándose de su descubrimiento. Sin embargo, de todas maneras logró un cambio en la humanidad, aunque no le haya tocado verlo.
Nosotros todos estamos logrando cambios en la humanidad. Ahora, mientras sigamos respirando, es nuestro tiempo. Nada de lo que hagamos o pensemos es inútil o trivial, todo quita o agrega algo a la evolución del género humano.
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martes, 9 de noviembre de 2021
TENEMOS LIBRO NUEVO
Nuestro grupo “Escritores8” se pone feliz cada vez que uno de nosotros publica un libro. Acaba de salir el de Eduardo Castillo con sus peculiares y muy divertidos relatos titulado “Ibargüengoitia, la musa, el Mercedes Benz y la española”. ¡Felicidades, Lalo!<.
Me encanta hablar sobre el estilo que utiliza su autor. Puede uno darse una idea de lo que va a encontrar en su lectura con el párrafo que él mismo incluyó en la solapa de los ejemplares. Dice así: ><
“Eduardo Castillo escribió su primer libro “La vida es lo que pasa mientras lees cuentos”. Desafortunadamente, este tuvo un tropezón en las ventas, la mayoría de los que lo compraron pidieron el reembolso, incluyendo a algunos de sus amigos, a los que el autor se los había regalado. A pesar de eso, Eduardo escribió otro libro, este que tienes en la mano”. ><.
Como el lector puede darse cuenta, Lalo parece no tomar nada en serio y ve el mundo desde ángulos inesperados que ocasionan risa. Recomiendo leer su libro cuando se tienen ganas o necesidad de darse un respiro, aflojar tensiones o escapar de la solemnidad con que a veces se enfrenta la vida, y reír un poco.><.
Es muy conocida la expresión de que “es más difícil hacer reír que hacer llorar”. Este libro tiene el mérito de sacar al lector de su mundo de todos los días y meterlo en otro donde las cosas parecen muy distintas, y se da la bienvenida al buen humor.><.
El libro consta de siete cuentos o narraciones. En el primero, un escritor es inspirado por una musa y asesorado por el mismo Ibargüengoitia; en el segundo, un alumno está tomando un curso para especializarse en escribir con letra de doctor; luego, un rey celoso que debe hacer un largo viaje a las cruzadas contrata a un diseñador de cinturones de castidad, y siguen otros cuatro cuentos más igualmente enrevesados.><.
El grupo “Escritores8” sigue trabajando y publicando. Nos gusta hacerlo. Hay otros libros en el horno y a punto de salir, ya les compartiré nuestras novedades en cuanto estén listas. Por lo pronto, expreso la alegría de ver terminado y publicado este de Lalo Castillo y le deseo de todo corazón que cumpla su cometido de alegrar a muchos lectores que gusten de pasar ratos agradables y entretenidos.><.
Muchas felicidades, Lalo Castillo.><.
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lunes, 1 de noviembre de 2021
ETIQUETAS Y CAJAS NEGRAS
¿Has oído hablar de que a los humanos nos agrada poner etiquetas? Es decir, nombrar las cosas, eventos y personas, así podemos pensar en ellas. Si digo “mesa”, quien escucha o lee la palabra piensa en una superficie apoyada en varias patas. En la Biblia se habla de que Adán tuvo el encargo de poner nombre a todo lo que existía. Aquello debió ser más simple que ahora, porque existen cosas nombradas muy complejas, como nacionalidad, patriotismo, amor, envidia o pereza. Las nombramos con frecuencia y, con o sin investigación acerca de si el contenido es lo que parece, lo damos por conocido en vista de la etiqueta. >.
En ciencias ocurre algo similar cuando un proyecto es complejo; se crean “cajas negras”. Una caja negra es un elemento con nombre (por ejemplo: módulo B) que se estudia desde el punto de vista de las entradas que recibe y las salidas o respuestas que produce, sin tener en cuenta su funcionamiento interno. Por ejemplo: “gravedad” y “consciencia” son cajas negras: se sabe acerca de sus efectos, pero no cómo funcionan. Las cajas negras se utilizan para estudiar un proyecto en partes y sin dividirlo; cada módulo puede ser una caja negra para los demás módulos.><.
Tanto las etiquetas como las cajas negras sirven para lo mismo: facilitar el pensar y el hacer, aun si no son garantía de pensamiento óptimo.
Hace tiempo que me llaman la atención las siguientes etiquetas, ¿o debería llamarlas “cajas negras”? Baby boomers; Generación X; Millennials o Generación Y; Generación Z. Las fechas que las delimitan varían ligeramente en los distintos artículos y reportes. De cada una de las “generaciones” se sabe qué recibieron y de qué manera responden. ¿Crees que la siguiente descripción sea acertada? ><.
Los Baby Boomers (nacidos de 1946 a 1964) son personas que recibieron un mundo empobrecido por la guerra y por lo tanto, en forzosa expansión, o se extinguiría la raza. Otorgan valor al trabajo, la estabilidad y la seguridad. Sus virtudes son: la constancia, la fidelidad y la honestidad. ><.
La Generación X, nacidos entre 1965 y 1980. Redondeando las cifras, andan entre los 40 y los 60 años. Recibieron un mundo cada vez más estructurado y empresarial que incluía a ambos sexos entre su personal, vieron multiplicarse la tecnología y les tocó la llegada de Internet. Se supone que son metódicos, aspiran a su desarrollo personal en todos los sentidos, ambicionan mejorar sus condiciones de vida y saben exigir sus derechos. ><.
La Generación Y o Millennials: Nacieron entre 1981 y 1997, tienen entre 22 y 39 años. Quieren un trabajo que los haga felices y se adaptan con facilidad al cambio incluso de país, siempre están dispuestos a emprender y volver a comenzar. En su vocabulario no existe el fracaso; es experiencia. ><.
La Generación Z, de los nacidos de 1998 en adelante, están recibiendo un mundo tecnológico en vertiginoso desarrollo, no pueden imaginarlo sin teléfonos inteligentes y redes sociales complejas, se identifican a través de una pantalla. Se supone que son... Realmente me sorprendería que alguien se atreviera a profetizar su futuro. ><.
Tal vez estés de acuerdo con que los eventos históricos y ambientales influyen en el desarrollo y configuración de los humanos y su personalidad. Lo descrito más arriba suena bastante lógico, pero ¿en verdad son todos así? ¿Las circunstancias en la totalidad del planeta fueron las mismas para todos? ¿Las personas reaccionan ante un mismo estímulo siempre de una manera igual y predecible? ><.
En mi opinión, cada ser humano es una “caja negra” con una configuración y funcionamiento específicos. Debe ser estudiado aparte, aunque esté interconectado con toda la humanidad y con su medio ambiente de los que recibe y a los que responde de manera peculiar. ¿Tú qué opinas? ><.
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lunes, 25 de octubre de 2021
HOMBRES MASCULINOS Y MUJERES FEMENINAS
Hasta mediados del siglo pasado (siglo XX), todavía era evidente en nuestro país la existencia de dos culturas ancestrales distintas: la de los hombres y la de las mujeres. Convivían en una estira y afloja constante dentro de la llamada cultura general.
Aquí la palabra cultura no se refiere al número de años en la escuela ni cuántos libros se han leído, sino al conjunto de mitos, creencias, hábitos y estrategias compartidos por un grupo para vivir e interpretar la vida. Sus miembros la aprenden en casa, con sus papás, parientes y demás personas del medio donde crecen.
Las dos culturas que nos inculcaban desde que éramos bebés utilizaban multitud de detalles en el vestir, hablar, actuar, incitar, premiar, prohibir o castigar y presuponían algunas de las siguientes creencias grupales:
Los hombres nacieron para mandar y ser jefes, las mujeres para obedecer y servir.
Los hombres son agresivos e impetuosos; las mujeres son dulces y abnegadas.
Los hombres son infieles; las mujeres son fieles.
Los hombres son de la calle, las mujeres son de su casa.
Los hombres se encargan de la política, los negocios, las finanzas, la guerra; las mujeres del hogar, la educación de los hijos y la beneficencia social.
Los hombres ganan el dinero, las mujeres lo reciben y utilizan sobre todo en sus hijos.
Los hombres tienen necesidades eróticas apremiantes; las mujeres no (excepto las que son malas) y cuando acceden, lo hacen para conservar al varón.
Podría mencionar muchos paradigmas más que todos conocemos o hemos oído.
Los resultados de tal “educación sexual” saltaban a la vista: no siempre los hombres y las mujeres aceptaban en totalidad estos roles, ni siempre se ajustaban a ellos de buen grado. Desde muy pequeños, niños y niñas mostraban divergencias que debían ser “podadas” y castigadas “para hacerlos al molde”. De adolescentes, vivían verdaderas tormentas junto con sus familias cada vez que se desviaban de su rol. Ya casados, abundaban las quejas de unos y otras porque la pareja no era lo que se esperaba que fuera. A los disidentes se les ponían adjetivos que eran percibidos como ofensas: “marimacho” y “machorra”, o “mariquita” y “mandilón”, y otros más.
Quizá alguien cuestione el llamar “educación sexual” a estas costumbres, pero eso era; una formación distinta para cada sexo en la que interpretaba en qué consistía ser hombre masculino y mujer femenina. Sus normas abarcaban la concepción y la generación de nuevas vidas, así como lo que tocaba a uno y a la otra cuando ya se tenían hijos.
Me contaron una anécdota que no sé si sucedió en la vida real, de una quinceañera que se sulfuró porque su madre le dijo: “Levántate y calienta tortillas para tu hermano”. “Que las caliente él, no soy su criada”. “Hija, eres mujer, te toca hacerlo”. “¿Nada más porque soy mujer?, a él no se le van a caer las manos por calentar una tortilla”. “Niña, las cosas son así aunque no nos gusten; si quieres casarte, hazte el ánimo”. “Pues no, fíjate, yo no voy a ser la sirvienta de nadie”. “Ay, hija, ya te veré, en esto, o cabestreas o te ahorcas”. Fin de la anécdota.
Hoy, esas costumbres parecen diluidas. Ciertamente, aquella cultura no preparaba a los hombres y a las mujeres para que convivieran en amor y armonía consigo mismos y con el sexo opuesto, más bien los azuzaba a una lucha constante de poderes. Los matrimonios bien avenidos eran sumamente raros y cuando se daban, alguno de los dos había entregado al otro su poder calladamente en una sumisión casi total. Nuestra cultura se basaba en el dominio y la sumisión, no en convenios.
Cabe la pregunta: ¿La cultura posterior, con la llamada Revolución Sexual, sí prepara a hombres y mujeres a convivir en armonía?
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miércoles, 20 de octubre de 2021
EL PADRE Y LA MADRE IMAGINARIOS
Papá y mamá viven en cada uno de nosotros. Nuestros cromosomas provienen la mitad de él y la otra mitad de ella. ><.
Tú sabes que no necesitaste hacer esfuerzo para obtener una réplica de los ojos de mamá o de papá, de sus manos, dientes, orejas o manera de andar. Esto en lo físico. En lo mental o psicológico sucede lo mismo; eres ellos, y ellos se aman o pelean dentro de ti, a veces gana uno y a veces otro, en tu interior se besan o se separan. Cuando eres muy joven se nota menos, pero a medida que pasan los años te sorprende descubrirlos en el espejo. Los conocidos te dicen: “Cada día te pareces más a tu papá, o a tu mamá” o tú te pillas diciendo una palabra o ejecutando una acción que te vino espontánea y les pertenecía.><.
Los papás que están actuando dentro de ti no son tus papás de carne y hueso sino los papás imaginarios que tu mente creó como los captó. Dentro de ese imaginario hay todo un universo; caben tus fantasías acerca del papá y mamá ideales que se ajustarían completamente a tus necesidades y deseos satisfaciéndolos a la perfección y siempre estaban ahí para ti “como debía ser”. También las imágenes de los papás que te decían que no, te prohibían cosas, se enojaban, te castigaban, se iban, tenían otras prioridades. Agrega a esto las imágenes de tus padres trayendo adentro a sus propios padres imaginarios a los que querían complacer (o aborrecer), y que como pareja estaban o no estaban de acuerdo entre sí. Llevas adentro lo que se decían, la manera en que se culpaban y los resultados que observabas en esa relación. Independientemente de cómo fuera la realidad, tú “sabías” quién era el bueno y el malo, cuál era el grande y el más pequeño, el que dominaba y el dominado, el tonto y el listo. Todas estas imágenes actúan dentro de ti buscando manifestarse.><.
Ni siquiera de muy niño eras totalmente pasivo, sino que actuabas a la manera de un árbitro que aceptaba o rechazaba lo que veía y oía y que sin darse cuenta comparaba los “hechos” con las “doctrinas”; es decir, lo que hacían con lo que te decían que debías o no debías hacer. Ahora que has crecido, con tienes posibilidad de hacer photoshop en estas imágenes. Te toca y es tu responsabilidad lograr que se modifiquen hasta que puedan convivir en paz dentro de ti; de lo contrario, permanecerías siendo simple reproducción, copia de lo que recibiste y repetición de destinos ajenos. Y ni se te ocurra presumir que todo lo que recibiste fue óptimo, puesto que eres hijo o hija de simples seres humanos que provenían de familias distintas y no siempre podían acertar.><.
Ya en otras ocasiones he hablado de hacer las paces con los padres. A estos padres me refiero, a los padres imaginarios que viven en tu mente, que unas veces te ayudan y sostienen pero en otras te meten en conflictos que percibes como insuperables. Puedes recordarlos como crees que eran, sin adornos ni camuflaje, darles una bienvenida a tu ser aunque te sea dolorosa y decirles en tu mente “sí, así es, así soy, y con todo esto me amo” y luego, con respeto y amor, realizar tu photoshop. “Con tu permiso, papá, mamá, esto se va”, “con amor dejo en tus manos tu culpa, mérito, responsabilidad o como se llame y me permito actuar diferente a ti, lo cual no significa que deje de ser tu hijo o hija”. ><.
Para muchas personas es casi imposible pensar en amar a papá o mamá con las características que tienen o tuvieron, pero es la única manera de poder amarse uno tal como es aunque no sea perfecto. Esas imágenes que están adentro, vivas y activas, no se van a someter a tu voluntad si no las miras con aceptación, “sí, así es, así fue”. Solo con la mayor benevolencia (buena voluntad) puedes conducirlas suavemente hasta donde deseas. ¿Cuesta mucho trabajo? A veces sí, y vale la pena. ><.
Nada vale tanto la pena como lo que cada uno hace a favor de sí mismo, de su propia salud y bienestar. Luego del photoshop puedes decirte: “Me amo más de lo que nadie puede hacerlo”, “honro mi destino, mi vida y mi historia de la mejor manera que puedo”, “nadie vela mejor por mí que yo mismo”, “me amo con todas las imágenes que mis padres imaginarios grabaron en mí”, “hago mi photoshop a mi gusto y entender”, “soy libre”.><.
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lunes, 11 de octubre de 2021
LA FELICIDAD, ¿QUÉ ES?
Es muy probable que tú ya tengas tu definición personal de felicidad y también la apreciación de si eres feliz, ¿lo eres? ><.
A través de la historia, muchos humanos han dado su opinión acerca de qué es la felicidad, ¿quieres comprobar si alguna de estas definiciones se parece a la tuya?
Platón, filósofo, negaba que la felicidad consistiera en el placer. Él la consideraba una virtud; es decir, algo que se consigue ejercitándola.><.
También Aristóteles, filósofo, la veía como una virtud y consideraba que los humanos que la practicaban se volvían capaces de bellas acciones.><.
Para Nietszche, filósofo, la felicidad era un invento, un camino falaz trazado por aquellos que mienten y que nos es impuesto. ><.
Para Schopenhauer, la felicidad es tan sólo relativa y se disfruta con resignación, realizando con buena voluntad lo que se debe hacer. ><.
Para Ortega y Gasset la felicidad se configura cuando coinciden “la vida proyectada” y “la vida efectiva”; es decir, cuando lo que deseamos ser coincide con lo que somos en la realidad. ><.
Para Slavoj Žižek, sociólogo, filósofo y psicoanalista, la felicidad es un asunto de opinión y no un asunto de verdad. Según él, es un producto del capitalismo que promete la satisfacción eterna a través del consumo.><.
Louise L. Hay afirma que la felicidad es sentirse uno bien consigo mismo. ><.
En una definición de internet, la felicidad es un estado emocional de bienestar y realización que se genera en una persona cuando alcanza una meta anhelada.
Otra de Internet: Felicidad es un momento duradero de satisfacción, donde no hay necesidades que apremien ni sufrimientos que atormenten.><.
¿Las opiniones son bastante distintas, verdad? ¿Alguna definición se acerca a la que elaboraste para ti?><.
Considero probable que quien que piensa que la felicidad es una mentira o un asunto de opinión, nunca va a experimentarla; no la reconocería. Para obtener la felicidad se necesita primero creer que existe y es posible y darse permiso para sentirla.><.
Otra manera que tampoco es útil para obtenerla es creer que otra persona puede dárnosla, como cuando decimos: “hazme feliz”, “hazme sentir seguro”, “hazme saber quién soy”, “mi felicidad eres tú”. O lo opuesto: “prometo hacerte feliz”, “yo te daré la seguridad que necesitas”, “haré que te sientas pleno o plena”. Es por demás esforzarse uno por colmar los deseos de otra persona y menos aún si esta no se permite ser feliz y nada la sacia. ><.
En redes leí que la infelicidad es la enfermedad más extendida del planeta y me pregunté: ¿En serio la mayoría de los humanos somos infelices? Sería muy triste que esto fuera cierto, porque la felicidad nace de adentro. Mientras que uno se siente feliz por tener una buena bicicleta para transportarse y otro con un coche que funcione, habrá quién se sienta desdichado si no posee un Ferrari o al menos un auto más vistoso que el del vecino. ><.
Yo deseo creer que hay más personas felices que infelices, que ponen atención a lo bueno y bello que han creado y pueden generar.><.
Tú sé feliz, te lo mereces.><.
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lunes, 4 de octubre de 2021
NOSOTROS LOS BUENOS
¿Quiénes son los buenos? ¿Por qué hoy sería noticia lo que lleva siglos existiendo? Algunos viejos afirman que todo pasado fue mejor y jóvenes creen que lo mejor está en el futuro, que ellos se encargarán de que así sea. ¿Quiénes están en lo cierto y quiénes se equivocan? Tal vez todos, o ninguno.<.
Una señora que rondaba los cincuenta años relataba lo que le sucedió a ella con su mamá. Cuando era apenas una adolescente, tuvo la mala suerte de encontrar en la calle a su papá muy acaramelado con una desconocida. No se dejó ver por él y en cuanto llegó a casa se lo contó a su mamá, quien le dijo: “Hazme el favor de respetar a tu padre. Cállate. Ni una palabra, tampoco a él”. Así pasó. Ella creció, se casó, tuvo a su primera hija y debía guardar cuarentena. La madre le aconsejó: “Cuídate, hija, y si en este tiempo sabes que tu marido llega noche o no llega, cállate, no digas nada por amor a tu familia. Los hombres son distintos a nosotras y necesitan salir”. Así pasó. Años después, debido a un conflicto serio de pareja, esta señora llegó a casa de su madre, quien la escuchó largamente y después le dijo: “Estas son cosas de ustedes dos, no puedo entrometerme porque luego ustedes se contentan entre las sábanas y yo me voy a quedar odiando al Fulano, así que agarra tus cosas y vuelve a tu casa. Tú eres de allá”. ¿Esto es nuevo, o antiguo? ¿Aún sucede o ya se vive de otra manera? ><.
Una joven decidió irse a vivir con su novio, los padres se enojaron muchísimo y le decían: “Déjalo, no te conviene, es un sujeto que no quiere compromiso”. A los dos años, los novios decidieron casarse y hubo boda. Los padres respiraron aliviados. Tiempo después, la hija llegó alterada a la casa paterna pidiéndoles quedarse a vivir con ellos, junto con su hija pequeña. “No puedo continuar, él no me respeta y me pinta el cuerno descaradamente”, argumentaba. La madre respondió: “Te lo advertimos y no hiciste caso, ahora atente a las consecuencias; tú lo escogiste, es tu marido. Una de mujer tiene que vivir cosas que no le gustan y no por eso deja todo tirado. Piensa en tu niña, ¿vas a dejarla sin padre? Debes volver y arreglar las cosas”. La hija tomó su maleta y regresó a su casa. ><.
En estos relatados, ¿quiénes son los buenos poseedores de la verdad, y quiénes los malos que están en el error? Se dificulta saberlo, ¿verdad? La vida no siempre se sujeta a lo que pensamos que debería suceder y suele meternos por caminos retorcidos que no habíamos previsto. Sin embargo, los humanos gustamos pensar que sí sabemos cómo deben de ser las cosas y es cuando adquirimos una visión de “nosotros somos los buenos y poseemos la verdad; los otros son los malos y están en un error”. ><.
Por regla general, “los buenos” suelen ser más fríos y crueles que los “malos”. Debido a su pensamiento blanco y negro, sin matices, condenan, critican, señalan con el dedo y se ubican como víctimas en donde están siendo victimarios. Decía un señor que corrió de la casa a su hija adolescente embarazada: “Canija muchacha, traicionó nuestra confianza y trajo la vergüenza a nuestra familia”. En ningún momento se le oyó decir: “¿Dónde estará? ¿Tendrá qué comer y dónde dormir? ¿Necesitará algo?”. ><.
Podemos sentirnos “los buenos poseedores de la verdad” en muchas ocasiones; cada vez que nos encontramos con personas que piensan distinto, actúan distinto, luchan por ideales distintos, comparten distinto color, raza, ubicación geográfica, modos de gobierno u organizaciones familiares diferentes a las que acostumbramos. Si nos sentimos “los buenos”, buscamos extinguir a los “malos” o por lo menos, obligarlos a que piensen como nosotros. Nos volvemos autoritarios.><.
Quienes en lugar de sentirse “los buenos” se perciben como simples seres humanos dentro de la vida, aprendiendo lo impredecible constantemente por ensayo y error, tienen mayor oportunidad de convivir con las diferencias y lograr la paz interior. ¿Qué tan interesante es poseer paz en el alma? ><.
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lunes, 27 de septiembre de 2021
SOMOS LIBRES
En psicoterapia se aprende cómo vivir cada día más plenamente la libertad. Jean Paul Sartre, filósofo francés, escribió “estamos condenados a ser libres”. Esto significa que siempre estamos eligiendo incluso si no queremos reconocerlo y que, por ínfima que sea, toda decisión tiene consecuencias. Algo tan simple como elegir una comida o el color de un vestido nos afecta a nosotros y a alguien o algo más; a lo mejor se venden más tacos que pizzas o más vestidos verdes que azules.><.
Libertad es la facultad del ser humano para elegir actuar de una manera o de otra o no actuar, y ser responsable de sus actos. ><.
¿Por qué “facultad del humano”? En la libertad es indispensable la consciencia de sí mismo. Hasta donde sabemos, el ser humano es el único que posee dicha consciencia y puede ser responsable de sus actos. Un bebé de meses o una persona en coma no tienen consciencia de sí mismos; por lo tanto, no se les puede adjudicar la responsabilidad de sus actos. Tampoco los animales pueden ser responsables.><.
Alguien podría argumentar que los animales sí parecen tener consciencia de sí mismos, puesto que muestran sentimientos e incluso remordimiento. Cuando regañamos a nuestro perro él agacha la cabeza y mete su cola entre las patas. Cierto. Y que también eligen al subir, bajar, correr o estarse quietos. Así es; pero no son responsables. Si nuestro perro destruye la maceta del vecino, no podemos cobrarle el daño al perro; será el dueño quien se haga responsable. La libertad está íntimamente ligada a la responsabilidad.><.
Por ser libres podemos y necesitamos tener propiedad privada. Sin propiedad privada no hay libertad. Cada uno somos amos y señores de nuestro cuerpo físico y de lo que le agregamos (comida, vestido, medicamentos, etc.), lo que asimilamos (conocimientos, habilidades, creencias, etc.) y lo que generamos con nuestro esfuerzo (un invento, el fruto de nuestro trabajo, sueldos, ganancias, etc.). Nadie puede hacer uso de nuestro cuerpo sin nuestro consentimiento. Tampoco de nuestras cosas. Eso es lo justo.
Sin propiedad no hay libertad. Si otra persona se adueñara de mí y me obligara a hacer lo que ella quisiera, como en el caso de la esclavitud, estaría atentando contra mi libertad. Y si yo le otorgara el poder para hacerlo (porque me convenciera de que soy esclava o de alguna manera me creo con la obligación de someterme), yo seguiría siendo libre porque no puedo dejar de serlo, pero mi decisión inhibiría mi capacidad para ejercer plenamente dicha libertad.><.
Los individuos somos libres, puesto que podemos elegir imperfecciones, lo bueno y lo malo. Si estuviéramos obligados a elegir siempre lo bueno o impedidos para elegir lo malo, no seríamos libres sino máquinas programadas, como lo es un robot. Somos tan libres que podemos elegir nuestra propia esclavitud, lo cual no implica que hayamos perdido la facultad irrenunciable de ser libres.><.
Cada ser humano libre es responsable; o sea que responde por su cuerpo y sus propiedades. Tiene el encargo de cuidar ambas cosas: su cuerpo (con su salud y bienestar) y sus cosas (lo que necesita para cuidar de lo anterior). Un humano (a excepción de cuando es niño y no puede ser enteramente libre, puesto que no puede hacerse cabalmente responsable), un humano adulto libre no vive esperanzado a que otro se haga cargo de él y de lo suyo. Sí puede pedir ayuda pero no esperará que se la proporcionen gratis, debe corresponder con algo equivalente. De aquí surge la división del trabajo: yo hago unos zapatos que a ti te sirven y tú siembras los alimentos o confeccionas la ropa que yo necesito. Los seres humanos libres podemos hacer convenios e intercambiar bienes y servicios.><.
Lo anterior se opone frontalmente a la opinión cada vez más en boga de que “los humanos somos algoritmos que actuamos automáticamente”. Sin embargo, por su libertad, el ser humano puede elegir creer que sí lo somos y que la libertad no existe. ><.
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lunes, 20 de septiembre de 2021
POR QUÉ ALGUNAS PERSONAS NO VAN A PSICOTERAPIA
Hace unas décadas, la disculpa más socorrida para no asistir a psicoterapia era: “¡Oye, no estoy loco!”, pero el pensamiento social ha cambiado y aquel estigma desapareció. Ahora estamos conscientes de que la sociedad en la que nacimos está enferma de muchas maneras: odio, inseguridad, violencia, deshonestidad, contradicciones, etc. Sin embargo, de todas maneras exige que nos sometamos a una serie de paradigmas que durante siglos han dado malos resultados: gente infeliz, odiándose, saboteándose, con relaciones humanas o intrafamiliares que conducen a la desdicha, dominio y sometimiento de unos humanos sobre otros...><
Desde la segunda mitad del siglo pasado, las técnicas y recursos de psicoterapia han ido teniendo avances impresionantes. Tomar psicoterapia es como asistir de nuevo a la escuela, pero con otro método. No se trata de uno ubicarse como alumno de un maestro que sabe más, sino de experimentarse adulto conversando con otro adulto al que pide: “Pon a mi servicio tus ojos, tus oídos, tu atención y las técnicas que conoces para que juntos estudiemos de qué manera puedo sentirme mejor”. Ambos se embarcarán en la aventura de explorar las necesidades, hábitos, ideologías y programaciones del que paga hasta encontrar una nueva estrategia que le parezca adecuada. <.
A pesar de que el servicio de psicoterapia existe y la mayoría de las personas saben que tienen aspectos de su vida que podrían (o que incluso les urge) mejorar y la psicoterapia les sería de utilidad, no la solicitan por motivos muy diversos. “Iré un día de estos, en cuanto pueda”, “no me queda tiempo”, “No hay dinero”, “qué flojera”, “dicen que es complicada y uno se siente más angustiado”, “no sé con quién ir”, “los psicólogos y psiquiatras están más locos que uno”, “mi pareja (mi padre o mi madre o alguien más) no quiere que yo cuente nuestros secretos”, y podríamos continuar. Es parecido a las personas que no consultan al médico o al dentista hasta que tienen una emergencia y entonces sí, el tiempo y el dinero salen de donde no los había, la angustia y la complicación se multiplican y a veces ya es demasiado tarde.<.
También sucede que personas asisten a psicoterapia y no la toman. Es decir, no llegan con la intención de investigar sino de dar órdenes o exigir que las cosas sucedan como creen que deberían ser, parecido a lo que refería una enfermera de un centro de salud oficial: “Traen niños con diarrea y los padres exigen suero intravenoso y una inyección de antibiótico. Les recetamos suero oral y no se lo dan a beber, mejor acuden con otro médico o enfermera que sí les administre lo que piden, aunque el niño no lo necesite e incluso pueda hacerle daño y le provoque resistencia a los antibióticos”. En psicoterapia también sucede. A veces, al cliente le parece que no ha habido suficiente dramatismo en las sesiones, o que estas deberían haber comenzado con “cuénteme toda su infancia”, quizás el cambio prescrito le parece ínfimo o ridículo y no está dispuesto a probarlo, o el terapeuta no da señales de aliarse en contra de las personas que el consultante considera culpables de su malestar, y concluye hasta con gusto: “No sirve. Adiós”. <.
Otras veces, se juzga la calidad de un servicio por su costo monetario. Una sesión de psicoterapia o el tratamiento completo suelen costar varias veces menos que, por ejemplo, una cirugía. Una sesión de Constelaciones Familiares requiere poco dinero y tiempo (una hora aproximadamente) y esto hace que surja la pregunta “¿de veras sirven?”. Hay quienes prefieren pagar el viaje a Houston y desembolsar honorarios en dólares “para cerciorarse” de que reciben un buen servicio. OK, have a good trip. <.
Muchos otros pretextos podríamos haber descrito, pero es obvio que el tiempo y el dinero mejor invertidos son aquellos que se dedican a la propia salud y felicidad.<.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com
lunes, 13 de septiembre de 2021
DE MI LIBRO “LOS SECRETOS HACEN RUIDO”
Quiero comentar acerca de mi libro “Los secretos hacen ruido” que a muchas personas les ha gustado, no a todas. De él he recibido más retroalimentación que de otros y esta ha sido muy variada, desde las que lo consideran creíble y oportuno hasta quienes califican el tema como escandaloso, escabroso y discutible. Casi todas me han dicho que es demasiado fuerte y les da trabajo asimilarlo. Citando palabras específicas: “qué acertado”, “muy ágil y fácil de leer”, “demasiado antiguo”, “con ideas retrógradas”, “heteronormativo”. Esta última palabra significa que considera a la heterosexualidad como la norma, lo cual ha llamado mi atención debido a que está inspirado en una sociedad como la nuestra, leonesa. He observado que las opiniones dependen mucho del sitio donde radican los lectores.><.
Primero, agradezco a las personas que lo han leído, sea cual fuere la opinión que les haya dejado su lectura. Luego, respondo a algunas preguntas que me han sido formuladas.><
El tema que he querido expresar es, como en todos mis libros, el de la libertad personal que permite a cada uno estar de acuerdo consigo mismo, u ocultarse. En esta historia, la confrontación de dicha libertad con las normas y expectativas sociales que premian determinadas conductas y reprueban otras. Presento a una familia que aparentemente se somete a las normas al grado de ser considerada ejemplar, pero en secreto necesita transgredirlas para sobrevivir y hacer lo que necesita. Obviamente, en algún punto debe darse una distorsión de la realidad. Y también en algún punto, la tendencia hacia la salud y la honestidad, que siempre hace lo suyo, amenaza al secreto.><
La homosexualidad en la familia es el argumento utilizado para presentar las distintas opiniones y expectativas que se involucran: la costumbre, las estructuras políticas, la ciencia y la religión. Es un recurso que simboliza las situaciones en las cuales una persona no está disponible para cumplir las expectativas que sobre ella se tienen, toma su propio camino y se ve expuesta a las consecuencias.><.
También quise presentar el uso del silencio tanto como como fuente de confusión como un recurso de libertad. Por un lado, con quiénes se necesita decir toda la verdad, y por otro, con quiénes conviene reservársela. Una pregunta es: ¿se tiene derecho a callar?, ¿cuándo?, ¿dónde? Y la opuesta: ¿Se tiene derecho a expresarse?, ¿cuándo?, ¿dónde?><.
Los lectores que están familiarizados con mis escritos posiblemente han notado que, en mi visión, las personas queremos pertenecer a nuestros grupos y, para ello, muchas veces negamos u ocultamos impulsos, sentimientos y necesidades a fin de ser aceptadas. Pero también queremos ser lo que somos, nosotras mismas, personas con libertad de crecer y expresarnos de acuerdo con nuestra propia medida. A veces, ambas motivaciones chocan entre sí. En nuestro cuerpo y en nuestra vida se da la disyuntiva milenaria de qué cosa es más importante, el bien común o el bienestar individual. También habrán notado que considero al bienestar individual como fuente imprescindible del bienestar social.><.
Nuevamente agradezco a los lectores que compraron y terminaron la lectura de mi libro, deseo que siga vendiéndose y también seguir recibiendo su valiosa retroalimentación. Por último me permito tomar y repetir una expresión de Pedro Vargas, un cantante mexicano de otra época: “Muy agradecida, muy agradecida y muy agradecida”.><.
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