Bienvenido a mi blog. Soy mujer, divorciada, madre, abuela y también psicóloga. Deseo que encuentres algo que te guste.
lunes, 28 de septiembre de 2020
lunes, 21 de septiembre de 2020
ESTAMOS CAMBIANDO
lunes, 14 de septiembre de 2020
TRASCENDENCIA Y AUTORREALIZACIÓN
MAMÁ DISCUTE CON SU HIJA ADOLESCENTE
lunes, 31 de agosto de 2020
PRESENTACIÓN DE MI LIBRO “RELATOS DE AMOR, VIDA Y MUERTE”
Hoy quiero hacer una invitación a mis lectores para que asistan a la presentación virtual de mi libro “Relatos de amor, vida y muerte” el próximo viernes 4 de septiembre a las 18,15 horas. Solo tienen que teclear el siguiente enlace:
https://www.facebook.com/
Ingresamos a la tecnología. El COVID19 nos empuja. No solo es causante del “quédate en casa” sino que está ocasionando que hasta los niños de 6 años aprendan a manejar Google Meet, Googleclassroom y otras aplicaciones que se utilizan para sus lecciones. Esos niños van a ser unos genios de la tecnología. Al principio tal vez batallen para controlar el “mouse”, elegir la materia que les toca de acuerdo a un horario, abrir o cerrar sus micrófonos y videos, pero pronto tendrán una familiaridad con las computadores que los mayores solamente podremos admirar; difícilmente la obtendremos.
No nada más los niños y jóvenes se están beneficiando de la tecnología, también las instituciones, las empresas, los artistas y los escritores. Yo me cuento entre estos últimos y estoy muy contenta porque Editorial Porrúa hará una presentación virtual de mi libro “Relatos de amor, vida y muerte”. Y todavía me asombro de que la tecnología permita que la dueña de dicha editorial me entreviste, sin salir de casa ninguna de las dos. Comprendo que esto ya es común, pero no deja de ser maravilloso.
Me va a dar mucho gusto si mis queridos lectores asisten a la presentación y me dejan comentarios. Con sus comentarios a lo mejor hasta me siento famosa. Es mi primera vez y me encantará sentirme acompañada en este evento. No lo olviden: viernes 4 de septiembre a las 18;15 horas. Les agradezco de antemano su asistencia, y de nuevo les doy las gracias por seguirme semana por semana leyendo mis artículos. Que estén muy bien.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com
lunes, 24 de agosto de 2020
NO MÁS COMIDA CHATARRA
En esta cuarentena cuidemos la salud de los niños ¡no más comida chatarra!
En Oaxaca está por prohibirse la venta de “alimentos chatarra” a los niños. Es loable la intención de las autoridades, pero sabemos que la buena nutrición no se logra por decreto; en la manera de alimentarse intervienen demasiados factores de cultura, hábitos y costumbres que no pueden ser legislados. Es posible que legislar sobre el tema traiga como resultados positivos obtener ingresos por multas solamente. Lo que debe ser cambiado es la mentalidad.
Se llama “comida chatarra” a todas aquellas preparaciones que contienen un alto nivel de grasa, sal, azúcares y sustancias que no poseen valor nutritivo (también si son preparadas en casa).
Algunos de los alimentos más habituales dentro de la alimentación cotidiana en los niños son: papas fritas, hamburguesas, galletas azucaradas, pizzas, bebidas carbonatadas (refrescos), los cuales, según los especialistas en nutrición, pueden conducir a un sinfín de enfermedades, como la hipertensión arterial, diabetes tipo 2, infartos, etc. Además, el consumo de comida chatarra impacta directamente al metabolismo y al sistema glandular, perjudicando a la salud física y mental. Estudios científicos han demostrado que el consumo frecuente de comida rápida y poco nutritiva es un factor determinante para el surgimiento de la obesidad temprana, en la niñez y la adolescencia.
La situación actual de aislamiento social es propicia tanto para enfermar como para crear conciencia en nuestros niños acerca de los hábitos alimenticios que son peligrosos. Como los pequeños no son quienes preparan las comidas, esta tarea educativa recae en los adultos y significa un esfuerzo considerable: es más fácil dar al niño dinero para que compre una bolsa de papas, que lavar, pelar, cortar y adornar frutas y verduras de manera apetitosa.
He aquí algunas sugerencias útiles para disminuir el consumo de comida chatarra en niños:
1. Sustituir los alimentos grasos por alimentos saludables y preparar golosinas naturales que al niño le gusten y se asemejen a la presentación de la comida chatarra de su preferencia.
2. Que los alimentos contengan una gran variedad de colores. La presentación hará que el niño los vea interesantes.
3. Lograr que el niño enfoque su atención en comer sin realizar alguna otra actividad, esto hará que tenga un mejor control en sus hábitos alimenticios.
4. Es importante señalarle al niño la importancia de un buen ritmo de sueño y enseñarle a comer lo suficiente en el desayuno y almuerzo, y más ligero en la cena.
5. Es difícil (pero necesario) mantener al niño ocupado para evitar que se aburra. Asígnale tareas que pueda desempeñar y alábalo cuando las termine. Haz que cuente con un espacio de juegos. Aliéntalo a correr, moverse y hacer ejercicio. Enséñale que el aburrimiento no es justificación para el alto consumo de alimentos grasos.
6. Ingéniate para mostrar al niño como engañar a los antojos mentalmente, es decir, cubrir esos “caprichos” con los beneficios de una alimentación sana.
7. Explícale al niño que el dinero invertido en comida chatarra puede ser mejor utilizado en actividades o cosas más interesantes.
8. Haz una presentación cero agradable de la comida chatarra, nunca la utilices como premio y si ocasionalmente das al niño permiso de consumirla, deja claro que es una excepción, porque él está aprendiendo a cuidar su salud.
Agradezco la colaboración de la psicóloga María Guadalupe Espinoza Medrano, cuya titulación está en proceso.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o al teléfono 7 63 02 51
lunes, 17 de agosto de 2020
LO POLÍTICAMENTE CORRECTO
¿Podemos hacer algo para liberarnos del miedo colectivo y permanecer sanos?
Actualmente, lo “políticamente correcto” consiste en sentir y propagar terror. Por el COVID19, las pérdidas económicas, el desempleo, la inseguridad, la amenaza de convertir nuestro país en otra Cuba o Venezuela y tantas otras a cual más intimidantes. Sin embargo, sabemos que el miedo es la tierra más fértil para contraer enfermedades. ¿Es prudencia, o cobardía, trabajar para que nuestro sistema inmunitario se fortalezca y sea capaz de enfrentar con éxito dichas amenazas?
Para muchas personas, la prudencia está consistiendo en lavarse continuamente las manos, usar cubre bocas también cuando están solas o hacen ejercicio, leer cuantas noticias alarmantes llegan por las redes sociales “para estar enteradas”, recluirse sin salir ni a tomar el sol, etc., etc. Además de lo anterior, incluyen vigilar a los demás y rechazarlos si no hacen lo mismo. Su estado “natural” es obedecer a las normas, adaptarse a las pérdidas y restringirse a condiciones antes inimaginables. ¿Ayuda esto a su salud? Piensan que sí, y que su necesidad de control es responsabilidad social.
Tener pensamiento divergente siempre ha sido riesgoso. Disentir de lo políticamente correcto suele generar angustia. Pero, o bien somos activos y decidimos lo que queramos, o la pasividad nos hace dominables. ¿Está permitido pensar con nuestra cabeza y elegir lo que consideramos más provechoso para nuestra salud? ¿Quién o quiénes otorgan dicho permiso? ¿Se necesita?
Lo novedoso de esta situación es que nos pone a dudar si es más importante que el individuo permanezca sano, o que el grupo comparta las mismas creencias aunque estas nos lleven a un estado de pánico y resignación, opuesto a lo recomendable para la salud mental.
Después de meses de confinamiento se ha ido haciendo evidente que la información que recibimos es caótica; no solo abunda en contradicciones sino que las medidas de protección no nacieron de las necesidades locales; son aplicaciones uniformes y a veces erróneas de criterios que sí y que no funcionaron en otros países. Si alguna autoridad se equivocó, va a ser difícil que lo reconozca. Me refiero a la OMS. Es más probable que sostenga sus normas aun cuando quienes las establecieron se percataran de que son nocivas.
Independiente de que la OMS tenga razón o no, todos sabemos que nuestra mente personal es capaz de coadyuvar tanto con la salud como con la enfermedad. Que el exceso de estrés genera sufrimientos y enfermedades. Que importa estar de acuerdo cada uno consigo mismo. Que la fuerza, la resistencia y la paz provienen de pensamientos armoniosos y de confianza.
Ponerse a cargo del propio bienestar, armonizarse consigo mismo y fortalecer el propio sistema inmunológico, todo esto es un derecho y una obligación. Significa mantenerse uno cuerdo, confiado y amigable dentro de unas circunstancias externas que no ayudan y parecen estar en contra. Se requiere un enorme trabajo interior y contar con el apoyo de una espiritualidad que devuelva a la persona la fe en la vida y la capacidad de ser feliz por sí misma. Es liberarse de las pautas que ordenan que se debe estar triste, resignado, sumiso, enojado, manso, manejable, aturdido, azorado, o lo que sea. Es difícil, pero no imposible.
El poeta Rafael Pombo escribió un verso que nos expresa a todos: “Yo quisiera ser un embajador de la alegría, un profesor que enseña el arte de vivir alegre cada día”. Creo que a todos nos gusta la alegría y quisiéramos poder experimentarla y comunicarla constantemente.
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