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lunes, 17 de diciembre de 2018

ESTAR SOLO


En mi trabajo hablo con mucha gente, luego llego a mi casa y disfruto tener ese tiempo nada más para mí, y no es todo, he tenido oportunidades y recibido sugerencias de compartir mi departamento, pero me niego. ¿Por qué me gusta tanto estar sola?

OPINIÓN

Disfrutar uno consigo mismo es un logro. Un bebé y un niño no pueden sobrellevarlo por tiempos prolongados; se asustan y angustian. Igual muchas personas jóvenes y adultas, se desesperan, debido a que su propia compañía les parece aburrida e incluso insoportable, de ahí que sientan urgencia de buscar con quien hablar o, por lo menos, saber que alguien está ahí. 

Poder uno estar solo consigo mismo requiere paz interior; es decir, que se aceptan los defectos propios con el mismo amor que si fueran cualidades y se convive con ellos sin hacer drama, porque no necesita alcanzar nada ni demostrar nada. Se toma lo que es, como es. Vive para vivir, no para conquistar, escalar o hacer grandes sacrificios en aras de algo. Sabe que si toma un reto es sólo por el gusto de tenerlo.

La persona realmente feliz de estar sola ha desarrollado en grado sumo dos características: creatividad para inventar sus ocupaciones y fortaleza para resistir las intromisiones. Siempre está ocupada, pintando, cosiendo, cocinando, cuidando sus plantas, leyendo, dando clases, viajando, durmiendo, viendo cine, recibiendo a alguien, escribiendo cartas... y sus ocupaciones no le pesan, puesto que son voluntarias. Además, posee recursos para continuar siendo feliz cuando alguien que no la comprende le pregunta con lástima: “¿En serio vives sola? ¿No te deprimes? ¿Puedo ayudarte en algo?”.

Vivir solo no es para todos. La soledad es mala consejera cuando es soledad de carencia: querer y no poder tener a alguien consigo. Sentir desasosiego y falta de paz cuando todos se marchan. Saber que no se tienen vínculos profundos con nadie “porque no encuentra a nadie en quien confiar”. 

Esta soledad de carencia es aterradora y abre la puerta a numerosos problemas. Puede predisponernos a pagar costos elevadísimos con tal de tener compañía. Mucho se ha hablado de mujeres y hombres que prefieren soportar a una pareja promiscua, violenta, siempre dormida o borracha con tal de saber que la tienen. O que a la hora de sufrir un descalabro amoroso se dejan caer hasta la casi inanición porque no pueden soportarlo, no encuentran fuerzas para recoger los pedazos de su corazón roto y continuar viviendo, su amor propio no les alcanza para tener motivos de vivir. O cuando los hijos se van porque deben irse, los culpan de abandono y siempre que pueden los califican de ingratos.

En cambio, la persona realmente feliz cuando está sola se sabe rica, conectada y al servicio de sus semejantes. Rica en cosas materiales y espirituales como conocimientos, habilidades, experiencias, etc. Conectada porque dedica determinado tiempo y actividades a beneficiar a otros aunque fuera sólo rezando o enviando bendiciones, porque los humanos tienen un espacio en su corazón. La verdadera soledad es habitada; en cambio, el solitario respira un vacío que le congela las ganas de reír. El solo por opción se encuentra consigo en el silencio, el solitario porque no tuvo de otra se pierde en la ansiedad y la desesperanza.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com 

lunes, 4 de abril de 2016

DAR LAS GRACIAS



Es difícil exagerar la importancia de saber dar las gracias. ¿Gracias a quién? A la fuente de un beneficio: los padres, los hijos, la pareja, los amigos, los vecinos, el jefe, el gobierno, el franelero, los campesinos, los maestros, los científicos, la naturaleza, la vida, Dios…
Para ser agradecido se requiere humildad. La humildad es la verdad. El humilde sabe que necesita de los demás; el no humilde sufre humillación cuando tiene que pedir y recibir. “¿Yo qué te pido?”, dice la soberbia. “Quiero hacerlo yo solo”, dice el niño que comienza a caminar, olvidando que a su alrededor hay manos solícitas cuidando sus pasos. Y cuando logra trepar a la silla o subir el escalón, no dice “gracias, mamá” o “gracias, papá”, espera ser felicitado por su proeza y no le reconoce méritos a nadie, sólo a él. Eso está bien en los primeros años de vida, pero después, hay que reconocer el continuo intercambio que nos hace humanos. Ninguno de los raros ejemplares de salvajes que se han descubierto, crecidos sin familiares, tipo Tarzán, lograron el buen desarrollo de su potencial.
Las personas agradecidas tienen los ojos muy abiertos y ven; las no agradecidas prefieren cerrarlos y no darse cuenta de lo que reciben. Peor si  tampoco quieran darse cuenta de su falta de gratitud, entonces recurren a la arrogancia y critican el don, encontrando en él todos los defectos posibles; se les sirve una comida y la encuentran fría, grasosa, agria, fuera de hora, en platos feos, mal presentada, en un mantel de pésimo gusto, etc., etc.
¿Por qué nos resulta difícil dar las gracias? “No me gusta deberle nada a nadie”, solemos decir y está bien, siempre y cuando reconozcamos el bien recibido y correspondamos a él, o por lo menos expresemos gratitud. Lo contrario es como sacar una prenda del almacén y no pagar su precio. Es arrogancia, merecimiento infundado. Cuando alguien cae preso de la arrogancia, prefiere robar, sufrir, sentirse víctima, pasar necesidades o cualquier cosa desagradable, pero no agradecer. Me ha tocado escuchar a  divorciados que no recuerdan con gratitud un solo momento agradable de su ex pareja, no le dicen por ti supe lo que es encariñarse, estar casado, ser padre o madre… he oído a hijos que hablan pestes de sus padres y jamás aceptan una llamada, un apoyo o una idea de ellos para no tener que reconocer que también les dieron cosas buenas…  a ex empleados que detestan antiguos empleos y compañeros de trabajo como si la convivencia no les hubiera servido de nada. Y tienen razón, los regalos que no se toman son inútiles. No se toman para no tener que dar las gracias.
El adulto seguro de sí acepta y recibe con gratitud cuanto la vida le da. La prosperidad está íntimamente relacionada con saber recibir, ser recipiente y tener recipiente en donde guardar lo que uno aprecia. Sin recipiente, puede uno sacarse la lotería y en poco tiempo estar más pobre que antes o heredar una fortuna y dejar que se le escurra entre los dedos. No importa el tamaño del don, se irá si no se le toma, se le guarda, se le corresponde y agradece. Cada uno de nosotros puede saber si es buen recipiente imaginando primero que recibe de golpe muchos millones y enseguida pillando los pensamientos que se le vienen a la mente: yo lo daría a los pobres, ayudaría a mucha gente, me dedicaría a gastarlo, me dedicaría a viajes, diversiones, vino, mujeres y canto, me volvería vicioso, cambiaría de amistades… o me alegraría y daría las gracias.
También podemos saber si somos agradecidos si apreciamos lo que la vida nos va dando: amores, amigos, un domicilio, un hogar, compañeros de trabajo, cosas simples y cotidianas… opuesto a ver todo tan defectuoso que no tengamos motivo para dar las gracias.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.


miércoles, 7 de enero de 2015

BUENOS PROPÓSITOS


Me gusta lo que propone Louise L. Hay, que en lugar de los tradicionales propósitos de Año nuevo, hagamos afirmaciones y visualizaciones, confeccionemos listas de deseos o llevemos un diario, para de esta manera expresar al Universo lo que deseamos.

Noto una gran diferencia entre este método y la antigua costumbre de mortificarnos ante los propios defectos y luego, en año nuevo, hacer el propósito de enmendar uno o dos de ellos, intenciones que generalmente disminuyen su intensidad con el paso de los días.

La propuesta no está basada en la propia fuerza de voluntad, sino en la bondad divina. La autora compara su método con ir a comer a un restaurante, donde hacemos nuestro pedido al mesero y éste lo pasa a la cocina, ahí lo preparan, y cuando está listo, nos lo llevan para saborearlo.

Mucha gente no puede creer que el bíblico pedid y recibiréis, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá sea verdad. Piensan que no debe ser tan fácil; están acostumbrados a oír sobre lo dura que es la vida, lo incomprensible de los seres humanos, lo invencibles de las desigualdades sociales, etc., etc., y un mensaje tan sencillo les parece mentiroso. También sucede que personas hacen oración con fe, piden, luego reciben, pero a la hora de disfrutar se sienten culpables: “¿cómo podría yo comer tan bien y tan a gusto, mientras millares sufren de hambre?”, “¿cómo tener paz y sentirme feliz, habiendo tantos problemas políticos, tanta violencia, tanta impunidad?”. No pueden recibir y gozar del fruto de su oración mientras el mundo entero no haya recibido lo mismo; pero el bienestar individual no forzosamente ofende a nadie más, estoy convencida que si esas personas que no pueden tomar su propio bien conocieran las peticiones de las demás, descubrirían que son distintas.

Hacer afirmaciones y visualizaciones, elaborar listas de deseos o anotar en el diario el mundo feliz que queremos para nosotros, luego entregarlo a un Poder Superior para que lo realice, es una eficaz manera de orar, en la que pedimos con claridad lo que deseamos, cuidando que no vayan peticiones opuestas por equivocación. Nada de: “esto no funciona”, “será cierto para los santos, pero yo he cometido muchos errores”, “no es justo pedir tanto”, “quiero ser yo mismo, con mis propios medios, quien lo consiga”, etc.

Éste es sólo un método, ¡hay tantos! Si tu fe te pide prender un cirio, préndelo; ir a San Juan a pie, ve; asistir a misa, asiste; hacer una limosna, hazla…

Orar es sencillo, recibir es algo más complicado, y agradecer de antemano, todavía más. Dar las gracias con el convencimiento de que toda llamada obtiene respuesta, forma parte de tener fe y confianza en que no estamos solos, y aunque a nuestro alrededor las cosas se vean embrolladas, nosotros podemos estar bien y en paz. Feliz año nuevo con todos tus anhelos cumplidos.

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