martes, 30 de julio de 2013

ESTABILIDAD


Tenemos a mi nieto de 5 años porque su mamá es madre soltera, lo tuvo muy jovencita, de 17, ahora tiene 22 y trabaja, el papá desde un principio no quiso hacerse responsable. El niño primero estuvo en un kínder que lo tuvimos que sacar a causa de un viaje que después no se hizo; luego pasó al actual, está cursando segundo; para tercero debe volver a cambiar  porque no hay cupo en el que está. Mi pregunta es si le convendría más que lo metiéramos a terminar el kínder en una escuela grande, con primaria, para que ya no tenga más cambios, pero tiene la desventaja de ser grande y el niño no está acostumbrado a los grupos numerosos, o tal vez sea mejor regresarlo a donde hizo primero, que ya lo conoce, pero tendría que salir al terminar el año.

RESPUESTA

Describes cuánto desean el bien de tu nieto, los cambios de escuela que ha debido tener, que comprenden que el adaptarse a un nuevo grupo cada año puede afectar su proceso de socialización y estabilidad. Noto el amor y el cuidado que ponen en el niño.

Al decir “tenemos a mi nieto”, ¿a quiénes te refieres?, ¿a la mamá y a ti?, ¿a ti y tu esposo?, ¿a los tres?

Lo que da estabilidad a un ser humano es la familia, sobre todo la madre, luego sigue el padre, a continuación los abuelos, y por último, la escuela. Todos tienen algo que aportar y desempeñan papeles importantes en que un niño sepa que tiene su propio lugar, uno que nadie más puede ocupar y que en el futuro se llamará identidad, destino o vocación. La madre y el padre son los fundamentales, por eso me pregunto: ¿qué opina la mamá respecto al cambio de escuela?, ¿y el papá?

Sin profundizar en la situación de que el padre no está presente para ocupar su lugar, me referiré a los que sí están: tu hija, madre del niño, tú y tu esposo. Ustedes representan la estabilidad para tu nieto. Las situaciones de afuera cambian: un año tendrá una maestra y después otra, se hará de unos amigos, los dejará y adquirirá otros, terminado el kínder lo dejará para ir a primaria, luego a secundaria y en fin, que no existe la estabilidad total, pero sí la continuidad; es decir, la familia, a la que uno pertenece para siempre. Siempre. Siempre. Hasta en los apellidos del propio nombre está presente. Si nos faltara un apellido, nos fue negado, pero es nuestro. Lo que es, es y será aunque alguno de todos muera. Aunque se vaya a otro lado. Los padres son padres y los hijos son hijos. Eso es lo que uno es, un ente en constante modificación que no deja de ser uno mismo. Esto es lo estable.

Quizá estés pensando que no respondo a tu pregunta de si a tu nieto le conviene un kínder u otro. Esa decisión, buena o mala, debe tomarla tu hija, porque ella es la madre del niño. Tanto él como ustedes deben conformarse con lo que ella decida, incluso si no les gustara, porque de este modo estarán respetando su lugar de madre. Te repito que estos lugares no cambian, y si uno intentara forzarlos a cambiar, no lo lograría, pero introduciría una profunda inestabilidad emocional. Lo mismo si uno quisiera suplir a la madre y hacer por el hijo lo que ella debe hacer; eso atenta contra la estabilidad. Junto al respeto de los lugares en familia, lo del cambio de escuela pasa a ser poco importante; total, si una escuela no es buena para un alumno, se cambia de escuela, ¿pero de familia?, ¿puede uno cambiarse?, ¿y los lugares en la familia, pueden modificarse? Nunca; aunque uno se cambiara de nombre. Aunque renegara de los padres que lo trajeron a la vida. Aunque se fuera al otro confín de la tierra para huir de los conflictos con ellos, los llevará consigo a donde vaya. Eso no cambia, es lo estable.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.

 

 

martes, 23 de julio de 2013

ESCRIBIR


Soy de las personas que tienen inclinación a escribir, lo hago con más facilidad que hablar, y no estoy refiriéndome a talento (uno mismo no puede asegurar que lo tiene) sino a inclinación, y podría cambiar esa palabra por “necesidad”. Hace años que asisto a los talleres que de redacción que da Lula Prado (espero se note en mis textos).

Estos cursos me gustan, además de mejorar la manera de expresarme, han sido una oportunidad de entrar en contacto con personas que considero maravillosas, con las cuales he establecido una amistad que nutre mi alma y me hace sentir contenta.

¿Escribir es una adicción?, ¿una pérdida de tiempo?, ¿una terapia?, ¿un lujo para personas desocupadas?, ¿una necesidad del alma? Quienes sentimos el impulso de expresarnos garrapateando palabras sobre un papel o tecleando en la computadora, podemos responder a estas preguntas, con una respuesta que es para cada cual. Para mí es también una terapia.

Muchas personas piensan que las psicoterapias deben ser siempre angustiosas y que todo contacto sincero consigo mismas, necesariamente debe causar dolor. Yo creo que esto no siempre es verdad; tenemos innumerables experiencias cuyo recuerdo es grato, y son tan nuestras como las dolorosas. A mí, escribir me pone en contacto conmigo misma y también me permite la fuga, cuando la demasiada conciencia no es lo más atractivo del momento.

Estoy convencida de que ponernos en contacto con la persona que fuimos y que una vez tuvo 5, 10, 15 años… es una experiencia altamente sanadora, inclusive si no tenemos la intención de que lo sea. El niño o niña y el jovencito o jovencita viven todavía dentro de nosotros, quizá olvidados y hasta castigados, como si el adulto, que también vive en nosotros, les dijera: “Tú cállate, los niños se ven pero no se oyen”, “no tienes lugar, la vida es una cosa seria”, “¡Ya, compórtate!”.

Mirar, tocar, tomar y amar al niño o niña que fuimos y somos no es algo teórico que se realice con sólo decidirlo, se necesita la experiencia de acercarnos, sentirnos y permitir que esa parte nuestra se exprese. Tal cosa puede ocurrir escribiendo. ¿Escribiendo qué? Anécdotas sueltas que quizá ya nadie recuerda y que, puestas en el papel, suelen desatar gran cantidad de reflexiones y sentimientos; o situaciones que jamás sucedieron, fantásticas, tan poco reales como cuando jugábamos a ser el policía, el ladrón, el médico o el cantante de moda. La creatividad proviene del niño o niña que llevamos adentro. Quizá nos descubramos regañando a la pequeña personita de la historia, o experimentando placer de volver a verla. Quién sabe si descubramos nuestra preferencia por ser exigentes, severos, complacientes, despectivos, mimosos o petulantes frente a aquel niño o niña.  Posiblemente nos percatemos de que elegimos recordar sólo experiencias dolorosas, sólo tristes, sólo alegres, o variadas; quizá nos atrapemos pensando que aquello que vivimos a nadie le importa y es ridículo estar relatándolo. Lo mejor de todo es asumir que tanto el relato como los sentimientos que evoca son nuestros, nos pertenecen y configuran nuestra fisonomía y personalidad, aun cuando lo que describimos exista solamente en la fantasía. Porque esa fantasía es nuestra. Se alimenta de nuestro inconsciente, cuyo contenido está en espera de que lo tomemos con amor.

Lula comienza cursos cada año, por el mes de agosto. Si tú, querido lector o lectora, sientes gusto por escribir, date la oportunidad de estrechar el contacto contigo mismo escribiendo, Lula te enseñará cómo dejar libre al artista que vive en ti y luego invitará al crítico, tú mismo, para que coloque puntos y comas en tu escrito. Para mí ha sido una experiencia sensacional que se ha prolongado varios años.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , al teléfono 7 63 02 51 o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.

 

 

martes, 16 de julio de 2013

¿QUEREMOS SER MONÓGAMOS?


Mi esposo y yo tenemos tres hijos y 16 años de casados que no han sido fáciles, siempre he hecho lo que él me pide por llevar la fiesta en paz, pensé que me ganaría su respeto y agradecimiento por ser "tan buena esposa" y creo que ocurrió todo lo contrario, y ahora me siento demasiado mal porque he recibido llamadas que no les hago caso, me dicen que él me es infiel y es cuando empiezo a dudar si sus hijos y yo nos merecemos esta traición de su parte. No quiero creerlo, sería el colmo. Ahora él me ha agarrado un odio que ya no puede disimular, llega tarde oliendo a alcohol, empezó a salir de viaje solo, según él de trabajo, y nunca me quiere llevar con él. Me quería morir y hasta ahora no le he dicho nada. No sé qué hacer, tengo miedo y confusión porque siento que lo amo todavía. ¿Debo reclamarle y que me confiese la verdad?

RESPUESTA

¡Cuántas cosas estás descubriendo por ti misma! Creías que cediendo en todo ganarías el respeto de tu hombre, y compruebas que no fue así. Te sacrificaste para llevar la fiesta en paz, y él “te ha agarrado odio”. Esperabas que los dos fueran fieles a su compromiso matrimonial, y sospechas que él no lo es. Te querías morir, y estás escribiendo una consulta para saber qué es lo que te conviene hacer. Observa cómo la vida nos fuerza a cuestionar nuestras ideas y expectativas mediante acontecimientos que percibimos como catastróficos. Posiblemente, si éstos no sucedieran, ninguna necesidad tendríamos de analizar y corregir nuestras creencias; seguiríamos con ellas intactas, e intactas se las inculcaríamos a nuestros hijos. Pero topamos con los eventos y éstos se vuelven “crisis existenciales”, en que debemos exponer ante la mirada de nuestra conciencia todo lo vivido y aprendido, ésta lo repasa, lo estudia, lo selecciona y muchas creencias y expectativas antiguas ceden su lugar a creencias y expectativas nuevas. Es como crecemos  y la humanidad evoluciona.

Me preguntas: ¿debo reclamarle y que me confiese la verdad? Posiblemente también aquí necesites un cambio; de la expectativa: “yo le reclamo y él confiesa”, a esta otra: “yo le pregunto si entre nosotros sigue siendo válido el contrato de mantener una relación monógama, o existe la posibilidad de cambiar de planes”. ¿Cuál es la diferencia? Muchísima.

Cuando el cónyuge fiel obliga al infiel que confiese su falta, o este último la confiesa espontáneamente, equivale a: “Nuestro contrato de monogamia ha sido cancelado, ¿te vas, o aun sabiéndolo, te quedas?”. Elegir le toca al que había hecho lo posible por cumplir con el contrato; el otro ya eligió, aunque no hubiera estado consciente de lo que ponía en riesgo, y aunque no haya pensado en separarse de su esposa e hijos.

Cuando el cónyuge fiel pregunta al infiel si piensa cumplir con su compromiso de monogamia, o más bien desea que ambos queden libres, el segundo suele caer en cuenta de muchísimas cosas: Que está mintiendo y faltando a su palabra; que si abandonaran la monogamia también el otro estaría en libertad para tener una nueva relación, ya fuera viviendo separados o en la misma casa; que a pesar de que la familia es indestructible, porque los padres siempre serán los padres y los hijos, hijos, eso no significa que serán una familia armoniosa, y todos deberán enfrentar el hecho de que algunos de sus miembros resultarán lastimados.

A veces, aun conscientes de todo lo anterior, las familias deben separarse y toca a todos los miembros apoyar a los otros para que se recuperen lo más pronto posible de su pena.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.

 

 

 

martes, 18 de junio de 2013

TERAPIA DE CONTENCION


La Terapia de Contención consiste en establecer un intenso contacto físico, mediante un abrazo firme y prolongado, entre dos personas que se encuentran en conflicto. Durante el abrazo, ambas reconocen y expresan sus sentimientos ambivalentes de amor-odio y practican el control en la manifestación de las emociones, persistiendo hasta que se restablece la liga afectiva que existe entre ellas. ¿Suena fácil, o difícil?

Es difícil, sobre todo por la tendencia masiva de ambas a huir del contacto. Para que el abrazo pueda suceder con éxito, la persona que dará la contención, generalmente la madre o el padre, previamente hace una constelación familiar a fin de conocer la dinámica existente entre los futuros “contenedor” y “contenido”, y asiste a varias sesiones de preparación.

Prepararse significa que la persona se ubica en su fuerza; se necesita muchísima para resistir sin abandonar la escucha de cosas que antes no ha podido oír, por dolorosas, y además de expresar los propios sentimientos al respecto, sea capaz de recuperarse y conectar con el amor que siempre subyace en las relaciones padres-hijos.

La sesión puede llevar tiempo, a veces dos o tres horas. La madre o el padre, o ambos, abrazan al niño y le hacen saber que no van a soltarlo hasta que los mire y comprenda cuánto lo aman. Éste suele defenderse incluso con violencia, y los padres siguen conteniéndolo firme y amorosamente. Como ya han estudiado la situación, saben lo que deben decir, y el terapeuta que los asiste va sugiriéndoles frases sanadoras. Cuando, por fin, el pequeño se rinde, ellos lo abrazan y le hacen saber que son sus papás y estarán apoyándolo siempre con su amor.

Mediante la Terapia de Contención es posible modificar la dinámica de la relación padres-hijo y establecer patrones de contacto,  en lugar de la tendencia a aislar o ignorar al hijo por las dificultades que ocasiona, enfrentar esos sentimientos de ira, tristeza, desencanto y otros, así como reconocer que el amor entre ellos es inmortal e indestructible.

La Terapia de Contención ha demostrado ser eficaz con niños que tienen trastornos del sueño, de la alimentación, incontinencia urinaria o fecal, neurodermatitis, asma, cuadros infecciosos frecuentes, agresiones contra sí mismos o los demás, hiperactividad, dificultades de aprendizaje, inseguridad básica (porque la madre enfermó, debió dejarlo en incubadora o se ausentó por cualquier otro motivo), niños tiranos, que han sufrido bulling grave y algunos casos de autismo. También ayuda a los padres en el asentimiento de sus cargas, pues una vez que han logrado resistir la tremenda experiencia de escuchar y seguir firmes en el amor, conocen el camino y saben que poseen la fuerza necesaria para tomar el liderazgo con el pequeño, y apoyarlo.

La Terapia de Contención también puede aplicarse con adultos, para la reconciliación con los padres vivos o muertos, contención para el duelo, para recuperar el amor materno, en parejas... Por razones obvias, ésta es menos frecuente.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.

 

 

 

 

lunes, 10 de junio de 2013

DISCRIMINACIÓN AMABLE


Leo su columna y a través de a.m. quiero expresar que a los adultos mayores no siempre nos agrada que nos den el diminutivo: señora Gracielita, señor Gustavito… o que utilicen determinadas frases que a mí me hacen sentir en una ubicación de inferioridad: “Mi chula”, “Mi reina”, “mi preciosa”, “mi niña” y otras por el estilo. Si mi nombre es señora Guadalupe, ¿qué trabajo les cuesta utilizarlo como es, sin adornos?, ¿por qué motivo deben suavizarse cuando se dirigen a mí? Quienes lo hacen me dan la impresión de que están pensando: “Pobre, tengo que dirigirme a ella como con los niños  chiquitos”. Es posible que algunas de mis facultades hayan disminuido por la edad o enfermedad; sin embargo, tengo mi fuerza y mi dignidad, trato de vivir lo mejor que puedo y no necesito esos apelativos “graciosos” que me dedican incluso personas desconocidas.

RESPUESTA

Me encanta que expreses tu opinión de que te desagradan los diminutivos y que la gente “se suavice” al dirigirse contigo, como suponiendo una debilidad que no tienes, y pides ser tratada con el respeto y consideración que se debe dar a cualquier persona.

No eres la única que presiente que puede haber “discriminación amable” hacia los mayores, recuerdo a un emprendedor hombre de negocios que, al cumplir los setenta y cinco, decidió abrirse a una experiencia de grupo y asistió a uno con personas de su edad, allí lo pusieron a hacer manualidades. Accedió de mala gana. Al salir, la enfermera que lo acompañaba comentó: “Se veían curiositos trabajando”. Él nunca regresó. “No quiero ser curiosito”, dijo. Se había sentido humillado.

Esta discriminación se explica, mas no se justifica, por el desconocimiento natural de las generaciones jóvenes acerca de las mayores; no pueden saber cómo es tener una edad más avanzada y a veces creen ser buenos portándose con condescendencia; mas dicha condescendencia deja entrever una ubicación de superioridad, un temor y una convicción: superioridad, si el joven se considera mejor y más adecuado que el mayor; temor, a volverse viejo e inferior; convicción, de que la juventud es el estado perfecto del ser humano. Paradójicamente, ahora que se amplía la expectativa de vida y aumenta el número de viejos, está de moda el pensamiento que envejecer es terrible y hay que evitarlo a toda costa, con cirugías, cremas, gimnasios, alimentación y tantas cosas que se anuncian. Nótese la confusión entre salud y juventud, que no son lo mismo, hay viejos sanos y jóvenes enfermos; la calidad de vida en cualquier edad es un don aparte.

La moda de adorar la juventud puede influir también a los mayores. ¿Qué siente una persona de edad si es llamada “vieja”? Quizá lo perciba como un insulto; pero vejez es el nombre de una etapa de la vida, igual que niñez o juventud, y cada etapa es solamente eso, una etapa, con determinadas características en el cuerpo, la mente y las expectativas. De la misma manera que no sería deseable que un joven siguiera usando biberón, tampoco lo sería que el viejo pretendiera verse como adolescente. Ser viejo no es malo, ni humillante. Dices: “tengo mi fuerza y mi dignidad y trato de vivir lo mejor que puedo”. Eso es tomar la vida. Los viejos de hoy estamos creando un modelo nuevo de cómo vivir la edad avanzada; somos gente activa, insertada en la vida, conscientes de que lo aprendido es un tesoro que podemos compartir con quien desee aprovecharlo, y que por delante nos quedan numerosas experiencias para seguir aprendiendo. Si esperábamos una vejez más terrible, no ha sido así; la vida nos sigue dando grandes sorpresas. Si tú, lector, eres joven, sábete que puedes esperar mucho de la vida cuando envejezcas. Y que ser condescendiente con los viejos no es respeto.

Invitación: el próximo miércoles 12 hablaré sobre “Autoimagen y autoestima” a las 8pm en San Sebastian 408, La Martinica. Entrada libre. Los espero.

Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.

 

 

 

 

martes, 4 de junio de 2013

ENTRE COLEGAS


Este viernes asistí a una reunión que alimentó mi alma, eran psicólogos egresados de la Universidad de Guanajuato. Yo formé parte de las remembranzas; se recordó de qué manera comenzó la Escuela de Psicología, dentro de la de Medicina, con el doctor Manuel Torres Madrazo como director y Carmelita Badillo y yo como las psicólogas fundadoras, ¡de esto hace ya 35 años!, que de allí emigramos a un local con dos aulas y mobiliario para niños en la calle Palmas, luego a la calle Tepeyac, donde parecíamos socios de  “Nieves El Ánsar”, porque ocupábamos la parte del fondo; después estuvimos en Álvaro Obregón, en el edificio de la antigua preparatoria. Yo me despedí de la escuela en este punto, porque tenía dos hijos pequeños y debía optar entre estar con ellos o seguir cumpliendo con las vertiginosas obligaciones que se derivaban de la enseñanza. Después, la escuela volvió a emigrar a Paseo de las Rosas, y por último, al actual Campus León, donde forma parte de Ciencias de la Salud.

En la reunión, todos nos presentamos ante los demás, algunos  de los asistentes eran de las primeras generaciones y me encantó que nos dimos un abrazo, luego de décadas de no vernos. Supe que ya son 2000 los que han completado su carrera en la Universidad, ¡2000 personas trabajando en pro del desarrollo humano, qué maravilla!, y que muchos tienen la inquietud de permanecer en contacto unos con los otros. Hubo lluvia de ideas y se abrió un sitio en Facebook, donde podremos aportar trabajos realizados, investigaciones, fotografías y cuanto se nos ocurra. Me alegré de haber aprendido a usar el Facebook, si no, me habría quedado fuera.  El sitio se llama “Egresados Psicología UG”. Si alguno de los queridos lectores conoce a un egresado de la Escuela de Psicología de la Universidad de Guanajuato, podría decirle que se integre y comparta con nosotros algo de sí mismo: su foto, cómo está, dónde trabaja, cómo es su familia, qué le gustaría que hiciéramos en común y tantas cosas más que pueden ser de interés.

Cuando terminó la reunión e iba yo camino a casa, con el alma saturada de recuerdos, me di cuenta de que la vida nos da oportunidad a manos llenas para cometer aciertos y errores. Había estado en contacto con uno de mis aciertos: participar de la fundación de la Escuela. ¡Cuánto placer se siente entonces de mirar atrás!, ¡y cuánto placer de convivir con colegas que comparten un mismo destino, la profesión! A muchísimos de mis ex alumnos no los he vuelto a ver, andan en alguna parte cumpliendo con sus tareas, de acuerdo a las circunstancias que les está ofreciendo la vida. A todos les mando un saludo cargado de afecto y de agradecimiento, ¡me nutrieron de tantas maneras durante el tiempo que nos tocó convivir! Espero que les haya sido tan grato como para mí el haber caminado juntos un trecho del camino, y si para alguno resultó desagradable y no pude estar a la altura de sus necesidades, le digo: “lo siento, mi intención era buena, hice lo mejor que pude, tal como lo pude hacer”. Cada vez me convenzo más de que las personas entregamos a las otras personas aquello que somos, sin que nos sea posible aumentar ni disminuir o disimular nuestra realidad. Muchas gracias a mis ex alumnos por el tiempo de convivencia, les deseo lo mejor a todos y cada uno.

Aprovecho para invitar a todos el próximo miércoles 12 de junio a las 8 pm. a la charla informativa que me toca impartir, el tema será “Autoimagen y autoestima”, es entrada libre y comenzamos puntualmente. Los espero.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com ,  o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.

 

 

 

 

 

 

 

 

martes, 28 de mayo de 2013

MI HIJO ODIA A SU MAESTRA


Mi niño está en kinder y se ha vuelto rebelde y agresivo, no se relaciona con otros niños y cuando la maestra le llama la atención por algo, él le grita que la odia. Mi esposo y yo estamos muy preocupados; era un niño tranquilo y agradable hasta antes de entrar a la escuela, lloró mucho cuando lo dejamos el primer día y tuvieron que quitarlo a fuerza de junto a la puerta, yo creo que se sintió traicionado y no puede entender que lo hayamos dejado allí, por las mañanas no quiere levantarse y también a mí me dice que me odia. Parece que nos lo hubieran cambiado por otro niño. ¿Qué nos recomienda?

RESPUESTA

Puedo imaginar el estado de angustia y preocupación tuyo y de tu esposo ante este aparente cambio radical en la conducta de su hijito, les cuesta trabajo reconocer en él al pequeñín sonriente y satisfecho que seguramente atendieron siempre con todo su amor, y piensan: “Me lo han cambiado”.

Efectivamente, la labor del kínder consiste en sacar a los niños del nido familiar y exponerlos al trato social, donde no hay una mamá disponible para contenerlos y proveerlos de todo cuanto necesitan; cada pequeño entra en un ambiente nuevo donde él es uno entre muchos educandos, todos igualmente necesitados de amor, y para “agradar a la maestra” y “evitar que se enoje” debe modificar sus conductas y expectativas. Además, también debe hacer espacio a los compañeritos y “permitirles” existir; si tiene suerte, admitir a uno o más como amigos, a pesar de que también ellos compiten y comparten las atenciones de la maestra, los materiales y tal vez el propio sándwich. Pero a veces el niño no puede asimilar estas tareas indispensables. Describiré tres causas, hay más.

1)   Cuando la experiencia es demasiado nueva: no ha tenido otro hermanito con el que deba compartir a mamá; a lo mejor es primer nieto y los adultos se comportan como una corte de vasallos deseosos de complacerlo, o papá obliga a mamá que lo atienda personalmente día y noche y nunca lo deje llorar ni en manos de las abuelas u otras personas; quizá la madre ha pedido a todos, incluido papá, que abandonen sus propias rutinas para que el bebé lo tenga todo a su medida y “no se traume”, sin darse cuenta de que asigna al pequeño el papel de líder de la manada y la separación será un trauma comparable al del nacimiento o el destete; sin querer, se favorece un retraso en su desarrollo y que tenga la afectividad de recién nacido, en el sentido de estar absolutamente necesitado de su madre.

2)   La madre o ambos padres están resentidos con sus propios padres (hablan mucho de haber sido víctimas de ellos) e inconscientemente intentan demostrarles (aunque hayan muerto) que ellos sí saben cómo tratar a un hijo. Dicen: “Tendrá todo lo que a mí me faltó”.

3)   Los papás tienen terror a envejecer (madurar) y verse a sí mismos como adultos (se sienten de la generación joven); les interesa percibirse joviales y amorosos (son pares o amigos del hijo, “forman una pandilla” con él) y creen traicionar su amor si permiten que el pequeño tenga alguna frustración, no quieren los vea como “los malos de la película”; el niño intuye y asimila la visión de sus progenitores, exige aquello a lo que cree tener derecho y si no lo obtiene, presiona, se venga o “aplica castigos”, en una lucha de poder sin final. Y los padres se preguntan: “¿En qué fallé?”, en lugar de intervenir para poner límites, y para “corregir el error” aumentan el amor.

En todos estos casos recomiendo las Constelaciones Familiares, seguidas por Terapia de Contención. Dedicaré un artículo a esta última para explicar en qué consiste.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.